COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR / Informe Exclusivo) - El armado de las listas para las candidaturas a diputados nacionales y para la renovación de 14 municipios que tuvo su definición explosiva el último sábado a la medianoche, volvió a dejar en evidencia que en Chubut hay una clara falta de liderazgos, a juzgar por las internas que se originaron en dos alianzas como Chubut al Frente y Juntos por el Cambio, y por la lista final de diputados del PJ que dejó una conducción más cuestionada aún de lo que estaba, y con la única certeza de que la única figura con voz de mando es Cristina Kirchner, que impuso su voluntad aún a riesgo de romper todo el acuerdo local.

Los integrantes de la conducción del peronismo vienen siendo cuestionados desde hace más de dos años, luego de la falta de internas partidarias que generó una atomización que se vio en la PASO de 2017 con un cómodo tercer lugar para diputados nacionales. Esos mismos dirigentes quisieron mostrar una unidad que si bien tuvo una levantada en las elecciones provinciales de junio, volvió a sufrir una derrota a manos de un “outsider” como Mariano Arcioni. Y la misma dirigencia es la que teniendo una gran oportunidad en este turno electoral, por ir adheridos a la boleta de la fórmula presidencial Fernández-Fernández, había armado un acuerdo con el sector de Camioneros en el que estaba “sellada” la candidatura de Jorge Taboada para renovar su banca.

Pero ninguna figura local pudo imponerse a la lapicera de Cristina Kirchner desde el Instituto Patria, que mostró intransigencia para negociar y llegó a amenazar con romper todo, no permitiendo a los postulantes del Frente de Todos en Chubut ir con la “boleta larga” nacional. La orden –que nunca había sido verbalizada y que recién surgió el miércoles como una imposición- fue que la lista la debía encabezar el camporista bonaerense asentado en Esquel, Santiago Igón, lo que en última instancia originó no solamente la salida de Taboada, sino también de la mujer que mayor consenso reunía en segundo lugar, la trelewense Florencia Papaiani.

A este panorama hay que sumar además una serie de guiños al arcionismo, con quien parece haber mejor relación a partir de los contactos entre Massa y Arcioni, y entre Alberto Fernández y Ricardo Sastre –quienes de todos modos, no estuvieron reunidos el sábado tal como circulaba en una versión dentro del PJ-. Esto quedó reflejado en la firma de Jorge Landau permitiendo a la lista del Chubut al Frente ir adherida en las boletas, más allá de que la última palabra la tenga la justicia electoral.  

El saldo para la conducción del Partido Justicialista en Chubut es totalmente negativo, ya que terminó implosionando un acuerdo con Camioneros que no pudo cumplir y que trajo una imagen nefasta ante el resto del electorado con serios incidentes en la sede del partido, y además dejó a sus principales figuras desdibujadas ante el mandato nacional, logrando que dirigentes del arcionismo como Ricardo Sastre se animen incluso a anunciar que van a disputar la presidencia en la próxima renovación de autoridades.

PASO OFICIALISTA

Lo que a muchos llamó la atención también de este cierre de listas es que Mariano Arcioni, actual gobernador reelecto por un buen margen hace dos semanas para seguir con el mandato por otros cuatro años, no haya logrado imponer una única lista en su sector y ahora Chubut al Frente debe dirimir cuál será la boleta para el Congreso en unas PASO que prometer ser peleadas, con dos candidatos de Trelew encabezando cada una de las listas.

El estilo de liderazgo de Arcioni, de no imponer por la fuerza y permitir que “jueguen todos”, quizás pueda ser contraproducente a su partido, que hubiera tenido el camino más sencillo si hubiera presentado una lista de unidad. Esto fue criticado puertas adentro de esta fuerza política, incluso el intendente madrynense y vicegobernador electo, Ricardo Sastre, reconoció a esta columna que “yo no hubiera permitido internas en mi partido” y hasta anticipó que va a trabajar en contra de la ley de las PASO cuando llegue a su cargo provincial, porque “la gente está harta de tener que ir a votar para dirimir los candidatos de cada partido”.

Ahora el panorama enfrenta por un lado a la lista “oficialista”, que encabeza el presidente del partido, Máximo Pérez Catán, contra una lista de extracción peronista con el dirigente mercantil Alfredo Béliz a la cabeza. Evidentemente el gobernador le devolvió favores a Pérez Catán, uno de los pocos dasnevistas de paladar negro que lo “bancó” desde un primer momento, que se jugó por su figura apenas asumió en lugar de Mario Das Neves, lo que le valió el mote de “traidor” de parte de la familia del ex gobernador y sus allegados. Y el lugar de la mujer de la lista que va en segundo lugar cuenta con la máxima confianza de Arcioni, la ministra de Familia Valeria Saunders, pero hace ruido en la cordillera el hecho que acaba de ser electa por el arcionismo como concejal hace dos semanas, lo que suena al menos como un destrato hacia sus votantes.

Por la otra lista, se sabe de las apetencias de Béliz por ocupar una diputación desde hace años, y en su afán logró juntar los avales a pesar de ser extra partidario, gracias al apoyo de los intendentes del valle, Adrian Maderna, Ricardo Sastre y Rossana Artero. Este dato no es menor, porque forman parte de la coalición que permitió la reelección de Arcioni, pero no acataron la voluntad del mandatario, y sumaron además a un “dasnevismo residual” que hará todo lo posible para que no triunfe Pérez Catán. Béliz cuenta con una fuerte estructura en toda la provincia que dio una mano importante a estos intendentes que le devolvieron el favor, y puede dar un dolor de cabeza a un Arcioni que ahora tiene el dilema de mostrarse o no en la campaña, corriendo el riesgo de que la lista que apoya no sea la triunfadora.

MAS INTERNAS

Y la falta de liderazgo se evidencia además en otro de los partidos tradicionales, como es el radicalismo, cuya conducción provincial cerró un trabajoso acuerdo con el PRO que contaba con el total respaldo del gobierno nacional, para que el trelewense Ignacio “Nacho” Torres encabece una única lista integrada además por radicales.

Sin embargo, en lo que ya se presenta como una elección difícil para salir a defender la fórmula Macri-Pichetto en la Patagonia, se le suma además la dificultad de tener que afrontar una interna con una lista íntegramente de radicales disidentes, incluso críticos con la política del gobierno nacional, encabezada por el diputado Eduardo Conde.

El radicalismo debe afrontar aún una renovación de autoridades partidarias que está pendiente, y que seguramente será dura teniendo en cuenta el resultado que lo ubicó en tercer lugar el 9 de junio, muy lejos del segundo lugar y con una pérdida de la mitad de sus votos en dos años. La falta de una conducción firme generó que haya internas a pesar del mandato nacional, terminando casi en una guerra en la junta electoral con un festival de impugnaciones de ambas listas, que terminó con un llamado a la paz de los dos cabezas de lista, Torres y Conde.  

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