Mónica Schlotthauer, la diputada que había sido noticia en 2019 por retomar su trabajo como personal de limpieza del Ferrocarril Sarmiento tras abandonar su puesto en el Congreso, volvió a ocupar una banca en la Cámara Baja en las últimas horas, convirtiéndose en un caso excepcional en la política argentina.

De 57 años, Schlotthauer forma parte del Partido Socialista de los Trabajadores y ocupará el espacio al que renunció Nicolás del Caño hasta diciembre de 2023 tras su primera experiencia legislativa que se vio interrumpida luego de que retomara su trabajo de limpieza en estaciones de tren.

“Es necesario demostrarle a la gente que se puede hacer algo distinto. Me alegra que este tema se haya visibilizado porque abre la discusión de cómo se tienen que manejar los políticos”, había afirmado al diario La Nación en 2019, luego de finalizar su primer mandato como legisladora.

"Lo primero que hacemos es rasquetear y desmanchar toda la caca de paloma. Después empezamos a limpiar los trenes y los andenes. Hay gente que desayuna mientras viaja y como no hay tachos, tira los residuos en cualquier parte. Además, estamos atentas a los parlantes, por si algún jefe nos indica que hay alguna mancha importante”, contó sobre su trabajo en el que se desempeñaba de 6 a 14 seis días por semana.

El sistema de rotación de bancas que implementa el Frente de Izquierda y de los Trabajadores desde hace ya varios años implica que los diputados que forman parte del partido no puedan ocupar una banca durante 4 años, una decisión tomada para dejar lugar a otros integrantes de la lista como ahora es el caso de Schlotthauer.

Tras poco más de dos años fuera del Congreso, ahora la sindicalista volvió a prestar juramento por “los 30.000 desaparecidos” y por un gobierno de los trabajadores frente a Sergio Massa, presidente de la Cámara de Diputados.