Hay que hacer un análisis del pasado electoral reciente en Chubut para poder dimensionar el resultado histórico que marcaron ayer las urnas. Después del triunfo del radicalismo en las legislativas de 2001, todas las elecciones desde 2003 a la fecha, tanto las provinciales como las nacionales, habían arrojado como ganador a un candidato del justicialismo o del sector vinculado al dasnevismo. En todo ese tiempo, ni la UCR primero, así como tampoco Cambiemos desde 2015, habían logrado un primer lugar. 

En 2001, el radical Gustavo Di Benedetto se impuso al justicialista Victor Cisterna, y ambos llegaron a la Cámara de Diputados.
En 2001, el radical Gustavo Di Benedetto se impuso al justicialista Victor Cisterna, y ambos llegaron a la Cámara de Diputados.

Esto deja flotando el interrogante de si se trata de un hecho aislado, producto de una oleada nacional, o si el resultado del 12 de septiembre podría marcar un antes y un después en la provincia del Chubut. Algo así como lo ocurrido el 9 de noviembre de 2003, cuando luego de 12 años de dominio radical, el triunfo de Mario Das Neves como gobernador por el PJ, terminó rompiendo una hegemonía.

Con el justicialismo de Chubut unido, luego aliado con el kirchnerismo como Frente para la Victoria en una sintonía de éxito a nivel nacional, hubo amplios triunfos en las legislativas de 2005, las provinciales y las presidenciales en 2007, y luego las legislativas de 2009.

COMPARACIÓN CHUBUT 2019 - 2021

Luego vino la división interna de 2011, en la que triunfó Martin Buzzi sobre Carlos Eliceche, dos listas dentro del mismo PJ. En 2013, Mario Das Neves ganó con amplitud bajo el ala del Pach, partido que terminó desapareciendo unos años después. El triunfo no fue de esa fuerza (por eso no contradice el análisis), sino que fue 100 % de Das Neves, quien luego logró armar otro partido provincial, el Chusuto.

Mario Das Neves junto a Nelly Lagoria, festejando el amplio triunfo en las legislativas de 2013.
Mario Das Neves junto a Nelly Lagoria, festejando el amplio triunfo en las legislativas de 2013.

Precisamente, el partido dasnevista de Chubut Somos Todos ganó las tres elecciones provinciales de 2015, 2017 y 2019. En tanto en las elecciones presidenciales, siempre el triunfo en Chubut fue del kirchernismo sobre Cambiemos: Scioli se impuso a Macri en 2015, y Alberto Fernández también sobre Macri cuatro años después.

Esto quiere decir que los 107.842 votos logrados en esta elección primaria por Juntos por el Cambio es por lejos la mejor elección de este espacio en Chubut, sólo comparable a la elección legislativa de 2017, cuando la lista de Gustavo Menna logró 95.266 votos, un 31.16 %, quedando en segundo lugar contra Chusoto, que había logrado 101.613 (33.23%), con la fórmula Arcioni-Muñoz.

Recordemos que, en el caso de la categoría senadores, la fuerza más votada se queda con dos bancas, y la segunda más votada con una. Hoy el Frente de Todos cuenta con las tres bancas chubutenses (Pais, González y Luenzo) en su propio bloque en la Cámara Alta, lo que significa que, si se mantiene este resultado en las generales de noviembre, sólo conservaría una sola. Sería un resultado catastrófico para el proyecto nacional.

EL VOTO A LO NOVEDOSO

El resultado en Chubut muestra que Nacho Torres junto a Ana Clara Romero fueron quienes supieron capitalizar el “voto bronca” contra el oficialismo. Con un electorado queriendo enviar un mensaje al gobierno nacional de Fernández como al provincial de Arcioni, se dio un escenario muy favorable a las fuerzas que mostraran caras nuevas.

De ahí el éxito de la izquierda y del Pich, con elecciones históricas que ya hemos analizado. Y por ello, el resultado dentro de Juntos por el Cambio, que explica el respaldo de la gente en las urnas a las boletas con figuras más nuevas por sobre aquellas que llevaban apellidos con más historia.

Linares y Arcioni fueron los dos más votados en 2019. Dos años después, sus espacios perdieron miles de votos.
Linares y Arcioni fueron los dos más votados en 2019. Dos años después, sus espacios perdieron miles de votos.

Incluso este análisis podría trasladarse al PJ, donde en la disputa previa entre una cara nueva como la de Julián Leunda o un actor con recorrido, como Carlos Linares, se optó por la segunda opción, con un peso específico y determinante en la definición por parte de Cristina Kirchner. El PJ había sacado en 2019, también con Linares como cabeza de lista, un total de 100 mil votos. Si bien como fuerza política ayer sus dos listas sumaron 73.103 votos (27 mil menos), la boleta encabezada por Linares logró apenas 59.172, es decir que hubo una pérdida enorme.

Al arcionismo le ocurrió lo mismo, aunque aún peor en cuanto a los números. Hace dos años, esa fuerza había superado los 121 mil votos, y en los comicios de ayer, apenas llegó a los 39 mil: una fuga impresionante de 82 mil votos. Evidentemente hubo una oleada general de voto contrario los oficialismos, producto del manejo de la pandemia y la crisis económica. Pero ¿es la única explicación?

La enorme pérdida de votos del peronismo y del arcionismo este último domingo respecto a las elecciones de junio de 2019, fue capitalizada por las caras nuevas, es decir, Nacho Torres, Ana Romero, los candidatos de la izquierda y los del Pich.

La estrategia del radicalismo, en una interna que se mostró muy picante en la previa contra el PRO, fue apostar por caras que pudieran mostrar gestión, sea en el municipio, en el caso de Ongarato, como en el Congreso, en el caso de Menna. Evidentemente la cabeza del votante estaba buscando otra cosa, como también muestra el resultado de la precandidatura de Mario Cimadevilla, un dirigente con más de 40 años de trayectoria, cuya lista fue la menos votada de las 9 que se presentaron en nuestra provincia.

No hay mejor resumen que este para analizar cómo votó la gente en Chubut: Cimadevilla obtuvo apenas 10.478 votos, y fue superado –además de por las listas de Torres, Ongarato, Linares y Massoni- por la lista del MST (11.724 votos), la del Partido Obrero (13.978 votos), la del Frente de Mujeres Justicialistas (14.206 votos) y la del Pich (19.934 votos). Incluso se puede agregar que perdió con los votos en blanco, que fueron 11.655.

Las caras nuevas del Pich, el Frente de Mujeres del PJ, el P.O. y el MST hicieron buenas elecciones.
Las caras nuevas del Pich, el Frente de Mujeres del PJ, el P.O. y el MST hicieron buenas elecciones.

En todos estos casos, los candidatos jamás ocuparon un cargo público y tuvieron campañas absolutamente modestas y carentes de recursos. Evidentemente, mucha gente prefirió elegir a lo nuevo por conocer, que a lo ya conocido.