CAPITAL FEDERAL - El juez Sebastián Casanello citó a declaración indagatoria a la ex Presidenta imputada como coautora de lavado de dinero en la Ruta del dinero K, causa en la que está detenido hace más de dos años, Lázaro Báez después que se lo ordenara la Sala II de la Cámara federal porteña.

Cristina Kirchner deberá regresar a los Tribunales de Comodoro Py, esta vez para declarar en la causa conocida como la Ruta del Dinero K, donde el delito atribuido a los procesados es el de haber "integrado una banda dedicada a lavar dinero entre 2010 y 2013 agravado por la habitualidad".

Se tuvo en cuenta además, el "atesoramiento de fondos en Suiza". Hasta el momento, Báez había sido procesado por la exteriorización de dinero y su reingreso al país. Se estima que la suma blanqueada fue de 60 millones de dólares.

Fue la Sala II de la Cámara Federal porteña, se consignó que quedó "comprobado el delito de lavado de dinero" en el expediente, a través de la estructura de "sociedades y cuentas bancarias en el exterior que permitieron el blanqueo de por lo menos unos sesenta millones de dólares".

Casanello llamó a indagatoria a Cristina Kirchner para el 18 de septiembre

En la causa se corroboró que el origen "ilegítimo de los fondos" que se utilizaron para las maniobras de blanqueo, tienen origen en la causa sobre el direccionamiento de la obra pública.

Esto quedó probado tras la confirmación por la Sala II de la Cámara sobre el procesamiento sobre la ex Presidenta, del ex ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, y otros ex funcionarios y de Lázaro Báez, entre otros, por haber conformado "una estructura paralela al poder estatal para desviar dinero público en favor de su grupo a través de la asignación irregular de obra pública vial a las empresas de Báez entre los años 2003 y 2015.

Así, en la Ruta del Dinero K, cuyo juicio iniciaría a fines de octubre, quedó vinculada con el expediente que investiga la defraudación a través de la obra pública, considerando a esta última como el "delito precedente" de las maniobras de blanqueo. En el direccionamiento de los contratos, Báez recibió 52 licitaciones por $ 46.000 millones que fueron aplicados después, a diferentes maniobras de lavado.

Se determinó que una porción de esos fondos fueron derivados al patrimonio ​de la familia Kirchner a través de otros negocios celebrados con Báez: el alquiler de habitaciones de los hoteles y la administración de los mismos (Hotesur SA) y los contratos de locación celebrados con Los Sauces SA (inmobiliaria de la ex Presidenta). La sumatoria en ambos expedientes donde se investigó el lavado de dinero, arroja ingresos a favor de la ex familiar presidencial por más de $ 50 millones entre 2009 a 2015.

Por este recorrido, según los jueces Martín Irurzun y Mariano Llorens, Cristina Kirchner debía ser llamada a indagatoria en la causa por lavado de activos que tiene como principal responsable al dueño del Grupo Austral .

En todos los casos -marcados por grupos organizados para delinquir a través de defraudaciones al Estado, cohecho y lavado de activos- hay dos nombres que se repiten: Lázaro Báez y Cristina Fernández".

En este sentido, recordó que según los fiscales Gerardo Pollicita e Ignacio Mahiques (que investigaron la defraudación en obra pública y las causas por lavado de dinero), "ello se explica por la relación de “prestanombre” del primero con la segunda, porque dado el grado de exposición de quien entonces detentaba la primera magistratura del país el dinero o los bienes no podían quedar registrados a su nombre".

Por ello, según el camarista "la lógica indica que la explicación de la enorme masa dineraria que manejó Báez debe rastrearse en el rol que cumplió en los negocios delictivos de Fernández. Y ello tiene todo que ver con los cargos que aquí pesan sobre aquella. Afirmar lo contrario, a esta altura, contraría a las pruebas y a una valoración razonable de aquellas, por vía del sentido común”.

Para Llorens debe analizarse que esos fondos, "que aparecerían ficticiamente como de su propiedad, regresaran a quienes serían sus verdaderos propietarios (Néstor Kirchner y Cristina Fernández) a través de circuitos con apariencia lícita como ser la locación de complejos hoteleros o la expatriación de divisas que luego reingresaban al país mediante instrumentos financieros, sin que puedan descartarse algunas otras modalidades de simulación y ocultamiento de esas enormes sumas de dinero".

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