COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Romina Gunsett el último 5 de abril sufrió un desgarro en la carótida derecha, la arteria que lleva la sangre a la cabeza, y tuvo un ACV. Eran alrededor de las 6 AM cuando se levantó y se fue al gimnasio, como suele hacer cada mañana. Terminó su rutina y mientras se estaba duchando sintió una puntada. Pensó que no era nada y continuó su día, pero cuando llegó al trabajo, en Aeropuertos Argentina 2000, comenzó el calvario.

Según contaron los familiares directos a esta columna, ella se paró a hablar con un compañero y él notó que hablaba mal. Pensó que era una broma, pero otro compañero que estaba en la misma oficina se dio cuenta que sus movimientos eran raros. Le preguntó si le pasaba algo y ella le dijo que no. Sin embargo, rápido de reflejos advirtió que la joven estaba sufriendo un ACV.

Desde la empresa se activó su traslado para un centro asistencial privado. Ella fue asistida por una médica y médico, quien le indicó a los profesionales del sanatorio el cuadro que tenía, lo que permitió que la anticuagularan de inmediato. Mientras tanto se notificó a los familiares que llegaron a la clínica casi junto a ella.

Un médico le recomendó que recen. El cuadro era complicado y los primeros estudios no daban buenos indicios. Luego de unas horas y de haberla coagulado se la pudo estabilizar y solo quedó esperar.

 

 

UNA ESPERA DE AMOR

Esas 48 horas de espera, contó su hermana Lorena, fueron eternas y angustiantes para la familia de Romina, que se quedó en la clínica esperando novedades. Amigos, parientes, conocidos y compañeros de trabajo se acercaron a darle su apoyo y a saber cómo estaba.

En principio se evaluó su posible derivación al Centro de Investigaciones medica Fleni (Fundación para la Lucha contra las Enfermedades Neurológicas de la Infancia) de Buenos Aires. Sin embargo, su delicado cuadro hizo posponer esa posibilidad. Mientras tanto, Romina sorpresivamente comenzó a evolucionar pese a lo que mostraban los estudios.

Alentados por su leve avance, la familia decidió armar un grupo de WhatsApp para informar todas las novedades sobre su estado de salud. Poco a poco se fueron sumando personas y comenzaron a llegar imágenes con carteles que llevaban escritos la misma frase que le dio nombre al grupo: #RominaSeLaBanca.

Las fotos llegaron de todos lados, incluso de otros aeropuertos del país y también de Córdoba, donde Romina estudió luego de que terminó la secundaria en el Liceo Militar General Roca.

“El amor es más fuerte”, dice la popular canción de la banda de música de Tango Feroz y los carteles se volvieron banderas en una cancha de fútbol, calcomanía en un auto de carrera y camiseta en un encuentro de rugby infantil. Por supuesto, también llegaron a su lugar de trabajo y fueron decenas de imágenes de amor, fe y fortaleza en ese duro momento.

Mientras tanto, a Romina le practicaban resonancias para ver su evolución y el daño que había producido el ACV. Afortunadamente todos los estudios fueron saliendo bien, y la herida poco a poco fue cicatrizando.

 

 

Con su favorable evolución solo quedó esperar y 12 días después de haber estado en terapia intensiva Romina fue trasladada a sala común.

En un video para el grupo lo celebró levantando su brazo a modo de fuerza y resumió su alegría con una simple frase: “los amo…gracias por el aguante”.

Finalmente el 30 abril, luego de varios estudios Romina fue dada de alta. La despedida fue hermosa: un grupo de enfermeras la fue a saludar. Desde entonces Romina continúa mejorando en su casa, realizando la rehabilitación a diario y metiéndole toda la garra, porque como se titula el grupo #RominaSeLaBanca.