COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - “Esperemos que nuestros aliados se mantengan en la estrategia de Arcioni”, declaró esta semana el precandidato a diputado nacional, Máximo Pérez Catán, a un medio del valle. En ese mismo momento, su rival en la interna, el mercantil Alfredo Béliz, se mostraba en Comodoro Rivadavia recibiendo el apoyo de dos de esos supuestos aliados, como son el intendente trelewense Adrián Maderna y el dirigente petrolero Jorge “Loma” Ávila. 

Esas dos imágenes muestran lo que se está viviendo por estas horas en el oficialismo provincial que viene de ganar las elecciones hace un mes, pero que en una provincia que vive una realidad económica muy difícil y en vísperas de una nueva elección nacional, ve crujir la estructura de su armado y observa con preocupación el futuro inmediato, en el que ni siquiera parece estar asegurado que Mariano Arcioni vaya a contar con un apoyo incondicional del bloque oficialista que va a asumir el 10 de diciembre.

Pérez Catán era el candidato elegido a dedo por el gobernador, que venía de obtener un triunfo 15 días antes con 121 mil votos. Así y todo, dos de sus principales socios en ese triunfo, el vicegobernador electo Ricardo Sastre y el ya mencionado Maderna, jugaron un papel clave en el respaldo a Béliz para darle los avales y la estructura necesaria para pelear la interna por una banca en el Congreso por Chubut al Frente. 

Tiempo después, otros dos dirigentes gremiales de peso en Comodoro, como el petrolero Jorge "Loma" Ávila y el mercantil José González, pasaron de ser aliados a jugar fuerte en la vereda de enfrente del gobernador.

Todo parece indicar que las alianzas cerradas tenían fecha de vencimiento el 9 de junio, y luego del triunfo es como si se hubiera barajado y dado de nuevo. Los que parecían del mismo equipo hoy no lo aparentan tanto, y por eso el deseo expresado en ese título que dio Pérez Catán.

Al gobierno se lo ve muy solo en esta durísima crisis en la que la falta de fondos y el pago demorado de haberes, tiene a los empleados públicos otra vez en pie de guerra. Sólo dos ministros –Federico Massoni y Luis Tarrío- están saliendo a poner la cara por estas horas, en las que ni siquiera se escucha la palabra del gobernador, cuya última expresión pública fue para culpar a los diputados de la oposición por no poder pagar los sueldos.

Muchos se preguntan dónde está el resto de los integrantes del gabinete, mientras se observa que incluso las autoridades del ISSyS denuncian penalmente al ministro de Economía.

En este contexto, resulta muy evidente que la coalición de figuras que apoyó hasta hace 45 días la reelección de Arcioni, está ausente para dar un respaldo ante una crisis tan grave. 

Hay que tener en cuenta que si bien el nuevo gobierno asume en diciembre, faltan aún 5 meses que van a ser durísimos y que van a marcar el humor social y el estado financiero en el que la provincia deberá continuar hacia adelante.

A modo de ejemplo, un sindicalista que tiene una buena relación con Sastre, como Guillermo Quiroga, sale a decir por los medios que si esta situación con los sueldos de los estatales continúa, Arcioni no va a poder asumir un nuevo mandato.

Está claro que más allá de que el gobierno elija como rival a los bloques opositores en la actual Legislatura, está claro que tampoco está teniendo muchos defensores afuera. 

¿Será la futura Cámara con un bloque de 16 legisladores de Chubut al Frente la que de tranquilidad y gobernabilidad a Mariano Arcioni? La pregunta parece increíble a esta altura de los acontecimientos, pero la verdad es que no hay una respuesta muy clara.
 

EL NUEVO OFICIALISMO
A la hora de repasar los nombres del bloque oficialista que va a asumir el 10 de diciembre, cuesta muchísimo encontrar figuras que respondan de manera incondicional al gobernador Arcioni.

Es difícil de creer, pero esto obedece a que el armado de la lista fue en base a acuerdos electorales con diferentes sectores, y el peso mayor está equilibrado entre Petroleros, Ricardo Sastre y Adrián Maderna. El resto de los 16 son figuras que responden a sectores particulares, y es difícil imaginar un liderazgo que aglutine a todos en un mismo barco.

Sin dudas, la diputada electa que es más incondicional a Arcioni es la ex ministra de Educación, Graciela Cigudosa. Si bien tuvo que dejar el cargo por la investigación que la justicia abrió por las contrataciones de obras en edificios escolares, sigue vinculada al gobernador de manera estrecha, a tal punto que está prácticamente instalada en Fontana 50.

