RAWSON (ADNSUR) - Por estas horas se está "cocinando" una  apasionante disputa que aún no ha tomado repercusión pública dentro de Chubut Somos Todos, el partido creado por Mario Das Neves hace 6 años, que es uno de los 12 con los papeles en regla ante la justicia electoral para presentar candidatos en las elecciones nacionales que se avecinan. La puja es por el poder de mando dentro de la tercera fuerza política más importante de Chubut –después del PJ y la UCR- que cuenta con más de 4.300 afiliados, y hasta el momento, ha sido una herramienta electoral infalible, ya que lleva ganadas las tres elecciones consecutivas en las que participó: a gobernador en 2015, a diputados nacionales en 2017, y nuevamente a gobernador en 2019.

Por más que se revuelvan las tripas de aquellos dasnevistas más fanáticos, hay un único nombre que se repite en esos tres éxitos electorales, y es el de Mariano Ezequiel Arcioni. Fue candidato a vicegobernador en 2015, luego encabezó la lista de diputados en 2017 (el frente se llamó Chubut Para Todos y Arcioni nunca asumió, ya que tomó las riendas del Ejecutivo tras la muerte de Das Neves); y fue candidato a gobernador en 2019 en una alianza que se llamó Chubut al Frente.

Ya sin la presencia de su líder nato que fue Mario Das Neves, las vueltas del destino -producto de algún sobre bomba- hicieron que la repercusión pública generada por las causas de corrupción que llevó adelante la justicia, dieran por tierra en 2018 con el intento de Raquel Di Perna de ser la presidenta del partido creado por su esposo, cargo que quedó en manos de un ex referente dasnevista hoy repudiado por la familia más cercana, como es Máximo Pérez Catán. El actual titular del IAC aún preside la Junta Central del Chusoto y es su cara visible, en clara sintonía con los intereses del gobernador Arcioni, a quien responde de manera directa.

Este rápido recorrido nos lleva a este 2021, año electoral en el que se renuevan bancas en el Senado y en Diputados, y donde por supuesto, en Fontana 50 tienen puestas todas las expectativas y se preparan para dar la pelea -como ya lo hemos informado- a partir de dos candidatos que consideran muy bien posicionados a través de las encuestas, como son los actuales ministros Federico Massoni y Fabián Puratich.

El arcionismo afronta una dura batalla dentro del Chusoto: ¿el gobierno deberá buscar otro partido para sus candidatos?

Ahora bien, la pregunta que surge es ¿por qué partido se presentarán las listas de candidatos del oficialismo? Está claro que la posibilidad del PJ no existe y que el Frente de Todos no es una opción. La otra alternativa que se considera ideal es la del Frente Renovador, el partido que conduce a nivel nacional Sergio Massa. Pero esa fuerza aún no tiene reconocimiento legal en Chubut y si bien se sigue trabajando en la recolección de avales, los tiempos darían muy justos para terminar todos los engorrosos y burocráticos trámites antes de las PASO. 

Por lo tanto, en respuesta a la pregunta del párrafo anterior, lo más seguro que tiene el arcionismo hasta el momento para presentar su lista de candidatos es, una vez más, Chubut Somos Todos. Pero el dato de última hora marca que hay mucha “turbulencia” interna en ese partido, que hace dudar si será tan sencillo para el gobierno imponer su estrategia. Varios actores de ese espacio dialogaron con esta columna y confesaron que hay una “crisis de identidad” que debe ser debatida, y dan cuenta de un “poroteo” previo que avizora un camino que no será nada fácil para las huestes del actual gobernador.

QUÉ SE DISCUTE

El próximo viernes 9 de abril está convocada la Junta Central de Gobierno del Chusoto en Trelew, en un encuentro que ya genera mucha expectativa. Esta reunión previa al Congreso Provincial será clave, porque la discusión se dará a fondo en torno a una serie de temas fundamentales relacionados con las elecciones legislativas que están en puerta. Entre otras cuestiones, se va a discutir sobre el financiamiento partidario, la identificación con la gestión provincial, el nombre de los posibles candidatos, las autoridades de la junta electoral y de los apoderados, la necesidad de presentarse a elecciones, y especialmente, de cerrar alianzas con otros partidos.

