BUENOS AIRES (ADNSUR)  - A dos años de haber sido detenido por trasladar bolsos con dinero a un convento, José Francisco López se quebró ayer por primera vez en su largo historial frente a la Justicia y confesó su participación en el esquema de pagos ilegales que ya atravesó distintas áreas del gobierno kirchnerista e involucró a empresarios y exfuncionarios de alto rango.

El exsecretario de Obras Públicas apuntó contra el exministro de Planificación Julio De Vido y la familia Kirchner en su declaración ante el fiscal Carlos Stornelli, informó La Nación.

Después de declarar, pidió ingresar en el programa de testigos protegidos, ya que pudo haber complicado también a otros funcionarios que hasta anoche compartían con él el penal de Ezeiza.

De esa forma, López dio un giro inesperado que generó sorpresa y expectativa. El exfuncionario había declarado la semana pasada en el juicio por los bolsos y evitó dar detalles sobre los US$9 millones que intentó ocultar en un convento religioso de General Rodríguez.

"Hizo aportes sustanciales para la causa", afirmó anoche el fiscal Stornelli en el canal TN. Según pudo reconstruir La Nación, López apuntó hacia "arriba" en la escala jerárquica, que solo completan el entonces ministro De Vido y el matrimonio Kirchner.

El exfuncionario pasó más de cinco horas junto a su abogado Gustavo Kollmann frente al fiscal Stornelli. Después de las 20, distintos funcionarios judiciales y del Gobierno realizaron gestiones frenéticas para acelerar el ingreso al programa de protección a testigos, que en las últimas horas de anoche todavía estaba en trámite.

El primer beneficio que recibirá López será una mejora en sus condiciones de detención, aunque no será excarcelado, informó Stornelli. Otra posibilidad en el corto plazo es que vuelva al penal de Ezeiza, pero a un área restringida con medidas especiales de seguridad.

"Tuvimos una conversación sincera. Fue una larga charla donde tocamos todos los tópicos en los que podía hacer aportes. Llegamos a un acuerdo y esto se presentará en el juzgado para homologarse", dijo el fiscal Stornelli en una entrevista con Todo Noticias.

Otras fuentes de la investigación dijeron a La Nación que "López ya habló muchísimo", pero aclararon que todavía faltan algunas cosas importantes. El exfuncionario está acusado de ser partícipe de una asociación ilícita liderada por De Vido y Cristina Kirchner. López ya había sido citado a indagatoria por esta causa, pero se había negado a declarar ante el juez Claudio Bonadio.

Después de varias horas frente al fiscal Stornelli, el exsecretario de Obras Públicas admitió su participación en el esquema de pagos ilegales, una confesión que podría también involucrar a los interlocutores con los que solía tratar el exfuncionario, como intendentes y gobernadores, personajes que hasta ahora no habían sido involucrados en la investigación derivada de los cuadernos de las coimas.

Su última declaración en tribunales había ocurrido hace una semana durante el juicio por los bolsos. Pero su intervención fue muy distinta a la de anoche: le dijo al Tribunal Oral Federal N° 1 que lo juzga por los bolsos que el dinero no era suyo, que se lo habían dado "personas de la política", que fue "obligado a hacer diligencias" y que fue usado como "chivo expiatorio". No dio nombres propios y evitó dar precisiones sobre los US$9 millones que pretendía ocultar en un convento de monjas.

El giro de López quizá se debió a que hubo varios arrepentidos en la causa de los cuadernos. Algunos exfuncionarios, como Claudio Uberti, y otros empresarios explicaron cómo funcionaban los pagos ilegales para la obra pública durante el kirchnerismo, un área que López manejaba directamente.

López se convirtió así en el funcionario de mayor rango que se sumó al régimen del arrepentido. La ley no permite que una escala jerárquica superior a la suya, como por ejemplo la de un ministro, tenga el beneficio de transformarse en arrepentido. El otro funcionario que había sido imputado colaborador con la Justicia durante esta semana fue Uberti, que relató los sobornos en las concesiones viales.

Fuente: La Nación - Iván Ruiz.