Un grupo de manifestantes se concentró este martes por la tarde en el Obelisco de la Ciudad de Buenos Aires para protestar contra las nuevas restricciones del Gobierno Nacional ante la segunda ola de coronavirus, la escasez de vacunas y la suspensión de las clases presenciales, entre otras demandas políticas e institucionales contra la administración del presidente Alberto Fernández.

La manifestación se replicó en otras grandes ciudades del país como Rosario, Mendoza, Tucumán, Mar del Plata, Bahía Blanca, Córdoba y Bariloche. En la zona de la Plaza de la República, había una cuadra de automóviles frenados sobre la avenida 9 de julio. “Defendamos la República” y “basta de políticos que transan”, eran algunos de los carteles que se podían ver en la protesta.

#25MRevoluciónPorLaLibertad”, fue uno de los hashtags a través de los cuales se difundió la convocatoria en las redes sociales. Pasadas las 16, comenzaron a frenar autos sobre la avenida 9 de Julio y aparecieron los redoblantes, las banderas argentinas y los carteles. “No a los superpoderes”, “Sin justicia no hay República”, decían algunos letreros.

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En el llamado de hoy se involucraron pocas agrupaciones y partidos políticos. “Vamos a marchar cada uno por nuestra cuenta, no como espacio”, advirtieron a La Nación desde Acción Conjunta Republicana, una de las organizaciones que suele encabezar los reclamos.

La excepción fue el espacio Nueva Centro Derecha, cuyos militantes montaron un escenario sobre la avenida Corrientes, a los pies del Obelisco, para que toquen bandas de música y se presenten oradores. Es la segunda vez que desembarcan a una marcha con un camión y altoparlantes; la primera vez que lo hicieron fue en la convocatoria del 8 de noviembre.

“No estamos en contra de las vacunas ni de los protocolos, pero si de las medidas dictatoriales de este Gobierno”, indicaron y agregaron: “No pertenecemos a ningún partido, pero intentamos nuclear a todos los movimientos de centro derecha, como el Partido Libertario y Republicanos Unidos”. El movimiento está liderado por Pablo Martín Allende, Hernán Carrol y Maximiliano Glujoy, entre otros referentes; son seguidores del economista Javier Milei y de la presidenta de Pro, Patricia Bullrich.

A pocos metros del escenario, se manifestaban dueños y trabajadores de gimnasios, que plantaron un cartel colorado en el que escribieron, con letras blancas: “Señores dirigentes políticos: los gimnasios no podemos volver a cerrar, ya que somos centro de salud. Estuvimos ocho meses cerrados y fundidos. Cumplimos con el protocolo que nos impusieron, sin casos de contagio por la actividad. La solución no es el cierre. Busquen otra alternativa. Nosotros los apoyamos”.

Parado a un costado del cartel, Pablo Speroni dijo a este diario que la situación “es insostenible”, ya que cerró las puertas de sus cinco gimnasios durante ocho meses, el año pasado, y ahora volvió a dejar de trabajar. “No me perdonan impuestos, ABL, nada. Hablé con funcionarios y no hay caso”, reclamó.

A diferencia de las cadenas de gimnasio reconocidas, que suelen tener afiliados en la modalidad de débito automático, y, como contraprestación, continuaron el dictado de clases en las plazas de la Ciudad. Speroni dijo que pequeños empresarios como él no pueden hacerlo. “Cobramos la cuota cada mes, no tenemos estructura para montar todo en la plaza. Si van a cerrar lo que me nos da de comer, que cierren ARBA, AFIP, todo lo que nos cobran”, concluyó.