En la previa, se huele un clima de “calentura” hacia la figura del gobernador y su entorno, a quienes les reprochan abandonar al partido y a sus integrantes durante todo este tiempo, para acordarse por conveniencia a pocos meses de los comicios. En la lista de reclamos, aparecen una enumeración de nombres -algunos conocidos y otros ignotos del interior provincial-, a los que el gobierno habría dejado “colgados”. Y sumando a un clima más enrarecido aún, algunos de ellos afirman que en estos días habrían comenzado a recibir sugestivos llamados para determinados “ofrecimientos” laborales.

El pase de facturas está a la orden del día, y se resume en una conclusión, expresada en off por uno de los principales dirigentes: “hoy no nos sentimos el partido de gobierno”. Esta frase, con la que coincide un número importante de integrantes de la conducción, se fundamenta en que existe un gabinete provincial integrado en su gran mayoría por funcionarios que no son afiliados a Chubut Somos Todos. 

El arcionismo afronta una dura batalla dentro del Chusoto: ¿el gobierno deberá buscar otro partido para sus candidatos?

Esto lleva a uno de los debates más picantes, como es el del financiamiento partidario, ya que ante el reclamo los representantes del oficialismo dentro del Chusoto por el “diezmo”, la respuesta de muchos de sus pares es que el aporte deberían hacerlo en primer lugar los funcionarios que están cobrando un sueldo, pero a quienes nadie se los exige porque no pertenecen a esa fuerza. Más aún, este reproche se encadena con el siguiente: las figuras del dasnevismo que quedaban en el gabinete fueron siendo expulsadas de a poco, y algunos debieron ir a buscar refugio con Ricardo Sastre a la Legislatura o al bloque de diputados, mientras otros quedaron directamente “tirados en la calle”.

Por eso la queja de que “ahora se acuerdan de las recategorizaciones, de los cargos, de la gente con la que no cumplieron; y es tarde, hay muchos que ya no quieren saber nada con el gobierno, la que más abandonada se sintió es la gente del interior”, según comentó a ADNSUR otro de los integrantes de la Junta que quiere ir a dar la pelea este viernes. 

La discusión de fondo es quién está habilitado para usar el nombre del partido, es decir, quién conduce. Es una cuestión de votos, donde el “poroteo” es el que manda, como suele ser habitual en la política. Y siempre el que está en función de gobierno tiene muchas más herramientas para presionar y negociar. “Ellos necesitan el sello, para poder hacer un frente con otra fuerza. Y si llegan a habilitar el Frente Renovador, nos van a decir chau a nosotros”, se quejó otro de los miembros del partido. 

En el polvorín que es el Chusoto en estos días, hay sospechas de todo tipo, y están los que tienen dudas hasta de la integración de la junta electoral y del nombre de los apoderados. Por eso se cree que la mejor oportunidad es que todo esto quede aclarado el próximo viernes, así como también las cuestiones reglamentarias. Esto último alude a lo comentado en voz baja por otro de los que conoce el entramado chusotista, quien afirmó a esta columna que la última reforma de la Carta Orgánica que es legal, porque fue publicada en el Boletín Oficial, data de 2017. Pero se sospecha que hubo reformas posteriores de varios artículos, que nunca fueron publicadas.

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EL DILEMA MASSONI

Sin dudas uno de los temas que mayor polémica genera en el Chusoto respecto a la estrategia del gobierno, pasa por el nombre del candidato que puede encabezar la lista de senadores. Si bien las respuestas que se dan desde los voceros oficiales es que todavía es pronto para hablar de nombres y que no se deben hacer cargo de versiones mediáticas, muchos dirigentes de la Junta han planteado en acaloradas reuniones privadas que “no nos vengan a tomar el pelo para usarnos de forros”. De este modo, se refieren al panorama que muestra como principal candidato a senador del arcionismo, al ministro de Seguridad, Federico Massoni, algo que sospechan ya se viene cocinando hace rato a espaldas de la dirigencia partidaria. 

