El domingo pasado se celebraron elecciones en Chile. José Antonio Kast, el candidato ultraderechista a la presidencia ganó la primera vuelta. En junio pasado, cuando el entonces jefe de Gabinete Santiago Cafiero difundió un mapa de la Argentina con su plataforma continental, que incluye zonas reclamadas para sí por Chile, Kast reaccionó: “Argentina ya nos ha robado suficiente territorio a los chilenos. Espero que el Gobierno se ponga firme frente a los delirios expansionistas de la izquierda radical argentina”, dijo. En ese momento, calificó al Gobierno Nacional como “izquierda radical”.

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Y tiene nuevos amigos de este lado de la cordillera. Agradeció públicamente a Javier Milei por su apoyo. “Viva la libertad en Argentina y Chile carajo”, tuiteó como respuesta a las felicitaciones que Milei le había enviado por el resultado de las elecciones. Milei le había agradecido “plasmar en votos una propuesta” que “aleja a Chile del socialismo empobrecedor”.

El intercambio no resultó una sorpresa, ya que el candidato chileno había celebrado en su momento la llegada al Congreso de Milei. De la misma manera, en más de una oportunidad ha expresado su admiración por Trump y Bolsonaro. 

Aunque con un modo de hablar más calmo y controlado que su aliados, Kast no elude mostrarse como parte de la nueva camada de candidatos latinoamericanos que ganan votos prometiendo “barrer a la izquierda” del continente.

Con “la izquierda” designa en su caso a un conjunto de actores: organizaciones que luchan por la ampliación de derechos -como la unión civil o la interrupción legal del embarazo-, universidades, ongs que dan apoyo a los migrantes e incluso al gobierno de Alberto Fernández.

Kast aseguró por ejemplo que si llega a la presidencia eliminará el lenguaje de género y cerrará la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), a la que acusa de hacer "activismo político". 

Propuso crear una zanja en el norte de Chile para impedir el paso de inmigrantes e "identificar, investigar y sancionar a las Organizaciones No Gubernamentales y entidades de la sociedad civil que les están prestando ayuda y orientación” .

Hijo de un ex oficial nazi, Kast fue diputado desde 2002 hasta 2018 por la Unión Demócrata Independiente, partido de derecha de raíz pinochetista. En relación al casamiento igualitario, fue uno de los nueve diputados que votaron contra el Acuerdo de Unión Civil. “Un niño que crece en un hogar homoparental lo hará con inseguridad, angustia y tendrá mal rendimiento escolar, ya que la naturaleza dice que este, para proyectarse, debe tener tanto una imagen paterna como materna”, sostuvo al respecto. 

En su programa de gobierno propone armar una "coordinación internacional antirradicales de izquierda" para "identificar, detener y juzgar agitadores radicalizados". En ese sentido, referentes de los sectores populares Chile advierten que el candidato plantea entregarle atribuciones al Presidente para “interceptar, abrir o registrar documentos y toda clase de comunicaciones y arrestar a las personas en sus propias moradas o en lugares que no sean cárceles ni estén destinadas a la detención”. 

En relación al conflicto mapuche ha manifestado que  un eventual gobierno suyo "combatiría el narcotráfico y la delincuencia".

“Que aquí nadie se equivoque: la única candidatura que va a recuperar la paz, que va a enfrentar a los narcotraficantes y delincuentes, que pondrá fin al terrorismo, es la nuestra”, declaró, al sostener que su adversario en la carrera a la presidencia, Gabriel Boric, aliado con el Partido Comunista, protege a “vándalos” y “terroristas”

Con información de Página 12

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