COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) -  Según los registros que realiza el Observatorio de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de la Patagonia S.J.B, en tres años el precio de la canasta básica total de Comodoro Rivadavia se elevó a más del doble de su valor, al compararse informes de marzo de 2017 contra la última actualización, divulgada esta semana: desde un monto de 26.565 pesos, subió a 57.608 pesos con datos basados en el IPC de enero, aunque al actualizar el IPC de febrero se iría a 59.000.

Los datos surgen de la comparación entre informes periódicos que realiza el mencionado observatorio, que integran, entre los otros, los docentes César Herrera y Alejandro Jones. 

Este último fue quien dio a conocer los valores que surgen del Indice de Precios al Consumidor acumulado en los últimos 11 meses, para una familia compuesta por cuatro integrantes, con dos adultos y dos adolescentes, ubicando ese valor en 57.608 pesos.

La Canasta Básica Total se compone de alimentos y servicios, aunque el deterioro en el poder adquisitivo de salarios hace crecer la incidencia del gasto en alimentos, reduciendo lo destinado a otros fines, como pueden ser indumentaria, educación y esparcimiento.

En marzo de 2017, el Observatorio registraba un costo que puede resumirse en las siguientes referencias: mientras una familia de 3 integrantes necesitaba 20.977,42 pesos por mes, un hogar de 4 integrantes requería 26.565,67 pesos. Para 5 miembros, la C.B.T ascendía 28.680,50. 

Según los valores de ese momento, un adulto necesitaba 2.914,34 por mes para no caer por debajo de la línea de indigencia, equivalente a 100 pesos diarios sólo para alimentarse, ya que ese valor correspondía a la canasta básica alimentaria. Si se toman en cuenta los valores actualizados para marzo de 2020, la cifra diaria se duplica fácilmente, superando los 200 pesos diarios por persona.

Discusiones salariales

Los datos sobre el costo de vida en la ciudad o la región patagónica en su conjunto dan marco a las discusiones paritarias que comienzan en diversos sectores, donde la pulseada estará dada entre la inquietud del gobierno nacional, para que se discuta en base a sumas fijas, frene a la opción de las cláusulas de ajuste por inflación, como se había dado hasta fines del año pasado.

El propio presidente Alberto Fernández no ignora que el tema de los precios es uno de los de mayor gravedad en el complejo escenario actual: lo expresó el miércoles, en un foro plagado de los principales empresarios del país, entre quienes apuntó a los formadores de precios de alimentos, para requerirles responsabilidad: “no hay presión del dólar, ni aumento de tarifas y seguimos bajando las tasas de interés”, planteó ante esa selecta audiencia, con la expectativa de que los indicadores inflacionarios empiecen a ceder en una carrera en la que los ingresos salariales pierden largamente.

Cuando esta semana se conozcan los nuevos datos del IPC febrero, sumado a las mediciones sucesivas, se podrá verificar si ese mensaje fue asimilado o si pasó de largo.

Un producto y la mitad de otro…

Los precios de los alimentos se aceleraron especialmente en los últimos dos años, con una inflación que supera el 100 por ciento entre ambos períodos, con una fuerte incidencia en la canasta alimentaria. Esto es notable a partir de los datos oficiales del INDEC, que en febrero de 2018 registraba un kilo de pan francés a 41,85 pesos en la Patagonia, pasando a 70,83 en igual período del año pasado y elevándose a 111,71 el mes pasado.

La carne picada común, que hace dos años presentaba un valor de 98,77 para la región patagónica (vale recordar que Comodoro Rivadavia presenta valores más altos que el promedio de la región), el mes pasado se ubicó en 252,91, más de un 150 por ciento de incremento.

Similar evolución se da para la mayoría de los productos esenciales para la alimentación. Un litro de leche en sachet, que valía 25,79 hace dos años, en la medición divulgada en febrero se ubicó en 62,83. Un kilo de pollo, sobre la pieza entera, saltó en dos años desde 46,42 pesos hasta los 120 pesos divulgados el mes pasado. 

El azúcar, que registraba 24,61 pesos en febrero 2018, midió 55,51 pesos el mes pasado. La harina de trigo común, que costaba 13,52 hace dos años, registró 45,35 pesos en la última medición.

Los fideos secos (cual bolsillo asalariado), tipo guiseros, saltaron desde 22,81 pesos a 59,26. El arroz, que hace dos años se conseguía por 27,88 pesos, en febrero cotizó un promedio de 70,15 pesos. La papa no es la excepción: de 21,91 pesos, saltó a 39,66 en enero último.  
Los huevos de gallina subieron desde 45 pesos por docena, según el IPC patagónico de hace dos años, a los a 105,86 pesos registrados el mes pasado. No es una metáfora popular, sino una simple cuenta matemática: en dos años, puede decirse, sin temor a equivocaciones, que el precio del producto avícola se incrementó exactamente en un huevo más… y la mitad del otro.