RAWSON (ADNSUR) - “Algunos ministros se tienen que empezar a sacar la campera de cuero”, dijo a esta columna una alta fuente del gabinete, que observaba desde afuera la disputa entre sus pares respecto a qué sector de trabajadores debe tener prioridad en el cobro de haberes. La frase tiene una única interpretación: hay funcionarios que hacen las veces de sindicalistas y voceros de los empleados de su área, y llevan al gobernador más problemas que soluciones. En esta historia de la “manta corta” del presupuesto chubutense que no alcanza mes a mes para cubrir los salarios, en medio de una pandemia inédita, se mantiene vigente una fuerte disputa que viene desde hace meses entre las áreas de Seguridad y de Salud.

En otra mañana propia de un capítulo de Netflix, la frase que cerró todo fue de Fabián Puratich: el día que renuncie, lo voy a anunciar yo, no voy a tener intermediarios de los medios”. De ese modo, abortó todos los titulares que durante horas –a excepción de ADNSUR- habían instalado que el ministro “habría renunciado” y después escribieron que “no le habrían aceptado la renuncia”. Como si el uso del potencial modificara en algo y como si se pudiera estar “medio embarazada”. En realidad, las renuncias son indeclinables y con un portazo atrás. Cuando hay reuniones y negociaciones, jamás se puede decir que un funcionario está afuera del gobierno.

Lo que sí existe como medio de presión, y en eso por ejemplo hubo amenazas de Federico Massoni la semana pasada, es cuando se dice “si no pagan mañana, me voy”. Es un arma de negociación, que hasta aquí les ha dado resultado, tanto al titular de Seguridad, como al de Salud. Ambos respaldados por sus empleados, que los aplauden cuando se ponen al frente de su reclamo salarial. Pero por lo bajo, cuestionados por sus pares del gabinete, quienes sostienen “si todos hacemos lo mismo, esto explota por los aires”. El tema ya se habló en varias reuniones de gabinete, donde el gobernador Arcioni ha dicho que sus funcionarios deben ponerse la camiseta del gobierno y si no dedicarse a ser representantes gremiales.

La semana pasada fue eclipsada por la policía, con movilizaciones en todo el país que se replicaron en Chubut, y que motivaron al ministro del área a poner una fecha de pago incluso antes de que el Ministro de Economía lo supiera. Su argumento fue que no podía tolerar que cobre antes el rango 4 del mes de junio, con sueldos superiores a 150 mil pesos, que los policías que están 24 horas por día en la calle. El resultado fue que la policía cobró antes que el rango 1, en el que toda la fuerza está incluida por decreto como único rango completo desde hace dos años, luego de la trágica muerte del policía Chávez en la puerta de Casa de Gobierno. E incluso el depósito del sueldo vino con pago de cláusula gatillo pendiente.

Esta semana, como si se tratara de una réplica en espejo, fue el turno de los trabajadores de Salud, con toma del ministerio incluida y marchas en toda la provincia. La versión de la posible salida de todo el equipo sanitario en medio de la pandemia (desmentido por el ministro de manera absoluta, algo que dijo sería irresponsable con su compromiso asumido), obtuvo el pago este viernes del rango único de Salud, que se había logrado en un DNU en el mes de marzo que originó esta interna de gabinete que se sigue prolongando. Y además, el depósito incluirá también la cláusula gatillo pendiente. La movida logró que se asegure el pago a Salud antes que al rango 2, que incluye sueldos entre 40 mil y 65 mil pesos, unos 8 mil trabajadores activos y pasivos que deberán esperar otra semana.

AUMENTO DEL DÉFICIT

Siguiendo en el terreno del análisis, hay un dato que no se puede pasar por alto. Más allá de las disputas de gabinete por qué área es más prioritaria, si debe cobrar antes un enfermero o un policía, el resultado final es que el depósito de la cláusula gatillo a los sueldos básicos en ambos sectores de Salud y Seguridad, que suman a más de 10 mil agentes, volverá a incrementar la masa salarial. Y este aumento del gasto, tendrá como consecuencia inevitable un aumento del déficit, que hoy ya está en el orden de los $ 2600 millones mensuales.

¿Cómo hace una provincia que está con sus cuentas en rojo, a la que no le alcanza el dinero hace un año para afrontar el pago de salarios, para ir a pedir auxilio financiero y al mismo tiempo explicar que todos los meses sigue aumentando el gasto? Los anuncios a policías y agentes sanitarios lograron descomprimir las protestas por unos días, pero no hay duda de que van a complicar las gestiones para obtener más fondos, ya que posibles accionistas y también el gobierno nacional, lo que piden a la provincia es justamente todo lo contrario: que presente un plan para achicar el gasto, no para agrandarlo.

La famosa “manta corta”, lo que se soluciona por un lado, se complica por el otro: se tapa un problema allá, y se agranda otro por acá. La pregunta es si todos los ministros entienden este mensaje, que fue expresado justamente en una reunión de gabinete la semana pasada en el Salón de los Constituyentes. Allí, en un encuentro presidido por el gobernador Arcioni acompañado por el ministro de Economía, Oscar Antonena, quien trazó un crudo cuadro de situación, los titulares oficiales fueron que cada funcionario se comprometió a presentar un plan para ser más eficiente y achicar el gasto. Unas horas después, se reflotó la interna de “págame a mí primero o me voy”.

Así las cosas, hay una tensa calma momentánea entre policías y personal de hospitales, pero seguramente ATE reclamará por el depósito de haberes al rango 2 que quedó relegado, y quedan aún los rangos 3 y 4, los más difíciles de pagar y con reclamos en la Justicia y la Legislatura, que está virtualmente paralizada. Aún se adeudan la mitad de los haberes de empleados públicos de julio, todos los de agosto, el medio aguinaldo, e incluso un importante retroactivo en varios sectores. El gasto sigue aumentando, pero los ingresos siguen estancados. La ecuación no cierra por ningún lado.