En las últimas semanas, el jefe de Gobierno porteño y aspirante a la presidencia para este año Horacio Rodríguez Larreta y el presidente de la Corte Suprema Horacio Rosatti, tuvieron un problema similar: quedaron empantanados en un conflicto político por culpa de sus colaboradores y fueron presionados para que desplacen a ambos.

Rodríguez Larreta y Horacio Rosatti: dos actitudes políticas opuestas

A partir de aquí, cada uno tomó un camino distinto, Rodríguez Larreta decidió apartar a su ministro de Seguridad Marcelo D'Alessandro y Rosatti sostuvo en su cargo a Silvio Robles. 

Dos conductas políticas opuestas.Esta historia comienza con la filtración de los chats de Telegram de Marcelo D’Alessandro en los que habla con diferentes personajes: jueces, fiscales, directivos de medios, empresarios, amigos, etc. 

En uno de ellos se escribe con Silvio Robles, colaborador del presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, y recibe, de parte del funcionario judicial, un resumen de un fallo y algunas sugerencias. 

Rodríguez Larreta y Horacio Rosatti: dos actitudes políticas opuestas

De inmediato, desde el Frente de Todos comenzaron a pedir la renuncia de Robles. La de D’Alessandro ya la venían pidiendo desde antes.

La decisión de Rodríguez Larreta no es la primera que va en esa misma dirección. 

En 2017, José Potocar, el entonces jefe de la Policía de la Ciudad quedó envuelto en una denuncia por asociación ilícita. 

Rodríguez Larreta acababa de recibir parte de la estructura de la Policía Federal luego de un demorado traspaso y Potocar era uno de esos primeros jefes. Ante la presión de un sector de la oposición y la amenaza de detención, Potocar fue corrido de su cargo y a los pocos días lo detuvieron. En el 2021, fue absuelto.

En 2020, la revista Noticias reveló que el Gobierno de la Ciudad había comprado un lote de barbijos, por los que había pagado alrededor de 3 mil pesos cada uno. El vendedor era Ignacio Saenz Valiente, uno de los abogados del Grupo Clarín.

Por aquel caso, Larreta, para dar señal de actuar ante semejante descalabro decidió echar a Nicolás Montovio, el funcionario encargado de firmar la compra, pero no era quien la decidió. Es decir, que se cortó la cadena por el eslabón más débil. 

Anécdota al margen: este ex funcionario de la Ciudad quedó tan herido por la situación que el año pasado cuando Rodríguez Larreta contó sobre su romance con Milagros Maylin, se juntó a comer un asado con Francisco Sioli el ex novio de Maylin y se sacaron una foto juntos, que luego postearon en Instagram. Dos traicionados enviando mensajes subliminales.  

El mismo día que echó al funcionario por los barbijos Rodríguez Larreta también desplazó a su amigo Gonzalo Robredo por la contratación de hoteles a la empresa Midas en la que trabajaba su hermana Ximena Alfaro. De la empresa también participaba Saenz Valiente, el de los barbijos.

La salida de D’Alessandro, descomprimió la presión externa para Rodríguez Larreta, pero aumentó la presión interna, porque los aliados del jefe de Gobierno estaban en contra de esa decisión. 

Por ejemplo, la ex diputado Elisa “Lilita” Carrió escribió un tuit: “No sostener a funcionarios acosados por las mismas mafias que asesinaron a Nisman, con escuchas falsas e ilegales no habla muy bien del gobernante que no sostiene al funcionario”. 

Carrió apuntó a la templanza de aquellos que eligen estar en lugares de mando, un golpe al corazón de Rodríguez Larreta, que aspira a colocarse la banda presidencial al final de este año.

Patricia Bullrich también aprovechó para pegarle al jefe de Gobierno llamándolo tibio, por elegir una licencia como salida provisoria. 

En privado habló con D’Alessandro y le manifestó su solidaridad. La pregunta que surge en este punto es: ¿Si los “halcones”, aquellos que le disputan el poder a Rodríguez Larreta, estaban de acuerdo en sostener a D’Alessandro, por qué lo apartó

El radiopasillo es que el jefe de Gobierno porteño teme que sigan apareciendo más chats y que la filtración se vuelva un goteo mensual hasta entrada la campaña. ¿Hay chats comprometedores con el propio Rodríguez Larreta? ¿Y con su hermano Augusto? D’Alessandro hablaba con todos. 

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