Hasta aquí pareciera la figura que mayor confianza tiene en estos momentos con el gobernador de los futuros legisladores que van a asumir en diciembre.

A ella habría que sumarles otros dos diputados actuales que fueron elegidos por el gobernador para continuar otros 4 años, que son Roddy Ingram y Zulema Andén. Ambos quizás atraviesan una etapa de enfriamiento con el mandatario provincial, pero le deben a él haber continuado en sus bancas.

Después de esos tres nombres, empieza otro panorama. Todo parece indicar que quien reunía los requisitos para presidir el futuro bloque es quien encabezó la lista, Juan Horacio Pais

Tiene una muy buena relación con Arcioni, pero el problema es que en estos momentos, el acuerdo entre el gobernador y el Sindicato de Petroleros pasa por un muy mal momento, y hay quienes creen que si esta división se profundiza, el joven abogado comodorense va a terminar jugando en última instancia para el sector de Ávila.

Hay que remarcar que además de Pais, el sindicato de Petroleros cuenta con otros dos nombres en ese futuro bloque: el inoxidable Carlos Gómez (asumirá su cuarto período), y Emiliano Mongilardi.

Hay otros dos gremios que también lograron poner a referentes, en un bloque que sin dudas tendrá un fuerte peso sindical. Se trata de Mary Cativa, de los bancarios y con excelente relación con el lucifuercista Héctor González; y de Gabriela De Lucía, de Empleados de Comercio, cuyo referente es Alfredo Béliz.

Todos estos sindicatos tienen buena relación entre sí, y no debería sorprender que haya posturas de acuerdo internas casi como un interbloque.

A su vez, hay diputados que responden a estructuras propias, con un posicionamiento incierto a estas alturas. Es el caso de la intendenta de Rawson, Rossana Artero, una librepensadora que en realidad tiene más vínculos con el PJ que con el arcionismo. Y el médico cordillerano Pablo Noveau, que en realidad responde a la agrupación Ramón Carrillo.

LA PELEA POR 2023
Y para el final, en el repaso del futuro bloque de 16 diputados del oficialismo, restan 6 nombres que seguramente van a estar inmersos en la puja por el poder para 2023, pero que está claro que van a responder a sus propios referentes y no al gobernador Arcioni.

Se trata de los tres que pertenecen al electo vicegobernador Ricardo Sastre, que son los madrynenses Claudia Williams, Xenia Gabella y Miguel Antín; y los tres que integran el espacio del intendente de Trelew, Adrián Maderna, a saber: Leila Lloyd Jones, José Giménez y Ángel Tirso Chiquichano.

No debe sorprender que entre Sastre y Maderna quieran luchar por la gobernación para 2023, período en el que Arcioni no puede presentarse a un nuevo mandato. 

En un delicado equilibrio, cada uno tiene tres diputados que juraron responderles de manera fiel en el bloque, y ambos tienen buena llegada al justicialismo. Quizás le quede al gobernador la opción de disciplinar con fondos y obras a Trelew y Puerto Madryn, y de esa manera torcer alguna voluntad, aunque hasta aquí no ha demostrado ese estilo a la hora de ejercer el poder.

Lo que sí está claro en el repaso de los 16 nombres, es que Arcioni no la va a tener nada fácil en la nueva Legislatura, y que quizás haya una “luna de miel” en los primeros meses, pero luego las disputas por el poder pueden volver ingobernable a una Cámara que además de un oficialismo “díscolo”, va a tener del lado del PJ a dos actores con peso político que no quieren para nada al actual gobierno, como son el madrynense Carlos Eliceche y el esquelense Rafael Williams –quien tiene una marcada enemistad con el ministro Massoni por las denuncias que hizo hacia su gestión en el Ministerio de Gobierno.

La actual composición de la Cámara dio muchos dolores de cabeza al gobierno, pero la que viene no asoma como mucho más sencilla. Habrá que ver si Arcioni logra recomponer la alianza con la coalición que le permitió ganar en junio, una vez que pase el cimbronazo de los comicios nacionales. 

Y si de una vez logra ubicar a una figura –que puede ser un ministro o su propio presidente de bloque- que oficie de interlocutor con la Cámara de Diputados, una falencia que hasta aquí lo ha perjudicado demasiado. Sus actuales socios tienen demasiada ambición de poder, y la disputa por la sucesión promete épocas turbulentas.