(ADNSUR) -  Datos oficiales a los que tuvo acceso exclusivo ADNSUR reflejan que la recaudación provincial correspondiente a enero creció solamente un 6 por ciento en términos nominales en relación a igual mes del año pasado, lo que al contrastarse contra la inflación acumulada en el último año, representa una fuerte reducción de ingresos en términos reales. Aunque hay una mejora en la cantidad de recursos que entraron a las arcas provinciales, estos no llegan a igualar la masa salarial abonada a principios de febrero. La retracción obedecería a los fondos que debe empezar a devolver la provincia al gobierno nacional, por los préstamos enviados el año pasado para pagar sueldos.  

Las cuentas del Estado provincial parecen condenadas a un rojo permanente, o al menos de un muy largo alcance. Es que si bien por un lado está transitando el alivio temporal por la renegociación de su deuda externa, reprogramando una parte importante de los vencimientos hasta el año 2023, desde este año debe afrontar la devolución de préstamos que le envió el Estado nacional.
Vale repasar: en junio de 2020, llegaron desde Nación 5.000 millones de pesos en dos cuotas. Entre octubre y diciembre, otros 5.000 millones en 3 cuotas. Sumados  a anticipos del año 2019, en todos los casos para abonar salarios a empleados públicos (aún con esa asistencia, con retrasos de uno y dos meses), son alrededor de 13.000 millones de pesos que desde enero debían empezar a devolverse, desde Chubut hacia el Estado nacional.

Lo que se suma de un lado, se resta del otro

Así, lo que resulta un factor positivo para sumar en la ecuación en una columna de ingresos, por otro lado se resta. Ni siquiera alcanzó con que los ingresos por regalías petroleras volvieran a situarse en un nivel similar al de enero del año pasado, previo a la caída de precios durante la pandemia.

En efecto, en enero del año pasado la provincia había recaudado 1.981 millones de pesos por regalías hidrocarburíferas, mientras en enero de este año volvió a subir a 1.988 millones de pesos.  Si bien es algo menor a un año atrás, hay que considerar que entre marzo y septiembre las liquidaciones fueron cayendo hasta valores más cercanos a la mitad de estos montos.
Asimismo, en materia de regalías, hay un menor impacto de los servicios de deuda garantizada con regalías, ya que en enero 2020 se restaron 652 millones de pesos por ese concepto, mientras que en enero de este año esos pagos se “achicaron” a 434 millones. Se trata de un descuento todavía elevado, sobre todo frente a las expectativas planteadas por el mismo gobierno al reprogramar los vencimientos del bono BOCADE. Es que, además de esa deuda, el Estado provincial está haciendo devolución de adelantos de regalías recibidos en los últimos años para maquillar la crisis financiera. Es decir, varias bombillas sobre el mismo mate de la “caja petrolera”.
De igual modo, habrá que verificar si en febrero y marzo ese ‘alivio’ se torna más notorio, al reducirse el vencimiento que debe afrontar la provincia en abril próximo sobre el BOCADE.

Los fondos que envió Nación deben devolverse

Al considerar los demás ítems de ingresos, en el que se suman los recursos de coparticipación federal de impuestos que envía Nación y la recaudación propia a través de la Dirección General de Rentas, la cuenta final del neto disponible es apenas superior al primer mes del año pasado: 4.560 millones de pesos en enero último, contra 4.304 millones de pesos de un año atrás.

Si bien nominalmente hay un aumento del 6 por ciento, en términos reales, frente a una inflación anual del 40 por ciento, la caída del poder adquisitivo de esos fondos es de más de 30 puntos.
Es notorio también otro dato, que arroja una proyección de lo que le espera a la provincia en la puja salarial con los empleados públicos, en el reclamo por sus salarios atrasados y por una recomposición para el año en curso: la recaudación total del primer mes no alcanza a reunir una masa salarial, que sigue ubicada en el orden de los 5.500 millones de pesos.

Para el mismo período, Nación informó recientemente que sus ingresos se elevaron un 46 por ciento en términos nominales frente al primer mes del 2020, lo que en términos reales significa un incremento cercano al 6 por ciento. Ese dato, confirmado por el gabinete económico nacional la semana pasada, permite otra amarga deducción para Chubut: el recupero económico post pandemia todavía no llegó, ni siquiera por “arrastre estadístico” (definición técnica que encierra a un incremento de actividad mínimo, después de un año tan ‘planchado’ como el anterior, a raíz de la cuarentena).

Los descuentos sobre la coparticipación

¿Cómo impacta la devolución? Según datos recabados para este informe en ámbitos económicos oficiales, Chubut registró un ingreso total en coparticipación de impuestos por alrededor de 2.314 millones de pesos. Es una mejora del 17 por ciento en relación a enero del año pasado, por lo que nuevamente queda por debajo de la inflación. Pero además, hay un descuento muy importante, de 648 millones de pesos, que se correspondería con la devolución de los préstamos del último año (son 36 cuotas de 370 millones de pesos, según publicó esta agencia en octubre del año pasado) y otros anticipos enviados por Nación. Así, el ingreso neto por coparticipación se reduce a 1.411 millones de pesos.

Finalmente, en la recaudación de impuestos propios que registra la Dirección General de Rentas, pudo constatarse un ingreso de 1.988 millones de pesos, lo que representa un incremento nominal del 26 por ciento frente a la recaudación de enero 2020. Otra vez, hay una fuerte caída real al considerarse la inflación.

Con estos números a la vista, la conclusión es dolorosa pero contundente: La solución para la crisis financiera y económica de Chubut parece todavía tan lejana como el final de la pandemia que atraviesa el mundo.