CAPITAL FEDERAL (ADNSUR) - Frente al aumento de casos de COVID-19 y la aparición de nuevas variantes del virus en diferentes países, el Gobierno Nacional oficializó las restricciones en la cantidad de vuelos internacionales. La medida afecta a las líneas aéreas que operan hacia y desde Estados Unidos, Europa, Brasil y México.

El martes pasado, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) le comunicó a las aerolíneas la notificación oficial de la medida. Por motivos técnicos y logísticos, la resolución recién fue publicada este lunes en el Boletín Oficial.

A través de la Decisión Administrativa 44/2021, Jefatura de Gabinete prorrogó el cierre de fronteras con determinados países y restricciones para aquellos que pretendan ingresar al territorio nacional, al menos hasta el 28 de febrero. La normativa extiende la suspensión de las autorizaciones y permisos que se hubieran dispuesto relativas a las operaciones de transporte aéreo de pasajeros en vuelos directos que tengan como origen o destino Reino Unido e Irlanda del Norte, “ante el nuevo linaje en la secuenciación de muestras locales”. 

Migraciones continuará a cargo de determinar y habilitar los pasos internacionales para el ingreso al país de personas residentes y extranjeros no residentes pero que sean parientes directos de ciudadanos argentinos o residentes, para el egreso de las personas del territorio nacional y resolver los casos excepcionales.

En conjunto, Migraciones, la ANAC, y los ministerios de Transporte y de Salud coordinarán las acciones para determinar los cronogramas de vuelos y cantidad de pasajeros “que ingresarán en forma paulatina y diaria al país”, en el marco actual de la pandemia de COVID-19. La resolución aclara el caso particular de los vuelos provenientes de Estados Unidos, México, Europa y Brasil: los tres primeros destinos se verán reducidas sus frecuencias en un 30%, mientras que Brasil en un 50%, es decir la mitad de los servicios.

De esta forma se cumple con la idea original del Ministerio de Salud. El plan inicial de las autoridades sanitarias era cerrar todos los vuelos internacionales desde el pasado 28 de diciembre, como consecuencia del aumento de casos y de la aparición de nuevas cepas y variantes del COVID-19 en varios países. Sin embargo, luego de una negociación con Transporte y ANAC se optó por la alternativa de reducir vuelos y solo para algunos destinos en lugar de un cierre total.

Por otra parte - tal como destaca Infobae - el Gobierno Nacional “recomendó” a personas mayores de 60 años o pertenecientes a grupos de riesgo, “diferir sus viajes, cuando los mismos no respondieran al desarrollo de actividades esenciales”.

Tras conocer el martes pasado la decisión que fue oficializada en la presente resolución, las aerolíneas comenzaron a adaptar sus operaciones al nuevo cupo permitido frente a la incertidumbre de los pasajeros que ya habían reservado sus vuelos. Hasta fines de la semana pasada muchas no habían definido cómo comenzarían a operar a partir del 1 de febrero.

Lo que se sabe es que, por ejemplo el caso de Aerolíneas Argentinas, que opera vuelos hacia Madrid, Miami, Río de Janeiro y Cancún, desde que se inició la pandemia, la política de reprogramaciones de vuelos incluye un primer cambio sin penalidades por el cambio ni diferencia de millas o de tarifa, en caso de que solo se trate de un cambio de fecha. Si además hubiera un cambio de ruta, esa modificación sí pagará la diferencia de distancia pero no penalidades. Esta política incluye solo a los vuelos comprados hasta el 31 de enero.

Las aerolíneas internacionales ya venían reduciendo frecuencias antes de la decisión oficial de restringir vuelos, tanto por la baja demanda hacia algunos destinos y también por el endurecimiento de las restricciones que dispusieron gobiernos de otros países, especialmente desde Europa frente a la segunda ola de COVID-19 y la aparición de nuevas variantes del virus.