Tras un fuerte cruce por las reglas del poder, habilitaron la reelección indefinida de intendentes en Chubut
El oficialismo logró los votos para modificar la ley orgánica de municipios y comunas rurales. La oposición denunció que la norma vulnera el principio republicano de alternancia y advirtió sobre un posible plan a futuro para perpetuar mandatos en la provincia.

El proyecto de ley que restituye la posibilidad de reelección sin límites para los jefes comunales y de aquellas localidades que no cuentan con carta orgánica superó el filtro del recinto y se convirtió en ley. Tras una extensa discusión parlamentaria, la iniciativa introdujo modificaciones de fondo en el andamiaje jurídico provincial al sustituir el artículo 8 de la Ley XVI N° 46 y el artículo 6 de la Ley XVI N° 105.
A partir de esta sanción los intendentes, concejales y presidentes de comunas rurales serán elegidos de forma directa y podrán ser reelectos sin ningún tope temporal fijado por la legislación.
El oficialismo blindó su postura respaldándose en la defensa irrestricta de la independencia de cada pueblo. La diputada Claudia Williams argumentó que la máxima expresión de la democracia radica en que "sean los propios vecinos que decidan" la continuidad de quien conduce los destinos de su comunidad. En su exposición remarcó que las herramientas legales están dadas e instó a las localidades a saldar la deuda institucional de sentarse a redactar sus propias cartas orgánicas para fijar sus reglas.
Bajo esa misma óptica avanzó Andrea Aguilera. La legisladora de Despierta Chubut rechazó las acusaciones opositoras al asegurar que el objetivo de la sanción esquiva la idea de prorrogar mandatos personales para apuntar a la eliminación de una restricción que "viola la autonomía municipal". Para Aguilera la clave pasa por fomentar que cada localidad forje sus propias instituciones y evitar que se les impongan normativas electorales desde afuera.
El choque constitucional y las mayorías
La resistencia justicialista estructuró su rechazo sobre bases estrictamente legales. El diputado Emanuel Coliñir planteó la nulidad del debate al advertir que la Constitución provincial exige una mayoría especial de 21 votos para aprobar leyes relacionadas con el régimen de candidaturas y la permanencia en funciones electivas.
El legislador de Arriba Chubut apeló a la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia en el caso San Juan para fundamentar su postura. Explicó que la autonomía de cualquier estado debe subordinarse al artículo 5 de la Constitución Nacional, el cual impone un sistema representativo y republicano que exige indefectiblemente la renovación de autoridades.
Siguiendo esa interpretación validada por el máximo tribunal, Coliñir fue contundente al afirmar que el sistema republicano "implica dos mandatos". Este contrapunto técnico desató un intenso debate final en pleno recinto con el vicegobernador y presidente de la Legislatura Gustavo Menna, donde ambos dirigentes expusieron miradas jurídicas contrapuestas sobre los alcances y la validez de la enmienda aprobada.
El poder y la alternancia bajo la lupa
El rechazo también sumó voces desde otros bloques opositores con un fuerte contenido conceptual sobre el ejercicio del poder. Sergio González, de Chubut Unido, dimensionó el peso real de la votación al sostener que la cámara estaba discutiendo "simple y llanamente las reglas del poder". El exoficialista defendió la necesidad de ponerle límites a las reelecciones al entender que esa medida "fortalece profundamente la democracia". González diferenció el derecho legítimo de un espacio político a presentarse a elecciones del intento de eternizar a un dirigente, advirtiendo que el poder "no puede quedar atado eternamente a una misma persona".
De manera mucho más sintética y punzante, la diputada Andrea Toro del PICh justificó su voto negativo dejando una definición contundente en el registro taquigráfico al asegurar que "acá no hay que tenerle miedo a la alternancia, tenemos que tenerle miedo a la ausencia de ella".
Finalmente el debate dejó flotando una dura sospecha de cara al futuro institucional de Chubut. Gustavo Fita remarcó la contradicción que genera tener jefes comunales con reelección indefinida mientras el propio gobernador y las ciudades con carta orgánica mantienen un tope inquebrantable de dos mandatos.
Fita aprovechó esa zona gris para dejar sobre la mesa un interrogante incómodo al plantear si detrás de esta modificación no se esconde "alguna intencionalidad capaz de perpetuarse en el reinado", deslizando la posibilidad de que se esté allanando el camino político para habilitar más adelante la reelección indefinida del propio mandatario provincial.

Por Raúl Figueroa