Los consultados por esta columna aclaran que no hay problemas con el nombre de quien se menciona como principal aspirante a la lista de diputados en el arcionismo, como es el caso del ministro de Salud, Fabián Puratich, a quien consideran “del palo”. El problema es con Massoni, por varias razones. Muchos no pueden olvidar que formó parte de la gestión buzzista en 2015, y más tarde en 2018, al momento de las detenciones y allanamientos de figuras del dasnevismo, fue el primero en aparecer en la foto. Para más motivos, hay quienes sacan a la luz declaraciones públicas del ministro en las que, además de cuestionar a figuras del dasnevismo a título individual, directamente vinculó al Chusoto con la corrupción.

“Parte de cuidar el partido es ver quiénes lo van a representar; no podés poner a encabezar la lista a alguien que dijo que este partido era el símbolo de la corrupción. ¿Ahora vamos a tener que militar a un tipo que no es del partido y que encima dijo que éramos todos corruptos?”, confió otro de los dirigentes a esta columna, representando la voz de varios chusotistas. A lo que agregó en tono desafiante: “¿por qué Arcioni da por descontado que va a cerrar acuerdos con los candidatos que él quiera, cuando nuestros compañeros jamás recibieron una respuesta en todo este tiempo?”

Ante el planteo de que los dirigentes deben acatar una estrategia y deben conducir a la militancia, la respuesta que se escucha en estos debates es “los dirigentes somos los que ponemos la cara ante los afiliados, pero en base a algo, a un conductor o una ideología, y hoy nos encontramos con que nuestra gente ya no nos ve como el partido de gobierno”.  

Y sumado a este argumento, se oye otra queja, respecto a que funcionarios actuales que pertenecen al Chusoto, incluidos algunos diputados, andan moviendo sus contactos para juntar avales para el Frente Renovador. Sin ir más lejos, el mismo gobernador Arcioni fue el primero en firmar la adhesión para la conformación del partido de Massa. De ahí el reproche de la falta de identidad con Chubut Somos Todos, que es un partido provincial, al que -se sospecha- estarían socavando desde adentro para conformar un partido de índole nacional, en contra de los postulados de su creador cuando hablaba de un partido con mirada chubutense.

Además de todo este embrollo, hay otro fantasma que divide aguas dentro del partido, y es el eterno Rafael Cambareri, quien en 2019 fue uno de los estrategas y armadores que diseñó el nacimiento de la alianza Chubut al Frente con el sastrismo, el madernismo y gremios como petroleros, bancarios y empleados de comercio. No son pocos dentro del Chusoto los que creen que el veterano dirigente comodorense sigue “moviendo los hilos” en la oscuridad, y por eso se quieren revelar ante el tándem “303” (nombre con el que algunos llaman a Massoni y Cambareri en alusión a aquella famosa urna de la interna radical de 2003 que los tuvo como protagonistas).

¿Cuál es el rol de la familia Das Neves en todo esto? Hay que decir que ni Raquel ni sus hijos Pablo y María Victoria, así como sus allegados más cercanos, integra algún cargo partidario en la junta. Incluso hace un año atrás, el mismo Pablo Das Neves anunció públicamente que se desafilaba porque el partido era una herramienta electoral al servicio del gobernador y para negociar cargos.

Está más que claro en el dasnevismo más puro van a coincidir con la estrategia de impedir que Arcioni y Pérez Catán (a quien detestan y lo manifiestan públicamente) sigan manejando el partido. Pero todas las fuentes consultadas coincidieron en no atribuirles un peso demasiado importante: es cierto que algunos dirigentes los tienen como referencia, pero no contarían con una representación trascendente que pueda volcar las fuerzas.

