CAPITAL FEDERAL - Lázaro Báez, aún detenido en Ezeizalogró reactivar una de sus empresas. Se trata de una estación de servicio que fue alquilada a un empresario local por una renta de casi un millón de pesos mensuales y que se encuentra embargada en la causa.

Lázaro alquiló una estación de servicio y gana $1 millón por mes

Se trata de la Estación de Servicio Don Francisco SA, que tras nueve meses cerrada, en septiembre pasado se reabrió y volvió a operar, pero ahora a través de la firma Las Olas SRL.

La renta de la estación de servicios que vende nafta de YPF es por cinco años, incorporó a todo el personal, y fijó el alquilar en función del valor de litros de nafta súper, de acuerdo al contrato al que accedió LA NACION.

El juez federal Julián Ercolini ordenó a fines de febrero pasado la inhibición general de bienes de la empresa Don Francisco SA entre otras, empresas y bienes de Lázaro Báez. La medida implicó la prohibición de innovar la composición accionaria de las firmas en cuestión y de distribuir dividendos, con el fin de conservar provisionalmente el estatus jurídico e impedir que las partes se abstengan de realizar cualquier acción que signifique un cambio o alteración de la empresa investigada.

El contrato fue suscripto el 21 de mayo de 2018 por cinco años corridos a contar desde el 21 de abril de 2018 hasta 28 de febrero de 2023.

Fijan que el principio de ejecución será desde el 1 de abril de 2018 y se establece que el inmueble será destinado para la venta de combustibles y lubricantes exclusivamente de la línea YPF.

Los primeros 12 meses se abonará mensualmente el equivalente a 30.000 litros de nafta súper, según lo acordado, lo que significa una suma mensual de $960.000 si se considera que el valor de la nafta súper en Santa Cruz es de $32.

El monto irá incrementando dado que el segundo año el canon será el equivalente a 36.000 litros de nafta súper y del tercer al quinto año se abonará el equivalente a 40.000 litros de nafta súper. También se estableció la transferencia del personal a favor del inquilino.

Fuente: Diario La Nación