COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - En coparticipación federal, Chubut sigue entre las provincias con menos ingresos, por lo que se reactiva el reclamo para recuperar el punto perdido hace 3 décadas. El gobernador Arcioni intentará mostrar este lunes un plan creíble, en busca de activar mecanismos de auxilios económicos que, si no llegan en la medida adecuada, pondrán serias dudas a la sostenibilidad de su gobierno.

Más allá de las obras anunciadas el viernes último, confirmadas por Alberto Fernández al gobernador Mariano Arcioni, la provincia requiere una asistencia financiera que hasta ahora no alcanzó para enderezar un tren que está a punto de descarrilar, sobre todo al compararse con el auxilio a otras jurisdicciones.

Si se cuenta el total de fondos girados la emergencia del coronavirus, sumado a un préstamo de 5.000 millones de pesos, que debe devolverse a partir de enero, las arcas chubutenses recibieron alrededor del 5 por ciento del total. Es que el criterio de distribución tuvo en cuenta los índices de coparticipación de cada provincia, que es un reparto históricamente mezquino para Chubut.

Al considerarse la totalidad de recursos distribuidos en los primeros siete meses del año, incluyendo transferencias automáticas de coparticipación y otros recursos sumados por el coronavirus, Chubut integra un podio negativo: junto a Tierra del Fuego y Santa Cruz, son las 3 provincias que menos fondos obtuvieron desde la jurisdicción nacional.

Los datos surgen del informe 126, presentado por el jefe de gabinete de la Nación, Santiago Cafiero, ante la Cámara de Diputados de la Nación, el 30 de julio último. Allí se consignaron los recursos distribuidos a todas las provincias hasta esa fecha, en el marco de la emergencia.

 

 

Sólo 1 de cada 100 pesos por la pandemia

La asistencia financiera extraordinaria se divide en dos fondos. Por un lado, el Programa de Emergencia Financiera Provincial asignó  60.000 millones de pesos para préstamos a las provincias, con baja tasa de interés y vencimientos prorrogados hasta enero del año próximo. Por esa vía, Chubut recibió 5.000 millones de pesos, en dos cuotas mensuales. En este caso, la porción chubutense equivale al 8,3 por ciento del total de la torta.

La segunda línea, acaso la más necesaria para esta provincia, es la de los ATN (Aportes del Tesoro Nacional), que no deben ser devueltos, porque son de carácter no reintegrable. El fondo total también es de 60.000 millones de pesos a repartir entre todas las provincias. De ese monto, Chubut recibió sólo 622 millones de pesos, lo que equivale a poco más del 1 por ciento. Es el tercer monto más bajo, junto con Santa Cruz (604 millones) y Tierra del Fuego (464 millones).

Según el informe de Cafiero, hay otros 8.473 millones de pesos distribuidos por fuera del Programa de Emergencia. Se trata también de ATN, de los que ingresaron 392 millones, lo que significa 4,6 por ciento del total.

Así, sumando préstamos y Aportes no reintegrables, el total de la asistencia extraordinaria es de 6.014 millones de pesos.

El total de transferencias (automáticas y no automáticas) ascendió a 20.253 millones de pesos. Ese monto supera sólo a otras tres provincias, que son Tierra del Fuego, Santa Cruz y La Pampa, mientras queda muy lejos de lo recibido por Buenos Aires, con 289.230 millones de pesos.  

 

 

 

Una postergación que no es nueva

El podio negativo es conocido para Chubut, porque se dieron circunstancias similares durante el gobierno de Macri. Aunque no había pandemia, el reparto de Aportes del Tesoro Nacional nunca favoreció a esta provincia, ni siquiera durante al emergencia climática que atravesó Comodoro Rivadavia. De allí que suenan oportunistas los reclamos de legisladores nacionales de la oposición, que hasta el 10 de diciembre pasado no reclamaban nada ante el gobierno nacional, pese a que el balance era igualmente negativo para esta provincia.

Cierto es que los gobiernos centrales han tenido motivos para no priorizar a este territorio a la hora de asistirla. Con una economía que se fortalecía cada año con no menos de 350 a 400 millones de dólares en regalías petroleras, la mirada desde el poder central interroga sobre por qué se llegó a este estado de quebranto: lejos de crecer y transformarse con aquellos recursos, Chubut muestra hoy un endeudamiento externo de más de 1.000 millones de dólares y un déficit mensual de casi 3.000 millones de pesos.

A esto se suma la histórica postergación en el reparto de la coparticipación federal de impuestos. Por esa vía, Chubut recaudó hasta el 30 de junio 12.673,9 millones de pesos, monto que sólo supera a Santa Cruz, con 12.666,1 millones de pesos; y Tierra del Fuego, la última de la fila, con 9.882,2 millones de pesos.  

Por eso adquiere importancia la discusión abierta por el punto de coparticipación que el gobierno nacional le recortó a la Ciudad de Buenos Aires, para entregárselo a la provincia de Buenos Aires. Esa  discusión reabre un debate en el que la provincia tiene mucho para reclamar.

Si Chubut pudiese recuperar hoy el punto porcentual que cedió en los años 80 a Nación, podría fortalecer fuertemente sus ingresos. En el primer semestre del año, por ejemplo, un punto más le hubiera significado unos 7.400 millones de pesos adicionales, considerando que el reparto total ascendió a 741.960 millones de pesos, según el informe oficial brindado por Santiago Cafiero.

Obras… ¿son amores?

El viernes último, el presidente Fernández le confirmó al gobernador Arcioni una serie de obras que se realizarán en la provincia. Fue un gesto político necesario para un gobernador cercado por los conflictos y su incumplimiento en el pago de salarios. Además de la autovía Madryn-Trelew y la pavimentación de la ruta 260 para unir los puertos de Chacabuco y Comodoro Rivadavia (obras que ya fueron anunciadas en otras oportunidades), los desembolsos tendrán fuerte impacto en la urbe petrolera: por los emisarios marinos, el reservorio ya confirmado semanas atrás y el cuestionado estadio del centenario, esos proyectos implican alrededor de 1.200 millones de pesos para esta ciudad.

Esos números, que representan más del 10 por ciento del presupuesto total municipal, parecen reflejar la buena sintonía política del intendente Luque con el gobierno de Alberto Fernández, particularmente a través del vicejefe de asesores del presidente, el comodorense Julián Leunda.

 

 

Si la buena sintonía es extensible también al mandatario provincial, debería verificarse en los próximos meses, con una asistencia financiera que tenga una mayor incidencia a la hora de intentar devolver viabilidad a la provincia.

La última chance

En ese contexto, el gobernador Arcioni presentará este lunes (al menos así se anunció oficialmente) un plan económico, en el que buscará convencer, hacia abajo y hacia arriba, que todavía es posible re encauzar la crisis de esta provincia. Ese plan es exigido por Nación para habilitar nuevas líneas de ayuda, según han coincidido distintos referentes políticos con llegada al poder central.

Y deberá mostrar también un camino creíble a los agentes públicos, en un abanico social de 60.000 personas que van desde maestras a enfermeras, médicos y jueces, o incluso policías, que en los últimos días dieron muestras de un comprensible hartazgo y desesperación por casi tres meses de atraso salarial. Y ello sin contar los impactos de la crisis en todo el resto de la economía y el empleo privado.

De la viabilidad de ese plan, de las posibilidades de ejecutarlo y proyectar soluciones para el mediano plazo, dependerá no sólo la suerte del gobierno actual, sino también el camino que espera en los próximos meses a Chubut y sus habitantes.