La escena electoral argentina presenta una anomalía: los dos principales líderes del país se muestran fuera de competencia para las elecciones de este año, pero al mismo tiempo intentan instalar los lineamientos que debería seguir, al pie de la letra, el próximo presidente.

Por un lado Cristina Kirchner sigue firme en su cruzada con la Justicia y Mauricio Macri exige reformas estructurales en materia laboral, previsional y fiscal que él no pudo, no quiso o no supo hacer durante su gestión. 

Tanto al Frente de Todos, como a Juntos Por el Cambio les sucede que Kirchner y Macri acumulan el mayor caudal electoral, por lo que su “bendición”, se convierte en un condicionante para cualquiera que quiera aspirar a la presidencia.

En el Frente de Todos, durante las últimas semanas, se avanzó con fuerza en la embestida contra la Corte Suprema, el máximo órgano judicial del país. Para la vicepresidenta, en el Palacio de Tribunales están sus mayores problemas, por los temas que no logró resolver en Comodoro Py, la sede de los tribunales federales de la Ciudad de Buenos Aires. Al igual que sucedió con Carlos Menem, las causas de Cristina Kirchner terminarán definiéndose en una mesa que hoy integran Horacio Rosatti, Ricardo Lorenzetti, Carlos Rosenkrantz y Juan Carlos Maqueda, los cuatro ministros supremos. Por lo que atacar a la Corte es, en el largo plazo, una estrategia defensiva.

Los soldados de la causa no son solo los leales de siempre, sino también aquellos que tienen aspiraciones para este año, como Alberto Fernández, Sergio Massa o los gobernadores Gerardo Zamora, de Santiago del Estero, y Jorge Capitanich, de Chaco. Estos últimos dos fueron los que encabezaron el ataque a la Corte Suprema, sobre todo a partir del fallo de la Coparticipación que benefició a Horacio Rodríguez Larreta.

En este punto, Mauricio Macri criticó a los gobernadores que acompañaron al presidente en la idea de incumplir el fallo de la Corte, con la idea de defender la institucionalidad.

Macri, desde las páginas de su libro Para qué, que presentó la semana pasada en Mar del Plata, intenta marcarle la cancha al próximo presidente que surja desde la oposición. “El próximo gobierno será más fuerte y su fortaleza requerirá que las reformas estructurales se sancionen en las primeras horas. La pobreza y el desempleo no pueden esperar. Debemos tener la valentía de terminar de inmediato con legislaciones obsoletas en materia laboral, sindical, previsional y fiscal”, afirma en una de las últimas páginas de su libro. “Lo que no se hace de entrada es muy probable que no se pueda hacer nunca”, agrega, basado en la experiencia trunca de su Gobierno.

Macri cree que su rol es dibujar esa hoja de ruta para que el que llegue, tenga un sendero trazado. ¿Quién llegará? En interna opositora los mejores posicionados son los referentes del PRO Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich y junto a ellos hay diferentes facciones del radicalismo y otros aliados de Juntos Por el Cambio. Gerardo Morales, presidente de la UCR, está más cerca del alcalde porteño y Alfredo Cornejo, ex gobernador de Mendoza y actual senador, estuvo el año pasado de recorrida con Patricia Bullrich por el conurbano bonaerense. Lilita Carrio se mostró hace unos días en su casa de Exaltación de la Cruz con Morales. Es decir que un eje de la interna opositora es Larreta-Morales-Carrió.

Del otro lado, Patricia Bullrich y Cornejo, hasta ahora, han tenido el apoyo de Macri, que les busca financiamiento y recibirá a la presidenta del PRO en su casa de Villa La Angostura. Bullrich se hospedará durante tres días con los Macri-Awada. 

Un factor relevante en el armado del PRO es la Ciudad de Buenos Aires. Su importancia es equivalente al conurbano para el kirchnerismo, por lo que el ex presidente también tiene un ojo en esa interna y ya tiene un candidato: su primo Jorge Macri, que deberá competir con los candidatos de Rodríguez Larreta: el ministro de Salud, Fernán Quiros; la ministra de Educación, Soledad Acuña y el presidente de la legislatura porteña Emmanuel Ferrario. Esta dispersión de candidatos oficialistas es un dilema a resolver por el PRO porque podrían peligrar frente a un candidato como Martín Lousteau. Perder la ciudad sería casi irreparable

El kirchnerismo, ante la ausencia de Cristina en la boleta de este año, como afirmó ella misma, también está en un problema de acumulación de candidatos: Alberto Fernández, Sergio Massa y “Wado” De Pedro son algunos de los que podrían tomar esa responsabilidad, pero todavía ninguno se definió. 

Esta incógnita se resolverá a partir de abril o mayo, cuando empiecen a acercarse los vencimientos para oficializar candidaturas y alianzas. Lo único que parece estar definido es la agenda del futuro presidente.

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