RAWSON (ADNSUR) - La cara del gobernador Mariano Arcioni en la conferencia de prensa del Comité de Crisis del pasado jueves, cada vez que hablaba a su derecha el presidente del Banco del Chubut, Julio Ramírez, no dejaba lugar a dudas. El fastidio del mandatario no se podía ocultar, ante cada palabra del titular del directorio que le bajaba el tono a los anuncios que el gobierno quiere poner en marcha. La cuestión llegó a un nivel tal, que en un momento se observó un contrapunto entre ambos en vivo ante toda la provincia, cuando Arcioni pidió el micrófono para desautorizar los dichos de Ramírez, quien se excusaba por no poder poner en práctica los pedidos del Ejecutivo para no descontar créditos en los sueldos de los estatales.

La relación entre ambos no viene bien desde hace tiempo, y pareció haber llegado a un punto límite este viernes -un día después de la conferencia-, cuando los integrantes del Comité de Crisis desataron toda su bronca ante las imágenes que mostraban a los jubilados agolpados desde temprano frente a las sucursales de la entidad para cobrar sus haberes.

"Les doy una semana, si no aplican las cosas que les estamos pidiendo, se van a tener que ir", fueron las palabras que el mandatario habría dicho en estas horas a los representantes del banco, en lo que sonó claramente a un ultimátum ante la paciencia agotada. El disgusto no es de ahora, sino que lleva un par de meses, justo después de que Arcioni validara el nombre de Ramírez ante la Legislatura para que siga como presidente de la sociedad anónima con mayoría accionaria estatal.

Dicen que el mandatario viene observando con desconfianza los movimientos del presidente y su vice, el madrynense Carlos Tapia, por algunas decisiones recientes que se tomaron en contra de su voluntad. Ambos habrían integrado por el mes de febrero una "lista negra" de funcionarios que estaban casi afuera del gobierno, pero a último momento fueron "salvados" por una tregua política.

Pero llegó la pandemia, con la cuarentena y la paralización de todas las actividades, lo que profundizó aún más el atraso en el pago de haberes por la baja en la recaudación. En este punto, Arcioni llamó a Ramírez, 15 días atrás, a Casa de Gobierno. Allí, el mandatario le planteó que ante esta crisis, necesita el apoyo del banco, que ponga toda sus herramientas a disposición, para aliviar los bolsillos de los trabajadores estatales, que en su totalidad perciben su sueldo en las cajas de ahorro de esa entidad. Concretamente, le pidió que pusiera a disposición líneas de crédito con tasas subsidiadas para que las pymes puedan pagar salarios -lo que se hizo- y además, le solicitó que suspendiera por tres meses todo tipo de descuentos, sea de créditos personales, prendarios o inmobiliarios, y en lo posible, de las tarjetas de crédito emitidas por el banco. Ramírez le habría dicho "dejame ver qué puedo hacer", y se fue.

Luego de ese encuentro, el gobernador dio por hecho que su pedido era una orden, y lo anunció públicamente, pero en la práctica, el banco no lo aplicó. Los primeros que lo notaron fueron los trabajadores de la Salud, los que cobraron en un sólo rango hace una semana, pero que sufrieron los descuentos de todas las cuotas. Incluso hay quienes dicen que les quitaron dos meses juntos, y les quedó una suma miserable. Lo mismo les pasó a algunos trabajadores con el adelanto de 10 mil pesos del segundo rango, que el mismo mandatario había prometido que el banco no iba a tocar. Por eso el gobernador pidió que vaya Ramírez a la conferencia del jueves, para dar una explicación ante esta situación, a lo que la respuesta del presidente a la prensa fue que "los sueldos de febrero ya estaban liquidados y no se pudo hacer nada, lo haremos para los sueldos de marzo".

La temperatura de Arcioni subió más que la de un contagiado de COVID-19, y volvió a aclarar ante las cámaras que su anuncio de suspender los descuentos por tres meses sigue en pie, y le faltó agregar, "cueste lo que cueste". En realidad, quienes hablan con el mandatario comentaron a ADNSUR que está convencido de que el banco hubiera podido aplicar estas medidas si hubiera querido, y que en realidad -según su pensamiento- el problema es que "esta gente cree que el banco está para ganar plata, y en realidad, está para ayudar a la gente, más en un momento como éste". Por eso el planteo que hace el mandatario provincial al presidente del banco es que deje de lado los balances anuales superavitarios, que asuma que conduce una entidad de fomento, que es diferente a otros bancos privados que sólo buscan su propio beneficio, lo que se resume en la frase del Presidente Alberto Fernández "acá nadie se salva sólo".

