(ADNSUR) - Una gran parte de los ciudadanos que participaron del velatorio del expresidente Carlos Menem en el Congreso recibieron el saludo personal de Zulemita Menem, la hija del exmandatario, quien se apostó junto al féretro de su padre y, a través de un cordón, tendió sus manos a las personas a medida que pasaron por la capilla ardiente.

Además, los asistentes fueron sometidos a controles de temperatura, como parte de las medidas de protocolo por el coronavirus, antes de hacer su ingreso al Salón Azul del Senado, donde se realizó una ceremonia íntima y luego se abrieron las puertas para el público.

Después de que la vicepresidenta Cristina Fernández recibiera a Zulema Yoma, la exesposa de Menem, y al resto de familiares del exmandatario e invitados especiales, fue Zulemita la que se quedó junto al féretro para recibir a los asistentes y saludarlos personalmente con un apretón de manos.

Una fila de aproximadamente dos cuadras se formó pasadas las 19 desde la puerta principal del Congreso, sobre avenida Entre Ríos, para dar la vuelta por Avenida Rivadavia y finalizar en Combate de los Pozos.

 

 

Ataviados con pilotos y paraguas para protegerse de la lluvia, flores y banderas de Argentina, los ciudadanos fueron amontonándose en torno a las puertas del Congreso y, cerca de las 20, recibieron el féretro del expresidente con aplausos y el grito de "¡Vamos, Menem!", en alusión a una de las arengas de campaña del exmandatario.

Además de conversaciones en las que muchos evocaron la convertibilidad y los bienes a los que pudieron acceder gracias a la paridad entre el peso y el dólar del gobierno menemista, en ocasiones algunos grupos profirieron arengas sobre el fallecido exmandatario para matizar la espera.

En contraposición, el publico debió soportar también cuestionamientos de conductores de automóviles o peatones que pasaban y tildaban al expresidente de "ladrón" y de "vendepatria", además de reclamarle a la gente que esperaba su turno para ingresar que "fueran a dormir".

La policía estuvo a cargo del operativo y desplegó vallas sobre la intersección de Entre Ríos y Rivadavia para organizar la hilera.

 

 

Si bien el tránsito fue interrumpido en el cruce de esas calles durante la llegada del féretro, rápidamente se restableció y el público permaneció en la vereda a la espera de su turno para ingresar.

Antes de subir las escalinatas del Congreso, personal del Senado tomaba la temperatura de los asistentes y les pedía colocarse adecuadamente el tapabocas para prevenir la propagación del coronavirus.

Dentro del Senado, los granaderos, ubicados delante de las ofrendas florales, custodiaban el tránsito del público hasta el Salón Azul, donde los asistentes eran conminados a no permanecer mucho tiempo para agilizar el paso.

Zulemita, que se quedó junto al féretro en todo momento, saludó personalmente a cada uno de los asistentes durante los primeros minutos y luego, desde la capilla ardiente, les extendía un saludo con la mano o un asentimiento de cabeza a medida que pasaban.

El féretro, ubicado a varios metros del paso del público, lució cerrado y cubierto de banderas de Argentina y del club River Plate, del cual era hincha el exmandatario.

La salida del público, en tanto, era exactamente igual que el ingreso: los asistentes doblaban en U en el Salón Azul y abandonaban el Congreso por la puerta contigua a la de ingreso, sin sobresaltos ni amontonamientos.