José Alperovich terminará su mandato como senador nacional sin haber vuelto a ocupar la banca, desde que fue denunciado por violación por una sobrina segunda y ex asesora suya. Esta semana, la Cámara alta aprobó la extensión de la licencia sin goce de sueldo hasta el 9 de diciembre, el último día antes del recambio de legisladores.

Alperovich había asumido en 2015, después de tres mandatos como gobernador de Tucumán. Antes había sido senador entre 2001 y 2003. La denuncia en su contra se conoció en noviembre de 2019. Tres días después, presionado por el propio bloque del Frente de Todos que integra, pidió licencia.

"A fin de dedicar mi esfuerzo y mi tiempo a desbaratar la infamia, aclarar la verdad, y reparar mi honor, le pido expresamente que me confiera licencia en mi honorable cargo", afirmó en ese entonces el senador, según publicó este sábado diario Clarín. 

Sin avances en la causa y sin interés por parte de sus pares ni de la propia presidenta de la Cámara, Cristina Kirchner, de que vuelva a las funciones -a pesar de que quería-, en este año y medio la licencia se siguió prorrogando por periodos de 60 0 90 días.

La última vez fue en la sesión del miércoles pasado. Por unanimidad el cuerpo aceptó que siga de licencia sin goce de sueldo hasta el 9 de diciembre, el último día de su mandato. Esta semana, un diputado tucumano del propio Frente de Todos reclamó la renuncia de Alperovich. 

"Tucumán no está siendo bien representada en el Senado por el egoísmo de esta persona. Hace más de 1 año que nuestra provincia tiene un voto menos en la cámara alta", señaló el legislador Carlos Cisneros y agregó: "Es una falta de respeto a la provincia y a la situación sanitaria que vivimos. Una vez más demuestra quién es. Lo que corresponde es que renuncie y asuma Marieta Urueña".

Cada vez que surgieron pedidos para que lo echen, en el Senado tanto oficialistas como opositores mantuvieron la misma línea de discurso: que no podían removerlo sin que la Justicia lo haya declarado culpable. Con el agregado de que es un cargo electivo, elegido por voto popular.

Su licencia no se sintió en la actividad del Senado. El desempeño como senador de Alperovich fue mediocre. Si bien presentó decenas de proyectos y asistía a las sesiones, rara vez pidió la palabra o participó de los debates.

De acuerdo al exhaustivo cálculo que todos los años hace el portal especializado Parlamentario, en 2019 -hasta que se activó su licencia a fines de noviembre- Alperovich no pronunció palabra.

En 2018 figuró entre los que hablaron, pero el que menos palabras dijo: 607, con un furcio incluido. Corría el gobierno de Mauricio Macri y en medio de un discurso apuntó: "Nadie quiere que le vaya bien al Presidente". En 2017 quedó en el lugar 64 de los 70 que menos hablaron con solo 383 palabras y en 2016 fue el único que no habló.

En el 2015, apenas esbozó dos palabras, aunque esa vez estuvo en sintonía con otra decena de legisladores recién asumidos, como el cordobés oficialista Carlos Caserio y la opositora Laura Rodríguez Machado, quienes hoy tienen un rol destacado en la Cámara.

LA DENUNCIA 

En noviembre de 2019 una sobrina segunda de Alperovich -de 29 años- presentó la denuncia en los Tribunales penales de Tucumán y en Buenos Aires, en la Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres (UFEM), ya que los abusos habrían ocurrido en las dos provincias.

En las redes sociales publicó una carta en la que relató que fue "violentada sexual, física y psicológicamente desde diciembre del 2017 hasta mayo de 2019". Dijo: "Durante un año y medio sufrí violaciones a mi integridad física y sexual. El avasallamiento fue demoledor". 

El presidente provisional de la Cámara alta en ese entonces, Federico Pinedo, ordenó poner en marcha el "Protocolo para la prevención e intervención en situaciones de violencia laboral con perspectiva de género" para proteger y asistir a la mujer, quien se desempeñaba en el despacho de Beatriz Mirkin, compañera de bancada de Alperovich.

Alperovich no quería tomarse inicialmente licencia, pero se conoció la denuncia y ante el fuerte impacto, en el propio FdT le sugirieron que lo haga. Desde la banca de la Mujer, que preside la oficialista Norma Durango sacaron un duro comunicado en ese entonces.

"Asumimos el imperioso compromiso de trabajar para terminar con este flagelo que golpea a nuestra sociedad; por eso exigimos, y una vez más gritamos: No es No", señalaba el documento. Sin embargo, en la Justicia la causa avanzó a pasos milimétricos, lo que llevó a la denunciante a pedir "celeridad".

Recién la semana pasada, la Corte Suprema resolvió que la denuncia por abuso sexual sea investigada por la Justicia de la Ciudad de Buenos Aires y no la de Tucumán, como pretendía el acusado y ex gobernador de esa provincia.

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