COMODORO RIVADAVIA (ESPECIAL PARA ADNSUR / Por Raúl Figueroa) El barril de petróleo tipo Brent, que es el que se toma como referencia en la provincia de Chubut, cotizó este viernes por encima de los 48 dólares (con 48,23), alcanzando un nivel que no tocaba desde el 1 de noviembre del año pasado, confirmando una lenta tendencia en alza, que alcanza en el último mes un 23% de incremento.

De este modo, el barril se aproxima a las previsiones que hacían algunos analistas internacionales, de que podría llegar a estabilizarse cerca de los 50 dólares (también el WTI mantiene una tendencia en suba, en torno a los 46 dólares). Sin embargo, no son pocos los que advierten que esto podría provocar un rebote negativo para los próximos meses.

EL IMPACTO EN LA REGIÓN DEL GOLFO

En la región del golfo San Jorge, los efectos de esta suba momentánea pueden ser disímiles. Por un lado, empresarios de la región sostienen que, a diferencia de cierto optimismo esbozado por quienes creen que con un barril de 50 los problemas se aliviarían, aún se estaría lejos de salir del pozo.

Es que la penalización que se aplica al crudo Escalante cuando sale a los mercados internacionales le resta un valor que puede ser de hasta 8 dólares menos, lo cual significaría que aun con el Brent estable en 50 dólares, el Escalante quedaría en 42. Además, descontando regalías, ingresos brutos y el bono compensar, el valor puede llegar hasta por debajo de los 33 dólares por barril.

A ello se suma un efecto que pocos tienen en cuenta: si el barril cotiza durante 4 días por encima de los 47,50 dólares, se desactiva el subsidio acordado por Nación y Provincia, de 10 dólares por barril (los 7,50 de Nación ya se fijaron por resolución, no así el aporte provincial).

Entonces, se da una situación paradójica: mientras el precio internacional se ubique en 47 dólares, cada barril exportado percibiría un mejor precio que si se ubicara en 50.

DINAMISMO

Vale recordar que, tal como informó ADNSUR, las operadoras YPF y PAE acordaron la venta de un millón de barriles de crudo Escalante a China, en una operatoria que podría tener continuidad en lo sucesivo, al amparo del incentivo que significa el subsidio estatal.

Sin embargo, la operatoria en sí misma refleja más las dificultades del mercado que una señal de mejoría: si YPF exporta, se confirma que las refinerías del país están al tope de su capacidad para absorber crudo de menor calidad como el de la cuenca San Jorge, lo cual puede explicarse también porque al mismo tiempo algunas refinadoras están aprovechando los precios internacionales más bajos, en lugar de comprarlo en el mercado interno a precios más altos.

En el caso de PAE, tiene un volumen de producción que habitualmente genera excedentes exportables, por lo que la venta al mercado externo (a precios que no alcanzan a compensar la totalidad de los costos, según dicen fuentes de la industria) es una válvula de escape frente a la opción –más negativa desde el punto de vista social y laboral- de reducir directamente la producción.

En ese marco, aun con el subsidio del Estado, quienes conocen la industria advierten que la política de “parches” es difícil de sostener en el tiempo.

Aun con el enorme esfuerzo fiscal que hace el Estado (hay que recordar la vigencia de los reembolsos a la exportación por puertos patagónicos, que sumado al subsidio por exportación totaliza más de 2.000 millones de pesos anuales) no alcanza para garantizar la estabilidad de la actividad ni para evitar una disminución de la misma.

A nivel internacional, por otro lado, algunos analistas coinciden en advertir que si el crudo se estabiliza por algunos meses en 50 dólares, hacia fin de año podría haber un rebote totalmente negativo, porque esto reactivaría la producción de crudo y provocaría una sobre oferta mayor a la actual, en la que sobran en el mundo alrededor de 2 millones de barriles de petróleo por día.

Por ello, la mejor perspectiva que tiene la provincia en su rol de productora de petróleo es volcar la actividad hacia la producción de energía eléctrica: tal como se ha anunciado desde ámbitos provinciales, la posibilidad de convertir el crudo Escalante en fuel oil para abastecer usinas de generación eléctrica (el precio de la energía eléctrica es mucho más atractivo en el mercado interno que el del petróleo), en lo posible instalándolas en esta región, es un proyecto ambicioso, pero que demandará tiempo y compromiso de los actores políticos, gremiales y sociales, para que pueda concretarse.