Ante una inflación que avanza a un ritmo cada vez más acelerado, el Banco Central (BCRA) volvió a subir este jueves las tasas de interés. En la economía de bolsillo, este movimiento tiene un doble impacto. Por un lado, los plazos fijos en pesos empezarán a pagar un rendimiento más alto. Por el otro, los costos de financiar la tarjeta de crédito también se incrementan.

Se trata de la octava suba de tasas en lo que va del año y va en línea con las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que incluyen el compromiso de alcanzar tasas reales positivas, es decir, que se posicionen por encima de la inflación (algo que todavía no ocurre) y así incentivar a los ahorristas a mantener posiciones en pesos. El incremento anterior se había realizado apenas dos semanas atrás. Si bien la entidad monetaria que dirige Miguel Ángel Pesce aumenta las tasas el mismo día en que se publica el dato de inflación, julio había sido la excepción a la regla.

QUÉ PASA CON LOS PLAZOS FIJOS

El Banco Central incrementó este jueves en otros 8,5 puntos la tasa mínima que los bancos de verán obligados a pagar por los plazos fijos tradicionales a 30 días. Del 61% nominal anual (TNA), escaló hasta un 69,5% nominal anual para las imposiciones de hasta $10 millones. Eso se traduce a una tasa efectiva anual (TEA) del 96,5%, que mensualizada da 5,79%.

Para calcular si un plazo fijo le ganará a la inflación en los próximos meses, hay que observar la inflación proyectada y no la pasada. En este caso, una buena guía suele ser el informe de Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) que elabora mensualmente el Banco Central, en base a las respuestas de más de 40 consultoras privadas y bancos. Este año, la Argentina terminaría con una suba generalizada de los precios de entre 90,2% y 94,7%. En tal caso, el plazo fijo rendiría más que la inflación.

“De todas maneras, las tasas reales no lograrían ubicarse en terreno positivo porque la inflación de agosto debería ser menor al 5,8% mensual. Las expectativas inflacionarias continúan desancladas por la incertidumbre en el mercado cambiario oficial, la gran inercia inflacionaria y los ajustes futuros de tarifas y otros precios regulados”, indicó Leonardo Chialva, de Delphos Investment.

En otras palabras: a partir del 12 de agosto, un plazo fijo rendirá un 5,79% efectivo mensual. Para tener una tasa positiva, la inflación deberá encontrarse por debajo de esa cifra. En agosto no lo lograría, ya que, según el REM, habrá un aumento de precios del 6%. En cambio, si se cumplen el resto de las proyecciones, en los meses restantes del año sí sería conveniente: el alza de precios sería del 5,5% para septiembre, del 5,3% en octubre, del 5% en noviembre y del 5,1% en diciembre, según el informe.

“La tasa real sigue en terreno negativo, pero es menos que lo que habría sido en una situación más pasiva del Central. Si esperamos que la inflación de los próximos meses se desacelere por debajo de 5,8%, entonces este nuevo entorno de tasas se va a volver positivo”, coincidió Nery Persichini, economista de GMA Capital.

Se trata de una tarea pendiente para el Banco Central, ya que en los últimos años los plazos fijos tradicionales no fueron una buena inversión. De acuerdo con un cálculo elaborado por Persichini, en julio esta herramienta perdió un 12,3% interanual real directo. Los inversores que pusieron $100.000 a tasa a fin de 2021, hoy compran bienes y servicios por lo equivalente a $87.700 a precios de diciembre del año pasado.

TARJETAS DE CRÉDITO: MÁS CARO EL FINANCIAMIENTO

Así como sube el rendimiento de los plazos fijos, a partir de septiembre también se encarece financiar el saldo de la tarjeta de crédito. Esto repercutirá sobre aquellos argentinos que paguen en cuotas o no logren cancelar el resumen completo y abonan el mínimo del plástico.

Según los nuevos valores difundidos, los bancos pasarán a aplicar una tasa del 71,5% anual para aquellos gastos de hasta $200.000 o US$200. Antes, se encontraba en un 62%, por lo que se trató de un salto de 9,5 puntos. Eso se traduce en una tasa efectiva anual (TEA) del 100,2%.

“La sucesiva creciente en las tasas de interés afectan directo al consumo con tarjeta de crédito y a la posibilidad de financiamiento de compras. Es claro que lo que se busca es desalentar a aquellos que hacían compras en cuotas o bien, los que pagaban el mínimo o un poco más para armar un plan de cuotas con la tarjeta directamente.

Hay que mentalizarse en que este tipo de estrategias hará que terminemos pagando nuestras compras a un valor que será el doble o más. Sin embargo, dada la creciente inflación es posible que no se traduzca de forma lineal en una caída del consumo, pese a que ese sería el resultado en libros”, Nicolás Rombiola, de la fintech iKiwi.

En los últimos meses ya se registró una caída de las compras con tarjeta. En julio las operaciones con tarjeta registraron un saldo de $1.650.615 millones, un 2,5% más frente al mes anterior, según First Capital Group. En comparación, en el mismo período la inflación fue del 7,4%, por lo que el financiamiento cayó casi cinco puntos reales.

“Con tasas más elevadas, algunos actores del mercado preferirían no tomar financiamiento y proceder a la liquidación de inventarios, esto implica que se liquidarán más exportaciones, se venderá el stock existente en las empresas, se venderán dólares ahorrados y se procederá a la cancelación de las financiaciones, dado que en el nuevo contexto financiero serán más onerosas. No es menos cierto que la suba de tasas implicará una menor actividad económica: las más afectadas serán aquellas actividades en las que el pago en cuotas era vital para mantener encendida la llama del consumo”, advirtió el analista financiero Salvador di Stefano. Por caso, los préstamos que otorguen a empresas como parte de la Línea de Inversión Productiva tendrá una tasa de interés del 69% nominal (95,5% efectiva).

Fuente: La Nación

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