COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR)- La conferencia de prensa encabezada por Carlos Linares el viernes en Comodoro Rivadavia estuvo regada de gestos de unidad junto a sus ex contendientes en la elección interna, Gustavo Mac Karthy y Omar Burgoa, aunque el reclamo de este último para obtener un lugar expectante para su sector en la lista de diputados provinciales provoca más de un dolor de cabeza puertas adentro, cuando los flashes de las cámaras y los micrófonos se apagan.

Desde lo formal, las expresiones no dejaron lugar a dudas. Omar Burgoa pretende acompañar a Carlos Linares a recorrer la provincia y, en particular, el interior profundo, donde el intendente de 28 de Julio tiene buena llegada. Pero puso sobre la mesa una condición clara: “tenemos toda la voluntad de sumar –dijo- y estamos esperando el mismo gesto, sobre todo en la integración de la lista de diputados (provinciales), para sentirnos parte y realmente identificados en este proyecto unificado”.

La posterior respuesta del intendente comodorense dejó en claro su intención de satisfacer ese reclamo: “la lista de diputados va a ser una lista  de integración y vamos a estar todos”, enfatizó, ante los aplausos de la concurrencia.

El problema, más allá de que no hay dudas de la voluntad (y necesidad) del intendente, no es tan sencillo de resolver. Para empezar, no está claro quién cedería su lugar en la lista para posibilitar el ingreso de un nombre del sector de Burgoa, que aspiraría a un lugar entre el 7 y 8 orden de la lista (con chances de ingresar aun cuando el candidato a gobernador no gane).

Fuentes cercanas a Linares dejaron entrever dos posturas: “seguramente se va a poder acordar,  tradicionalmente se deja pendiente el número 5 y 10 de la lista para poder acordar con otros sectores”, dijo alguien con experiencia a este tipo de armados. El problema es que esa instancia ya ha sido superada y ahora se trata de integrar a dos listas de diputados ya elegidas en las PASO, en base al sistema D’Hont y dando cabida a la paridad de género, en la que debería ingresar un tercer sector que no obtuvo el 20% acordado al momento de firmar la alianza.

“Alguien lo convenció a Carlos de que esto se puede hacer, pero no es tan sencillo, porque hay que desplazar a alguien que sí obtuvo el derecho a ir en la lista por los votos que recibió”, explicó otro referente del sector.

Durante la presentación, Linares citó el caso de “mi amiga personal Viviana Navarro, que estaba en la lista (inicialmente), pero me llamó y puso su cargo a disposición de otro compañero”.

Parece difícil hoy encontrar otro gesto similar, pero las conversaciones se extreman para encontrar la solución: no se trata sólo de una cuestión de simpatías o de un reparto de cargos, sino que quedó en claro que Burgoa condicionó, en términos amables y diplomáticos, pero sobre todo firmes, a dicha inserción en la lista. Linares sabe que lo necesita: “casi valoro más los 11.000 votos de Omar que los nuestros”, dijo. La referencia no es exagerada, sino basada en el reconocimiento de que esos votos forman parte del interior provincial donde, según reconoció el propio candidato a gobernador del PJ, “los que hemos jugado ese juego alguna vez sabemos lo difícil que es”.

Con los resultados del escrutinio final, donde el PJ obtuvo 101.008 votos sumando a sus tres candidatos, frente a 98.671 del gobernador Arcioni, resulta que la exigua diferencia de 2.337 sufragios refleja la frase de otro dirigente del partido: “no podemos perder ni un solo voto si queremos tener chances el 9 de  junio”.