COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - La jornada del 4N será un mojón más en la historia institucional del sindicato Petrolero Chubut, ya que más de 10.200 afiliados estarán en condiciones de elegir entre las cuatro listas que se proponen como alternativa para conducir los destinos del gremio más poderoso de la región, en el período que dará inicio el 2 de enero próximo. Sea cual sea el resultado, lo cierto es que el panorama no aparece sencillo para el año próximo, habida cuenta de las señales de un mercado internacional que no encuentra estabilidad y lo que en una semana parece hallar una banda de precios medianamente previsibles, a la siguiente marca nuevas caídas que tornan inviable cualquier proyección.

En ese contexto, la jornada electoral tendrá condimentos propios de la movilización petrolera, esperándose un alto grado de participación, tomando como antecedente lo ocurrido en la elección de noviembre de 2012, cuando fueron dos las listas en disputa y hubo alrededor de 9.000 votos emitidos, sobre un padrón que en aquel momento se acercaba a 12.000 afiliados.

Vale recordar que las cuatro alternativas son:

Lista azul, encabezada por Jorge Ávila, quien aspira a la continuidad del mando que está cumpliendo su cuarto año de actividad.

Lista blanca, que propone a Carlos Martínez como secretario general.

Lista verde, con Diego González como aspirante a conducir el gremio, con el apoyo del ex titular Mario Mansilla.

Lista roja y amarilla, con Liberio Kruger a la cabeza.

El asueto establecido por 12 horas apunta a favorecer la participación de todos los trabajadores, aunque por una cuestión de rotación de turnos en sectores de perforación, es probable que la actividad se vea afectada más allá de ese lapso, a fin de garantizar una más alta participación. En ese tipo de especulaciones, que se multiplican en las últimas horas, juega la incidencia que pueden tener los distintos sectores de trabajo, según sea la composición de cada una de las listas.

PANORAMA COMPLEJO

Independientemente de la jornada electoral, el escenario petrolero volvió a arrojar esta semana señales de inestabilidad e incertidumbre. La baja del precio del crudo en relación a los valores que se habían observado hasta hace algunos días, en la banda de los 50 dólares por barril para volver a caer hasta los 45, refleja las dificultades de la OPEP para hacer creíble el acuerdo de recorte a la producción que buscaría rubricar el próximo 30 de noviembre. La dificultad de sumar a países externos a ese cartel y el aumento en la producción de Estados Unidos, a partir de mejoras productivas logradas para seguir explotando recursos no convencionales con precios inferiores a 50 dólares, se combina con el bajo recupero en las tasas de crecimiento internacional, según refieren diversos analistas. De allí que resulta incierta la posibilidad de que el recorte a la producción se concrete para garantizar un recupero en los valores del barril, porque los países de la OPEP no quieren favorecer el fortalecimiento de Estados Unidos y otros productores marginales.

La situación en la Argentina, cuya incidencia en el mundo petrolero es menor al 1%, tampoco es clara. El ministro Aranguren acaba de declarar que habrá un nuevo recorte en el “barril criollo”, que se aplicaría antes de fin de año: se trata de un paso más hacia la convergencia del precio interno con el internacional, al que los sectores más liberales del gobierno nacional apuntan a llegar más temprano que tarde. Y si bien los más moderados buscan un “aterrizaje” más tranquilo, el sostenimiento del barril criollo demanda nuevos aumentos de combustibles (ya que ése es el subsidio indirecto que sostiene los precios artificialmente más altos que los del mercado internacional), lo que termina impactando en la espiral inflacionaria.

En el plano gremial, la discusión de productividad es uno de los ítems en la agenda inmediata. Neuquén ya aceptó algunos cambios, pero la discusión quedó trabada en los puntos más polémicos (que apuntan a la multiplicidad de funciones y cambios en el régimen horario), aunque el gobierno confía en que terminará acordando esos cambios para profundizar la explotación de recursos gasíferos en la cuenca Neuquina. No en vano, en aquella provincia los ingresos por regalías proyectados para el año próximo superan los 12.500 millones de pesos, más del doble que los 5.600 que se prevén hoy en las cuentas de las arcas chubutenses.