CAPITAL FEDERAL - Norberto Oyarbide ya no es juez. Poco después de las 14.30 le presentó la renuncia al ministro de Justicia, Germán Garavano, y el presidente Mauricio Macri se la aceptará en los próximos días, según pudo confirmar La Nación.

Oyarbide llegó esta mañana a los Tribunales de Comodoro Py con la decisión tomada. Primero se lo comunicó a los empleados de su juzgado y, hacia el mediodía, se reunió con la Cámara Federal. Desde allí, partió al Ministerio de Justicia, con la renuncia en su bolsillo. Oyarbide sabía que, esta vez, no se salvaría de ser destituido.

"Jamás tuve ningún tipo de presión, me voy porque todo en la vida tiene un principio y un final", afirmó Oyarbide, después de presentar su renuncia ante el Gobierno. Oyarbide dijo a la prensa en la puerta de su casa: "Me voy porque necesito otras cosas para mi vida".

El juez, que seguirá ejerciendo hasta que Macri le acepte la renuncia, aseveró que "no hubo ningún 'click'" que motivara su dimisión, sino que "esto llega, llega y llega, hay un agotamiento y un deseo de vivir la vida".

A lo largo de su carrera, había atravesado decenas de denuncias y varios procesos de destitución, inclusive el primero de ellos, en el Senado de la Nación. Y, el peronismo, primero el que encarnaba Carlos Menem y, después, Néstor y Cristina Kirchner, siempre lo ayudó.

En esta ocasión, Oyarbide tanteó para ver si, una vez más, podía salir indemne. Pero hombres allegados a Macri le hicieron saber que su suerte estaba jugada.

Por eso, en diciembre ya aniticipó que presentaría su jubilación y el 15 de marzo, el mismo día que el Consejo de la Magistratura decidió avanzar contra él por mal desempeño, Oyarbide confirmó que presentaba su trámite jubilatorio.

El Consejo lo investiga por haber frenado veinte allanamientos después de haber recibido una llamada de la Casa Rosada, cuando Cristina Kirchner era jefa de Estado. Este hecho lo admitió el propio Oyarbide frente a las cámaras de televisión.

Ahora, el Consejo estaba dispuesto a suspenderlo. Y ahí enfrentaría un incómodo proceso de destitución y perdería su jubilación de juez (ciento por ciento de su sueldo).

Oyarbide quiso ahorrarse ambos inconvenientes: no atravesar un juicio vergonzoso y no perder su jubilación, aún cuando es un hombre de fortuna que no necesitaría ese retiro.

Por su parte, el Gobierno puede mostrar esta renuncia como el inicio de un proceso de renovación, a la vez que todo ocurre en un momento en que los colegas de Oyarbide se decidieron a investigar causas de corrupción, llamaron a indagatoria a Ricardo Jaime, Lazaro Báez, Julio De Vido y a la propia Cristina Kirchner y ya dispusieron varias detenciones. Fuente: La Nación