Y para colmo de males, sobre llovido, mojado: a esta tensa situación entre el Ejecutivo y la conducción del Banco del Chubut, se sumó el despropósito del último viernes, que si bien fue una locura vivida en las puertas de los bancos de todo el país, aquí tuvo un capítulo local. Ante las colas de jubilados provinciales y beneficiarios de asignaciones en las sucursales de Trelew, Comodoro Rivadavia, Rawson, Puerto Madryn y Esquel, la bronca dentro del gabinete no se pudo ocultar, e incluso algunos la expresaron a través de las redes sociales, como el ministro de Salud, Fabián Puratich, o el ministro de Seguridad, Federico Massoni, quien en conferencia de prensa directamente culpó a la organización de los bancos por un despropósito que puede poner en riesgo todo lo actuado hasta aquí en el marco de la cuarentena.

Por ello, la frase que Arcioni repite por estas horas a quien quiera oírlo, es "estoy muy caliente con el banco". Habrá que ver entonces en estos días si los miembros del directorio acusan recibo de la demanda y modifican lo resuelto hasta aquí, o si finalmente el gobernador corta por lo sano y descabeza la cúpula del Banco del Chubut, una idea que le viene dando vueltas desde hace rato. Lo que está claro, es que para afrontar la pandemia, los miembros del gobierno necesitan actuar todos en el mismo sentido, y tirar todos para el mismo lado. Las diferencias internas en medio de la crisis no ayudan, ya que confunden a la sociedad en un momento ya de por sí caótico, y demoran medidas que deben tomarse de manera rápida y eficiente.

FLEXIBILIZACION GRADUAL

Otro de los temas del momento pasa por las medidas que están en la cabeza del gabinete de crisis para lo que resta de cuarentena, y que se resumen en el siguiente dilema: continuar con un aislamiento rígido de la mayoría de la población que ha dado hasta aquí muy buenos resultados, sin casos positivos de COVID-19 en Chubut, pero que está dando un golpe de gracia a la economía y dejando sin sustento a muchas familias; o en todo caso, comenzar una apertura parcial, paulatina de ciertas actividades económicas que comiencen a generar algo de dinero, pero de una manera controlada que no ponga en riesgo la prioridad número uno, que es la salud.

En el comité conformado por el gobernador y sus ministros, prima esta segunda opción, aunque con reservas. En realidad, estaba previsto que las nuevas medidas -que en exclusiva te adelantó ADNSUR el pasado martes- se anunciaran el viernes pasado, pero el caos que se vivió con la apertura de los bancos hizo entrar en duda a varios que estaban convencidos, como el ministro de Salud. Por ello, si bien no hay marcha atrás, se decidió que esta apertura se va a hacer de manera más gradual que la prevista, y previo consenso con otros actores, como por ejemplo dirigentes de sindicatos privados y estatales, y especialmente, los intendentes de las ciudades más populosas en la provincia.

Por estas horas, el gobernador Mariano Arcioni lleva adelante reuniones con dirigentes de la UOCRA, para coordinar la manera en que se habilitará mayor movimiento en el sector de la construcción, mientras que para sumar al Comité de Crisis Social y Económica, tiene previsto sumar a otros dirigentes de gremios como Petroleros Privados, Empleados de Comercio, y estatales como ATE, así como cámaras empresarias. En principio el encuentro se realizaría el próximo martes, y es muy posible que previamente haya videoconferencias con los intendentes de Comodoro Rivadavia, Trelew, Puerto Madryn, Rawson y Esquel, para escuchar la opinión de cada zona y contar con el aval de los jefes comunales para las medidas que se vayan a implementar, así como está previsto consultar a los diputados de los bloques de la oposición.

Como ocurrió en el caso de los supermercados, el gobierno parece haber tomado nota del reclamo de varios intendentes de que se los tenga en cuenta y se los consulte, por lo que no habrá anuncio de ningún tipo hasta que no haya consenso en este tema. Lo que está claro es que, así como anunció Nación, la cuarentena va a aflojar gradualmente con algunas actividades, y para ello ya están las aplicaciones creadas del "mapa de calor" y el control por GPS, que incluso han sido solicitadas por provincias vecinas.

Por otra parte, Arcioni junto al vicegobernador Ricardo Sastre, mantuvieron una charla virtual esta semana con el bloque oficialista de la Legislatura, preparando el terreno para una serie de medidas que quizás sean necesarias en el corto plazo, ante la baja de ingresos. Además de los decretos de emergencia que deben ser ratificados por la cámara -todo indica que se utilizaría una sesión por videoconferencia- el gobierno trabaja en una batería de medidas de fondo que denomina Reforma Integral del Estado. Según pudo conocer ADNSUR, las medidas en análisis son muchas, y apuntarán a optimizar los recursos, o dicho en criollo, un "baño de realidad" respecto a los gastos en el ámbito público. Pero ese, será otro tema.