EL PLAN B

Llegados a este punto, hay que marcar que el Chusoto vive la misma realidad que el resto de la política chubutense: gran heterogeneidad y falta de un liderazgo claro. Esa conducción que en vida ejercía Mario Das Neves ya no existe, y su lugar podría haberlo ocupado Arcioni sentado en el sillón del poder, si le hubiera prestado más atención al partido. En consecuencia, hablamos de una fuerza política conformada por una multiplicidad de actores que responden a figuras como el mismo Arcioni, Ricardo Sastre, Jerónimo García, Rafael Cambareri, y a la familia Das Neves.

Pero a su vez, hay mucha dirigencia joven que tiene su propia mirada, en muchos casos gente que se ha sentido abandonada por este gobierno, y que tiene sed de revancha. Entre los nombres hay ex intendentes y también ex jefes comunales; hay funcionarios que integraron esta gestión y que no se fueron en buenos términos, así como diputados actuales y legisladores con mandato cumplido. Es cierto, también hay integrantes del equipo provincial que responden al liderazgo del gobernador. 

En resumen, hay que decir que los miembros de la Junta Central de Gobierno del Chusoto suman en total 25 votos, y que el poroteo entre los oficialistas y los “anti”, da muy parejo. En la vereda de enfrente del arcionismo, hay quienes se animan a hacer una cuenta que les da 13 o 14. Si esto llega a ser verdad, habría bolilla negra para Massoni y para la estrategia electoral que se está pergeñando desde Fontana 50. Y lo que allí se defina sería decisivo para lo que tengan que resolver más adelante los 67 congresales provinciales, en un reparto que también es muy heterogéneo. 

Si llega a triunfar la postura contraria al oficialismo, se abren varias alternativas: están los que quieren armar otra lista para hacer una interna; los que quieren desbancar a Pérez Catán de la presidencia; y los que opinan que lo mejor sería no presentar candidatos en este turno electoral, y esperar la renovación de autoridades partidarias en agosto. Pero esto es política, y todo puede pasar hasta último momento. Un experimentado dirigente opinó que quizás la última alternativa que le quede Arcioni sea presentarse en la reunión del viernes para escuchar cara a cara los reproches, bancarse los cuestionamientos, y quizás convencer a los que están en duda. Habrá que ver si el gobernador está dispuesto a semejante exposición, algo que parece difícil que ocurra. 

En todo caso, si el arcionismo pierde la batalla, y la opción del Chusoto como herramienta electoral queda descartada, una fuente muy cercana a la “mesa chica” en Fontana 50 explicó que ya estaría diseñado el plan B, a partir de la buena relación política que logró establecer Arcioni con el líder del Sindicato de Camioneros, Jorge Taboada. Según esta versión, el partido de la Cultura, la Educación y el Trabajo, que también tiene todos los papeles en regla ante la justicia, podría servir como plataforma para los candidatos del oficialismo. 

Sabido es que, más allá de la buena relación de Hugo Moyano con el gobierno nacional, en Chubut los camioneros rompieron filas con el Frente de Todos hace casi dos años, cuando en el cierre de listas de diputados nacionales en 2019, Cristina Kirchner le “bajó el pulgar” a la postulación de Taboada impulsada por Carlos Linares, y puso en cambio -una vez más- a Santiago Igón. Ya no existe relación entre ese sindicato y el PJ, y lo demostró días atrás la diputada Tatiana Goic, abriendo su propio bloque unipersonal. 

“Los enemigos de mis enemigos, tranquilamente pueden ser mis amigos”, podría ser el lema para definir el acercamiento en este 2021 de los intereses de Arcioni y de Taboada. Así son las cosas, en esta volátil y vertiginosa vida política de Chubut, que hace recordar al genial Groucho Marx, cuando afirmaba “estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros”. En épocas ya olvidadas, un partido político significaba la adhesión a una doctrina ideológica, a un postulado de ideas irrenunciables. Desde hace mucho tiempo que los partidos pasaron a ser un sello, una herramienta para poder presentarse en las elecciones, y no mucho más. Comienza abril, el mes “bisagra” en el que se harán los congresos del PJ, el PRO, la UCR, y también del Chusoto. La carrera por las bancas legislativas ya está en marcha, y el final es impredecible.