RAWSON (ADNSUR/EL ANÁLISIS DE LA NOTICIA) - Como pocas veces se vio en la historia de la provincia, una investigación por corrupción concita la atención de la opinión pública, generando una demanda unánime de justicia y un reclamo por ver a todos los responsables presos.

Las detenciones y allanamientos a Diego Correa, quien fuera mano derecha del ex gobernador Mario Das Neves- y su entorno fueron como una bomba cuya onda expansiva aún no se sabe hasta dónde puede llegar y que pone en jaque el movimiento político más importante de los últimos 15 años en Chubut: el dasnevismo.

En Rawson y en Trelew no se habla de otra cosa. En cualquier asado, en un cumpleaños, en un partido de fútbol, en el mercado, en el club, ni hablar en las oficinas, el tema excluyente hace diez días es la “banda” que operaba en el mismísimo corazón del gobierno y que utilizaba el poder para hacer negocios con fondos públicos.

QUE BAJE LA ESPUMA

El cimbronazo es tan fuerte, que a esta altura pareciera que no importa ya si son encontrados culpables, porque toda la dirigencia política fue alcanzada por una mancha imposible de borrar que no tiene vuelta atrás.

De hecho, el partido Chubut Somos Todos, ya acusó el golpe y prorrogó los mandatos de su cuerpo de conducción para que se postergue la fecha de votación interna para dentro de 5 meses, hasta que “baje la espuma”.

La opinión de que este caso se llevará puesto al partido de gobierno es compartida incluso dentro de la fuerza. Varios dirigentes importantes y con historia dentro de esa fuerza confesaron a esta columna que el golpe conmovió a todos los referentes, que no saben cómo reaccionar, y que tienen claro que no hay ninguna chance electoral en 2019.

Es cierto que hubo otros escándalos vinculados a la política en la corta vida de 60 años que tiene la provincia. El gobernador Roque González fue destituido por la Legislatura en 1965, debido a la interna dentro del radicalismo por el uso indebido de fondos del banco provincial. Néstor Perl debió renunciar a la gobernación en medio en épocas de hiperinflación en octubre de 1990, también víctima de una interna dentro del justicialismo que se aprestaba a derrocarlo.

Quizás la Megacausa del Banco del Chubut –denuncia originada en 2001 por malversación de fondos, en la que hubo también detenciones de directivos de la entidad, de reconocidos políticos y de poderosos empresarios que fueron condenados en su mayoría en un juicio oral en 2009-, sea lo que más se parezca al impacto de lo que hoy se está viviendo.

Pero el caso Correa tiene muchos detalles que lo hacen particular, con un condimento especial que no estaba presente en los ejemplos anteriores: las redes sociales.

Las escuchas producto de las intervenciones realizadas en las líneas telefónicas de los imputados, se viralizan en los grupos de Whatsapp de los vecinos chubutenses, cuando en otras épocas este tipo de material era exclusivo para quienes tenían acceso al caso judicial.

Hoy el común de la sociedad, que además conocía al menos de vista a alguno de los protagonistas, se regodea con llamadas en las que se escuchan diálogos con diversos funcionarios, y en la que aparecen amantes y guías espirituales.

Son las mismas redes sociales las que condenan no sólo a estos protagonistas puntuales que hoy están detenidos, sino que también alcanzan a un grupo de funcionarios jóvenes que llegaron a lugares de poder en los últimos años de la mano de Mario Das Neves.

REDES QUE DELATAN

Allí, en Instagram, en los perfiles de Facebook –que en los últimos días muchos se apresuraron a cerrar ante el escarnio público- figuraban las fotos de los viajes al exterior, las camionetas de alta gama, las lanchas, los asados en quinchos ostentosos. Una vida de lujo a la sombra del poder que lamentablemente no es un hecho nuevo, ni en Chubut, ni en el resto del país.

Es cierto que en la mayoría de los gobiernos existieron personajes que de la noche a la mañana comenzaron a contar con bienes y propiedades que necesitaban mostrar, para que los vecinos se dieran cuenta de lo bien que les iba.

Pero el impacto es diferente ahora, cuando el común de la gente está sufriendo la crisis económica, no le alcanza el sueldo para llegar a fin de mes, y convive con una cadena de pagos que está rota porque el Estado está fundido.

Ni hablar si se pone de relieve que los hechos que se investigan sucedían en el mismo momento en que la provincia solicitaba un crédito de 650 millones de dólares –del que nunca se detalló en que se gastaron- porque no podía afrontar sus deudas, y los vecinos de Comodoro Rivadavia vivían el mayor desastre climático de su historia, con una ciudad que quedó tapada por el lodo y con muchísima gente que perdió todo lo que tenía.

UNA ESTRECHA RELACION

“No voy a permitir que ensucien el nombre de Mario Das Neves”, dijo en las últimas horas el gobernador Mariano Arcioni, haciéndose eco de lo que se escucha en estos días en los medios, y pretendiendo hacer un “blindaje” sobre la figura del ex gobernador del que pretende continuar el legado.

Cuatro meses mantuvo Arcioni en su cargo a Correa y también a Diego Lüters, con el que trabajaba puerta de por medio y al que tenía que saludar todos los días.

La pregunta que se hacen en el dasnevismo es también cómo despegar a la figura de Das Neves de la de Diego Correa. Cómo hacer para que esto parezca algo aislado de un hombre solitario que se equivocó. Pero por lo bajo reconocen los principales referentes del sector que va a ser imposible.

La figura de Correa está íntimamente vinculada al ex mandatario. De hecho se lo conoció en Chubut gracias a Das Neves, quien se lo trajo de Buenos Aires cuando asumió en 2003 después de su paso por la Aduana, donde se lo presentó su amigo Carlos García Lorea.

