COMODORO RIVADAVIA (Por Raúl Figueroa / Especial para ADNSUR) - El precio del crudo Escalante ya comenzó a bajar, según las liquidaciones reflejadas por el Ministerio de Energía de la Nación. Sobre los 54,90 dólares que se acordaron este año como precio sostén para el mercado interno, en septiembre tuvo una baja hasta 52,75 dólares, lo que representa casi un 4% menos. Esto forma parte del acuerdo al que llegaron el ministro Juan José Aranguren y las principales operadoras del país en agosto último, a fin de evitar una nueva suba en el precio de los combustibles, durante un lapso de 90 días. Así lo reflejan datos oficiales del Ministerio de Energía de la Nación, a los que se tuvo acceso para este informe de ADNSur.

Según aquella estrategia, los precios internos bajarían en el mismo período en alrededor del 6%, a razón de 2 puntos mensuales, de modo que si se cumplió taxativamente dicho acuerdo de palabra, en noviembre el crudo Escalante se estaría liquidando en el orden de los 51,6 dólares por barril, mientras que el Medanito (Neuquén) estaría bajando de 67,5 dólares a 63,5 dólares por barril.

Empezó la baja del barril criollo: el crudo Escalante ya perdió US$2

Vale observar que si se aplica el descuento del 6% en el precio a los valores percibidos por regalías en junio, sobre la base de 54,9 dólares por barril, Chubut perdería alrededor de 24 millones de pesos en comparación a aquel mes (suponiendo valores de producción constantes).

De todos modos, la pelea de fondo entre las provincias petroleras y el gobierno nacional es para prever el año 2017. De hecho los presupuestos de ambas provincias han sido proyectados sobre valores más bajos del barril, ante la posibilidad de que se elimine el barril criollo o se acuerde un precio sostén más bajo que el aplicado al año en curso.

La importación de gasoil creció más del 25%, reduciendo la demanda de petróleo en el país

Por otro lado, en la discusión con el gobierno nacional deberá atenderse otra variable en la compleja ecuación. Es que la importación de combustibles muestra incrementos a lo largo del año, a raíz de que muchas compañías optan por comprar este producto a precios más bajos en el exterior, obteniendo una mayor ganancia al venderlo a los precios más altos que presentan los surtidores argentinos, precisamente para apuntalar el esquema de precios sostén del petróleo.

Según un informe publicado por El Inversor Online, la importación de gasoil creció un 25,5% entre enero y septiembre de este año, comparado contra igual período del año anterior. Según el relevamiento de esa publicación, los comportamientos fueron disímiles entre las compañías: Axion Energy (del grupo Bridas) incrementó sus compras externas en un 71,5%; Petrobras, un 44,9%; y Oil Combustibles, un 32,3%. Asimismo, la que más incrementó su importación es Shell (compañía de la que el ministro Aranguren fue CEO hasta el año pasado y de la cual era accionista hasta septiembre último), con un 235%.

El impacto inevitable de esas compras externas de gasoil (el combustible que más se vende en el país) es una retracción de la demanda de petróleo en el mercado interno, particularmente del crudo Medanito, de mayor calidad para elaborar combustibles. En ese contexto, según la publicación de referencia, YPF redujo su importación de gasoil en un 14%.

Vale recordar que a poco de asumir, el presidente Mauricio Macri firmó el decreto 272/15, por el cual liberó la importación de combustibles. El senador Guillermo Pereyra, también conductor del sindicato Petrolero de Neuquén, presentó un proyecto para derogar dicho decreto, a fin de cerrar esa posibilidad de compra externa. “Si el petróleo está como está, es por la importación”, aseveró el legislador al momento de argumentar la presentación, que pretende sea discutida en la próxima sesión del Senado de la Nación.

Desde una perspectiva de mercado, es lógico lo que ocurre: en lugar de comprar petróleo por encima de los 60 dólares por barril para procesarlo, las compañías (sean integradas o no) tienen la opción comprar combustible (o incluso petróleo) más barato en el exterior, vendiendo el combustible a valores más altos que en el resto del mundo.

Resta ver si el gobierno nacional dejará actuar sólo a la lógica de mercado o intervendrá para proteger los puestos de trabajo que aún quedan en la producción de petróleo: de ese delicado equilibrio dependerá que la política del barril criollo no se vuelva un búmerang en contra de las cuencas petroleras del país.