COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR - Escuchá la entrevista) - La jueza titular del Juzgado de Familia 1, María Marta Nieto, describió algunas consecuencias que impactan en el ámbito familiar en el marco del conflicto entre el gobierno y los docentes, que mantiene la mayoría de las escuelas sin clases, al describir el incremento en las intervenciones desde el Servicio de Protección de Derechos, además de requerimientos de ajustes de cuotas alimentarias para cubrir servicios de niñeras o clases particulares. “La escuela cumple un rol de contención y organización social que hoy no está presente”, explicó.

“Tenemos varios indicadores –precisó la jueza, en diálogo con Actualidad 2.0, por radio Del Mar-, que nos permiten afirmar que hay una afectación más allá de lo que es el derecho a la educación. Desde el Servicio de Protección de Derechos me informaban que ellos notaron un aumento en las intervenciones, de más de un 20 por ciento”.

Al consultársele en qué tipo de problemas ha sido requerido el Servicio, describió situaciones generales que se han verificado en ese ámbito administrativo: “el hecho de no estar en la escuela, que es un organizador social y de la vida familiar, hace que muchos chicos empiecen a estar más tiempo en la calle, fuera del control de adultos, con juntas que no son las mejores… entonces se han incrementado las fugas o abandonos del hogar, o problemas con adicciones, porque pasan mucho tiempo solos, sin responsabilidades de horarios: no tienen que acostarse temprano ni almorzar temprano para ir a la escuela. La falta de clases es un factor más que ayuda en estas problemáticas, no digo que sea la única causa pero es algo más que provoca el aumento en las intervenciones. Muchos adolescentes, al estar en la calle hasta altas horas de la noche, terminan con algún conflicto con la ley penal. Cuando uno les pregunta en las audiencias, ninguno de estos chicos está yendo a la escuela”.

En ese marco, la jueza reconoció que “los profesores y maestras en general cumplen un rol de contención, además de su actividad educativa. Cuando ven que alguien no está haciendo las cosas bien frente a los niños, ellos se involucran e intervienen con sus alumnos y nos permite disparar un dispositivo de prevención, de varios organismos. Al quedarnos sin clases también se pierde esa contención, que es muy importante para muchos chicos. Los docentes son referentes afectivos para muchos adolescentes con problemas”.

 Pedidos de ajuste de cuotas alimentarias para contratar niñeras o clases particulares

En el ámbito judicial se verifica además un incremento de audiencias de conciliación, por pedido de ajustes de cuota alimentarias, en aquellos casos de padres separados, según describió la magistrada. “Hay mamás que tienen que trabajar y no pueden dejar a sus hijos pequeños solos, que al no ir a la escuela necesitan una persona para que las ayude en esos horarios escolares –explicó-. Cuando no se puede contar con tías o abuelas, porque éstas trabajan o porque hay familias que están muy solas, porque han llegado desde otras ciudades, entonces se tiene que recurrir a la contratación de una persona y esto deriva en el pedido de ajuste de cuotas”.

Similar planteo se da para la contratación de clases particulares, según reseñó la magistrada, ya que en muchos casos se apunta a que los chicos no queden tan desfasados en el aprendizaje, por lo que se apela también a recuperar algunos conocimientos pagando a una maestra o profesor en forma particular, lo que motiva conciliaciones para lograr un cubrimiento de esos costos.

“Va a ser difícil revertir las consecuencias de este conflicto con tanto tiempo sin asistencia a clases”, lamentó la jueza, al tiempo que reconoció que tampoco los remedios judiciales han resultado efectivos para encontrar una salida al conflicto, que atraviesa su décimo segunda semana sin clases en muchas escuelas.