En tres mandatos junto a Mario Das Neves, Correa logró acumular un poder impresionante. Los compañeros del gabinete le tenían miedo, porque sabían que tenerlo en la vereda de enfrente era casi un certificado de defunción. Era el que tenía el teléfono del mandatario, el que llamaba en nombre de él, y nadie dudaba si daba una orden en representación de Mario.

En 2016, un ex ministro que fue despedido le explicaba a todos “a mí me echó Correa”. Era uno de los pocos con acceso ilimitado a la residencia oficial y acompañó a Das Neves a lo largo de todo su proceso de la terrible enfermedad que soportó, hasta en los durísimos momentos finales. Cuentan que muchas veces lo llevaba él mismo a la clínica. A tal punto que para muchos era una especie de hijo adoptivo del gobernador.

Las fotos y los archivos no dejan mentir. Cuando la Presidenta Cristina Kirchner vino a Chubut en 2008 para la apertura de temporada de pingüinos en Punta Tombo y durmió en la residencia oficial, Das Neves la llevó en su camioneta Eco Sport a una visita en el hospital Materno Infantil. Sentado junto a ellos, en un lugar privilegiado que todo el gabinete se moría por ocupar, iba sentado Correa.

Hay mil anécdotas de funcionarios que debían esperar horas y días sentados en la antesala del despacho del gobernador porque el que daba la orden de quién pasaba, era Correa.

 

Fue un niño mimado y protegido, al que incluso se le perdonaban cosas que a otros no, como el hecho que protagonizó en 2005, cuando en plena madrugada manejaba un auto oficial que no tenía autorizado y lo volcó en la ruta 7 llegando a Trelew. El vehículo terminó incendiado con destrucción total y Correa fue “fondeado” unos meses para reaparecer luego con más protagonismo que antes. ¿A cuántos integrantes de su equipo hubiera perdonado Das Neves un hecho similar?

Das Neves ha tenido colaboradores de todo tipo, de diferentes colores políticos y con un pasado de militancia, que iba sumando a su equipo según la época y la conveniencia. Pero el caso de Correa es especial, porque no era de la zona y fue conocido gracias a él. Y habría que bucear muy a fondo para encontrar otro colaborador que haya estado a su lado los 8 años de sus dos primeros mandatos y los casi 2 años del tercero. Por eso es imposible separar a Correa de Das Neves. Era el hombre de su máxima confianza, el que daba la vida por él. Y paradójicamente podría convertirse en el culpable de ensuciar la memoria del hombre que admiraba y que le dio todo lo que tiene.

CRISIS DE CONFIANZA

Por ahora la causa tiene seis detenidos, todos del entorno de Correa, pero las pruebas recolectadas son tantas, que la Procuración va a pedir la asistencia de especialistas a nivel nacional.

Los investigadores reconocen que no saben hasta dónde puede llegar porque cada día se va descubriendo un entramado estructural dentro del mismo gobierno. Expedientes, compras, facturas, sociedades que se arman de la noche a la mañana, contrataciones directas. En medio aparecen funcionarios actuales y ex funcionarios, comerciantes, abogados, contadores.

En el valle se vive una paranoia pocas veces vista. Todos aquellos que de alguna manera tenían cercanía con el poder tienen miedo, mucho miedo. Creen que sus teléfonos están pinchados y prefieren el diálogo cara a cara. Por poner un solo ejemplo, hay una fuerte versión de que un funcionario fue visto –vivimos en una sociedad pequeña donde todos se conocen- en un banco del centro de Trelew, ingresando a una caja de seguridad de la que salió con un bolso.

Quizás sea una casualidad, pero la gente ya sospecha de todos. La psicosis llegó a tal punto que vecinos de Playa Unión llamaron a la policía cuando vieron que una persona tiraba cajas con muchos papeles en un tacho de la rambla.

En una zona donde el empleo público es el principal medio de vida, y el gobierno está pagando en cuotas, el humor social está que arde.

Incluso en las últimas horas surgió un planteo desde la Procuración para que sea un tribunal compuesto por gente común la que juzgue el caso. Los vecinos quieren sangre y en toda charla la pregunta es cuándo van a caer más funcionarios, porque hay un convencimiento de que los detenidos no estaban solos. Sin ir más lejos, por poner otro ejemplo, al presidente de un club de rugby de Trelew le colgaron el viernes un cartel en la puerta con el mote de “chorro” luego de que allanaron su estudio por las empresas satélite de Correa.

Además de los interrogantes que plantea la investigación judicial, y que se van a ir develando con el tiempo, la pregunta desde la política es de qué manera esto cambia el escenario. Y la respuesta en los primeros días, es que pareciera que nada volverá a ser lo mismo.

El equilibrio de fuerzas está en veremos y parece un momento para barajar y dar de nuevo. Quienes estaban vinculados a la gestión quieren desaparecer por un tiempo, hasta que todo se calme. Pero es imposible, porque aún están gobernando y hay que solucionar problemas urgentes en lo inmediato.

La decisión de Arcioni es “bancar” a su equipo hasta que lo diga la justicia. Los responsables de las áreas de Familia, de Infraestructura, de Ceremonial, y los que han sido mencionados en la causa Correa y en la de sobreprecios, no se han dejado ver por estos días. Muchos piden que sean apartados de manera preventiva, porque tienen acceso a documentación que puede ser probatoria.

El momento es extremadamente delicado, porque a la crisis económica se suma una terrible crisis política. Esta semana habrá medidas de fuerza de los gremios por la cuestión salarial. Pero la gente común se está convocando a marchas para repudiar los hechos de corrupción porque ya no confían en quienes los gobiernan. Y ese cóctel de falta de dinero y crisis de confianza puede ser realmente explosivo.