COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) – “Es una tarea sumamente importante porque el Contacto Estrecho es la persona que se encuentra bien, que no es positivo, pero tiene que estar aislado preventivamente. Es la persona que comienza a salir. De hecho nos hemos encontrado con personas que recién volvían de comprar y eso no puede pasar”, dice María Rosa Cerdá a ADNSUR.

La mujer es supervisora zonal de los trabajadores en terreno que por estos días trabajan en la prevención y control del coronavirus en Comodoro Rivadavia.

Hasta hace una semana el trabajo estaba orientado a la búsqueda de pacientes activos y el control de los casos confirmados. Sin embargo, por el aumento de casos se decidió dar un giro a la intervención y que un equipo comience a trabajar en el control de los Contactos Estrechos; los posibles futuros casos positivos y quienes podrían transmitir el virus sin saberlo.

“Cuando comenzaron a aumentar la cantidad de casos positivos obviamente comenzó a aumentar la cantidad de casos estrechos y vimos la necesidad de reorganizar la tarea y nos organizamos para trabajar el acompañamiento”, explicó María sobre la tarea.

 

 

El trabajo “es dinámico” y cambia día a día. Como dice María Rosa, cada vez que se confirma que hay nuevos casos positivos, se sabe que al otro día habrá más trabajo, nuevos contactos que sumar a la base datos, mientras otros terminan el tiempo de aislamiento y deben ser dados de baja.

En Comodoro, 44 de los 55 barrios de la ciudad tienen Contactos Estrechos, básicamente gente que tuvo contacto con alguno de los contagiados de coronavirus.

Según un informe que se conoció la semana pasada, la mayoría de los casos registrados en la ciudad se contagiaron a partir del saludo con infectados o incluso a través del mate.

María Rosa explica que ante este cuadro de situación los trabajadores comunitarios están “distribuidos por toda la ciudad”, pero como dice no están solos. “Se hace hacen un trabajo en red con organizaciones. Los trabajadores comunitarios identifican personas que puedan sumarse, también se sumó la Secretaría de Salud, Deportes, la Comisaria de Diadema, Policía Comunitaria, estudiantes de la carrera de Medicina  y vecinalistas. Es un trabajo colectivo que tiene la mirada que tenemos que tener como comunidad, porque este es un problema sanitario que nos impacta a todos. Entonces es una construcción que se va dando día a día”, explicó.

 

 

UN TRABAJO LARGO Y DINAMICO

Cada tarde cuando termina la jornada en terreno, María Rosa actualiza la base de datos, cargando a los nuevos Contactos Estrechos distribuidos por barrios, y dando de baja a quienes ya cumplieron el aislamiento. “A veces se dan de baja dos viviendas y se dan de alta tres”, dice a modo de ejemplo.

Con esa información, que se mapea con un sistema de geolocalización referencial, los trabajadores en terreno saben a qué casas deben ir, según su área de cobertura.  

“Ellos ven el barrio que les toca trabajar y van a hasta la vivienda de la familia. A través de una aplicación el Kobotollbox se va hasta la casa a ver a la familia y se le pregunta si se encuentra bien, si ha generado algún síntoma, y si dice que sí esa información llega a una base de datos e inmediatamente se le comunica al Call Center. Ahí hay médicos trabajando durante toda la jornada y se encargan de comunicarse con la persona y generar la intervención médica. Esa es básicamente la tarea”, explica.

Como dice la especialista, la tarea es sumamente importante por su efecto preventivo. Por esa razón, considera que es alarmante no encontrar a las personas cumpliendo el aislamiento.

Cuando sucede se deja registro que la persona no atendió, quien fue a visitarla y se lo asienta en el campo de información de la planilla digital. De esa forma, el Call Center sabe de la situación y se comunica con la persona y consulta la razón.

“Hay varios que no atienden y hay algunos, no son muchos, que te dicen ‘vengo de comprar’. A nosotros se nos ponen los pelos de punta, pero la gente lo ve como algo necesario porque no tiene quien le vaya a comprar. El tema es que está persona puede sentirse bien, pero si mañana empieza con síntomas estuvo contagiado desde 48 horas antes, y ahí está el peligro de que se genere un contagio comunitario”.

Por el momento no hay una sanción específica a quienes no cumplen el aislamiento, más allá de la notificación judicial. Sin embargo, se está trabajando para poder sancionarlos y evitar que unos pocos contagien a muchos.

La conclusión de María Rosa es el mejor resumen de las consecuencias que puede tener no cumplir con el aislamiento en el caso del contacto estrecho. “Si no se cumple todo este trabajo que a nosotros nos demanda muchas horas del día, más de las horas de trabajo, se tira por la borda, porque cuando una persona rompe el aislamiento nos puede generar un contagio en la comunidad”, sentenció, tratando de llevar un poco de consciencia a la comunidad, principalmente a aquellos que saben que pueden ser potenciales portadores del virus.