CAPITAL FEDERAL - Lázaro Báez fue trasladado en la mañana del jueves a los tribunales federales para declarar como testigo en el expediente que investiga un supuesto enriquecimiento ilícito del ex jefe de la AFIP y actual titular de la Auditoría General de la Nación (AGN), Ricardo Echegaray.

Esposado y con chaleco antibalas, Báez ingresó a las 10.48 al edificio de Comodoro Py 2002. Según DyN, Báez tuvo anoche síntomas de arritmia cardíaca en la cárcel federal de Ezeiza, por lo que atendieron en el hospital.

El juez federal Sergio Torres decidió convocar al empresario patagónico luego de que declarara en los medios que Echegaray no podía explicar su patrimonio. Pero cara a cara contra el magistrado, Báez hoy se retractó: dijo que fue un "exabrupto".

Mientras tanto, el juez federal Sebastián Casanello, que ordenó la captura de Báez el martes, continuará con la ronda de indagatorias en la causa por lavado de dinero. Hoy será el turno de Sebastián Ariel Pérez Gadin, el hijo del contador del titular de Austral Construcciones. Ayer, pasaron por el despacho del juez Báez, su hijo, Martín, su contador, Daniel Pérez Gadín, Walter Zanzot, dueño de la empresa Top Air, y César Augusto Fernández, dueño de la financiera SGI, conocida como La Rosadita. Todos ellos se negaron a declarar ante Casanello.

En cambio, el financista Federico Elaskar declaró y negó haber realizado operaciones sospechosas.

Lázaro Báez se negó a comparecer ante el juez, pero presentó un escrito en el que admitió que los millones de dólares que se ven en los videos de La Rosadita eran de él. El empresario explicó que esos fondos los obtuvo de manera lícita a través de la venta de inmuebles y pidió su excarcelación. Casanello se la negó argumentando que tiene capacidad económica y lazos internacionales como para fugarse y poder para presionar testigos. Fuente: La Nación.