El nuevo funcionario reemplazará a Florencia Perata, quien fue despedida por el escándalo desatado por una intoxicación de más de 50 alumnos con monóxido de carbono en una escuela de El Maitén, que motivó la presentación de una denuncia penal por parte del mismo Gobernador.

Más allá del dolor de cabeza de este tipo de contrataciones para servicios menores en las escuelas, Grazzini decidió que seguirá haciéndose cargo, pero con un control total de la fuente 426, a donde van a parar todos los fondos con fines educativos que vienen desde la Nación.

Con las manos libres para armar su equipo y todo el poder del manejo de unos 500 millones de pesos mensuales, que deben ser destinados a sueldos, comedores, transporte y obras, Grazzini aceptó el ofrecimiento de volver al gabinete que había dejado hace poco más de 6 meses, luego de ser ministro de Gobierno desde 2019.

Otra de sus exigencias fue encabezar él mismo las paritarias en el ministerio más grande de Chubut, que entre docentes y auxiliares, tiene 20 mil agentes. Esto trajo tranquilidad en sectores como ATE, cuyo titular, Guillermo Quiroga, mantiene una mala relación con el titular de Gobierno, Cristian Ayala.

Por lo pronto, Grazzini asume con la expectativa de encauzar el diálogo con los gremios, con la noticia de que el último jueves, los sindicatos docentes aceptaron un aumento del 5 % a liquidar en julio, a la espera de nuevos valores para negociar desde el mes de agosto. 

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