COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Aun cuando este año hay una mejora en relación a los dos períodos anteriores, ya que de vencimientos del orden de los 163 millones de dólares anuales este año y se reduce hasta un rango de 125,6 millones de dólares, en 2021 volverá a subir hasta 170 y se atenuará en 2022, con otros 155,5 millones de dólares. Sin embargo, las obras no están. Aquí, tres claves de las respuestas que siguen ausentes.

1) Fideicomiso financiero. Fue colocado en julio de 2010, por un total de 150 millones de dólares y se terminará de pagar en julio de este año. Al momento de la presentación, el entonces gobernador Mario Das Neves anunciaba un ambicioso plan de obras públicas, que posibilitaría el sostenimiento de 5.000 puestos de trabajo a lo largo de los años sucesivos. 

Sin embargo, no hay detalles de los proyectos realizados. Es posible que parte de los fondos se hayan utilizado para financiar la conclusión de algunas obras que dependían del gobierno nacional pero que quedaron desfinanciadas, luego del distanciamiento del mandatario chubutense con el gobierno kirchnerista de aquel momento, al que incluso enfrentó en las elecciones presidenciales de 2011, acompañando a Eduardo Duhalde en la fórmula presidencial.

2) Bono hidrocarburífero BODIC 1 y 2. Se colocaron sucesvaemente en los años 2013 y 2014, en el gobierno de Martín Buzzi, para financiar la construcción de “10 centros de encuentros” y “2 hospitales de alta complejidad”, por 220 y 89 millones de dólares, respectivamente. En el primer caso se iniciaron sólo 6 proyectos, ninguno de los cuales fue concluido. En Comodoro Rivadavia hay dos estructuras iniciadas (en km.8 y en barrio Abel Amaya), estando más avanzado el de zona norte, “en alrededor de un 80%” según declaraciones de funcionarios municipales meses atrás. 

El municipio pretendía, al menos hasta la gestión anterior, que el gobierno provincial le transfiera esas obras a fin de finalizarlas, pero no se conocen avances al respecto. Sobre los hospitales, se sabe que comenzó una obra de construcción en Trelew, mientras que en Comodoro Rivadavia nunca hubo un avance serio sobre el tema. Uno de los hechos que fue motivo de controversia en aquel momento fue la decisión de traer los dólares y depositarlos rápidamente a pesos (cuando las obras no estaban licitadas), mientras que la devaluación de hecho en los años 2014 y 2015 (pese al cepo que fijaba en 10 pesos, el dólar paralelo y todos los costos asociados se ubican en 15) habría erosionado el poder adquisitivo de esos fondos, dejando totalmente descalzados los proyectos que en teoría debían financiarse.

3) Bonos BOCADE y BOPRO. Se colocaron en 2016, por 650 y 50 millones de dólares, respectivamente. Fue por decisión de Mario Das Neves al asumir su tercer mandato, con la finalidad de pagar deuda a proveedores del Estado, acumulada hasta 2015 y que no había sido afrontada por su antecesor Buzzi, según denunció en ese momento el mandatario. En el primer bono, se autorizó destinar un 15%, que en principio iban destinados a obra pública pero luego se autorizó para que los municipios cubrieran deudas corrientes. 

Sobre el monto restante, la provincia debía destinar el 50% a cubrir deudas y el resto para obras públicas. Un informe remitido por el Ministerio de Economía a Legislatura a fines del año 2017 da un detalle de pagos efectuados a proveedores del Estado (desde medios de comunicación hasta empresas constructoras, aunque en este caso no se detallaba a qué obras correspondía imputar la deuda) por un total aproximado de 8.500 millones de pesos: alrededor de 470 millones de dólares, tomando en cuenta una cotización del orden de los 18 pesos en aquel año. En ese total se incluían los fondos derivados a municipios, mientras que según evaluaron legisladores de la oposición en aquel momento, sólo una pequeña parte del monto total, de alrededor de 836 millones de pesos (unos 46,5 millones de dólares) correspondían a deuda contraída antes de 2015, mientras que el resto correspondía al gobierno iniciado sobre fines de ese año. 

Vale recordar que de ese endeudamiento todavía quedan depositados alrededor de 70 millones de dólares en el Banco Chubut, de los que el Ejecutivo no puede disponer porque garantizan el uso de otras operaciones financieras del gobierno provincial. Meses atrás, el gobierno de Arcioni fue autorizado por Legislatura para utilizar 15 millones de dólares de ese saldo remanente, para cumplir con el pago de salarios.