El triunfo de Ignacio Torres este domingo, no sólo marca un cambio en el voto de los chubutenses que no se daba hace 20 años, tal como ya hemos analizado. También es un cambio en el perfil del legislador nacional, que había comenzado con el mismo Torres en 2019, cuando fue electo como diputado con apenas 31 años.

El dato de su llegada a la Cámara Alta no deja de llamar la atención, porque a diferencia de la Cámara Baja, el Senado históricamente estuvo reservado para figuras de larga trayectoria. En esta oportunidad, cuando asuma el 10 de diciembre, Torres se convertirá en el senador más joven del país.

Si se pretende rigor periodístico, hay que decir que no será Torres el senador más joven de la historia, dato que incluso algunos le atribuían erróneamente a Fernando De La Rúa, que tenía 36 años cuando asumió en 1973. En realidad, la senadora más joven en asumir fue Anabel Fernández Sagasti, una abogada, martillera pública y corredora de comercio, egresada de la Universidad Nacional de Cuyo, que asumió por la provincia de Mendoza dentro del Frente de Todos en 2015, con apenas 31 años, es decir, dos menos que Torres.

De todos modos, esto no quita mérito al joven oriundo de Trelew que nació el 4 de mayo de 1988, y que es licenciado en Administración de Empresas. Y no es para dejar de lado el dato de que el electorado eligió primero en 2019, luego en las PASO, y ahora ratificó en las generales, a una figura muy joven, a la que incluso en la campaña el candidato del Pich, César Treffinger, criticó entendiendo como una debilidad que “nunca tuvo que mantener una familia”.

Desde este lugar ya habíamos analizado mucho antes del cierre de listas, allá por el mes de junio, el ruido que estaban haciendo este tipo de perfiles casi irreverentes que desafiaban el “status quo” de la dirigencia política tradicional. Y mencionábamos como ejemplo a Torres y a Julián Leunda, a quien el dedo de Cristina Kirchner privó de ser candidato dentro del Frente de Todos, eligiendo en su lugar a un perfil clásico como el de Carlos Linares.

Torres se convertirá en el senador más joven del país: un nuevo perfil que rompe con los parámetros históricos de Chubut

NUEVO PERFIL

Está claro, y en eso coincidimos con la respuesta que ha dado el mismo Torres en estos días: la renovación de dirigentes no pasa por una cuestión solamente de la edad, sino de perfiles, de estilos, de pasado. Pero hay un nuevo perfil de candidato, en el que podemos sumar a Gloria Sáez, que encabezó la lista del Frente de Izquierda con 40 años, Florencia Papaiani, candidata a senadora con 41 años, y César Treffinger, candidato del Pich con 46 años.

Torres se convertirá en el senador más joven del país: un nuevo perfil que rompe con los parámetros históricos de Chubut

Este nuevo perfil no parece hacer hincapié en la trayectoria, que era el fuerte de otras épocas. Si uno repasa senadores electos en Chubut desde el retorno de la democracia, se va a encontrar con dirigentes como Hebe Corchuelo Blasco, César “Kuky” Mac Karthy, Hipólito Solari Yrigoyen, Osvaldo Sala, Carlos Maestro, Marcelo Guinle, Mario Pais, José Sáez, Norberto Massoni, y Mario Cimadevilla. Entre las mujeres, los nombres que aparecen son los de Marta Raso, Silvia Giusti, Nancy González y Graciela Di Perna.

En todos estos casos, contaban con muchos años de política en el lomo, y su candidatura para la Cámara Alta era la consecuencia de décadas de experiencia que daban el respaldo de estar preparados para la “rosca” de las grandes ligas. Lo que marcamos aquí es que este perfil de candidato a senador se fue modificando con el tiempo, y que el triunfo de Torres, vino a mostrar que ya la gente no pone a la experiencia como un valor clave para este tipo de lugares.

Siempre hay una multiplicidad de factores que pueden incidir a la hora de elegir a un candidato. En la oposición, cuestionaron a Torres su figura impuesta a través del marketing y el asesoramiento de las consultoras. Suena a una subestimación del voto de los electores, a los que se pone en un rol pasivo y que pueden ser manipulados por quien cuente con más fondos para la campaña. Hay infinidad de ejemplos que demuestran que esto no es necesariamente así.

Habrá que ver en el andar si estos legisladores más jóvenes pueden demostrar en la práctica si son distintos a los veteranos dirigentes, o si sólo los diferencia el número de DNI. Si esto llega a ser así, y el modo de hacer política sigue siendo el mismo, entonces la ciudadanía –que está buscando algo distinto- se los hará saber en la próxima oportunidad que tenga, a través de las urnas. 

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