RIO GALLEGOS (ADNSUR) - Con el ímpetu que le dio la amplia victoria en las elecciones, la administración de Mauricio Macri también avanzará en reformas en el sector energético, que se sumará a los cambios en impuestos, la burocracia estatal y el frente fiscal.

En la práctica, se trata de medidas que Macri quiere implementar desde el primer día de su administración, pero recién ahora se siente con el poder suficiente y la confirmación en las urnas para llevarlas a cabo.

Enarsa tiene una larga historia de falta de transparencia. De su caja salieron los fondos para pagar el avión que trajo a Guido Antonini Wilson a la Argentino con su bolso cargado con US$ 800.000 y está en el centro de la trama de la importación de gas por barco, entre otras cosas. Para el Gobierno, el cambio de nombre es algo así como una vuelta de página.

También cederá el 50% de Citelec, titular a su vez del 52% de Transener, la transportadora de alta tensión. El Estado amplió la participación en la empresa el año pasado, cuando la acción costaba $ 7,2. Hoy supera los $ 40.

También se desprenderá de más del 8% que tiene en Central Puerto, entre otras cosas.

El objetivo de la cartera de Energía es desprenderse de todas las participaciones en las que no tenga el control con el objetivo de hacer un Estado menos pesado y más eficiente.

En cambio, retendrá, al menos por ahora, obras en construcción como las centrales sobre el Río Santa Cruz, los nuevos ductos y el Gasoducto del Nordeste Argentino.

En total, espera recaudar US$ 1000 millones que se destinarán a costear obras de energía.

 

Fuente: La Nacion