COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Desde los casi 12.000 millones de pesos de diferencia negativa entre recursos y gastos que se estipuló en el proyecto de presupuesto 2020, las proyecciones elevan la cifra a más del triple cuando se toman en cuenta otras obligaciones que debería afrontar el Estado provincial.

El presupuesto 2020, aprobado por Legislatura el 26 de diciembre último, contempla que el déficit previsto para el año en curso es de 11.189 millones de pesos, pero en la presentación que formuló el ministro Oscar Antonena el 15 de enero da cuenta de que esa cifra asciende en realidad a 22.000 millones de pesos.  

Rojo triplicado

Aún más. Según la exposición del ministro, los 22.000 millones de pesos faltantes se calculan siempre y cuando no haya aumentos salariales ni de jubilaciones a lo largo de todo el año, mientras que la coparticipación debería subir un 45% anual y Rentas tendría que mejorar su recaudación en no menos de un 22%.

Según expuso el ministro provincial, si hubiera ajuste sobre la masa salarial –algo que resulta inevitable esperar, frente al contexto económico actual, con una inflación que cerró en el 54% para las provincias patagónicas y que no se anticipa en menos del 40% para el año en curso- el déficit crecería hasta los 37.000 millones de pesos. A ese monto, además, deberían sumarse otras deudas no consideradas en el cálculo del déficit, entre las que figura lo adeudado a SEROS o CAMMESA, entre otros ítems, que representarían alrededor de 21.000 millones de pesos más, según se deduce de la información expuesta por el funcionario.

La deuda externa no explica todo el problema

Otra de las amargas certezas que dejó el plan de medidas –que por ahora no cuenta con aprobación legislativa- es el hecho de que la deuda externa provincial, aún cuando se deje de lado momentáneamente la discusión sobre su origen y “beneficio” para la provincia, es que aunque se lograran suspender los vencimientos durante los próximos años, el déficit seguiría ubicado en 13.000 millones de pesos. En otras palabras, si Chubut no tuviera hoy una deuda en dólares a través de títulos garantizados por regalías petroleras, tampoco se podrían pagar los salarios con normalidad, según se desprende de la información expuesta.

“La provincia del Chubut enfrenta un problema estructural tan extremo en términos del peso de su masa salarial, que ya no sólo le impide funcionar normalmente e invertir en infraestructura, sino que le impide directamente seguir endeudándose para pagar los salarios y jubilaciones, aun manteniéndolos sin ajustar durante todo 2020 y logrando despejar todos los pagos de deuda durante el ejercicio”, reconoce la argumentación oficial.

Como era lógico esperar, los gremios estatales activaron un plan de lucha que ya anticipa dificultades para el inicio de clases, salvo que la paritaria nacional docente cierre en condiciones que equiparen la inflación y el Estado nacional cumpla con lo que exige la ley de Financiamiento de la Educación: el auxilio financiero a las provincias para garantizar el dictado de clases será la oportunidad más clara del gobierno de Alberto Fernández para diferenciarse, en los hechos, se su tan cuestionado antecesor.

El problema no termina ahí. Los hospitales con cirugías restringidas y atenciones sólo de urgencias, o la paralización de tribunales, complementan un panorama en el que resulta difícil avizorar un cambio en el corto plazo.

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