COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Con amarga certeza se cumplió el vaticinio de que el gobierno provincial no tendría forma de pagar los aguinaldos durante diciembre, mientras se ve obligado cada vez con mayor frecuencia, en un camino poco sustentable, a recurrir al endeudamiento para cumplir con obligaciones básicas. En enero, además de la urgencia de aguinaldo, hay un vencimiento por 17 millones de dólares de la deuda externa chubutense, que deja a la cola de las prioridades a los salarios y otros derechos de los empleados públicos.

Cuánto falta

Hasta ahora, sólo los jubilados de Chubut pudieron percibir el medio aguinaldo, durante el último sábado 28 de diciembre, mientras hay total incertidumbre para el pago de agentes en actividad. Según se informó desde el gobierno, la transferencia para los pasivos se ubicó en torno a los 670 millones de pesos, mientras que para afrontar el pago de activos se requiere una masa de otros 1.300 millones, de los cuales hasta ahora sólo contaba con 500 millones de pesos, que Provincia recibió como anticipo de coparticipación por parte de Nación.

La posibilidad más concreta para poder hallar una solución en los próximos días es apelar nuevamente a la colocación de letras del tesoro, sumando endeudamiento de corto plazo, que a su vez implica la necesidad de volver a refinanciar cuando se van produciendo esos vencimientos, que por lo general no van más allá de los 60 días.

Deuda

El gobierno provincial trabaja en paralelo para refinanciar su propia deuda externa, que este año le insume vencimientos por 14.000 millones de pesos y que de lograr una reprogramación de plazos, le implicaría disponer de fondos para poder funcionar con normalidad. Comparativamente, ese monto de vencimientos equivale hoy a casi tres masas salariales. Esa negociación ya no llegaría a tiempo para evitar el primer vencimiento del año, con algo más de 17 millones de dólares previstos para este mes en el calendario de obligaciones. De ese total, 4,4 millones de dólares corresponden a los últimos tramos del fideicomiso financiero (deuda contraída en 2010) y otros 12,6 millones se deben a intereses –sólo intereses, ni siquiera amortización de capital- del BOCADE (deuda del año 2016). Es decir: además de los 2.000 millones de pesos que el Ejecutivo debía juntar para los aguinaldos, se suman otros 1.000 millones de pesos para este primer vencimiento de deuda, mientras aflora en la agenda de los próximos días la necesidad de contar con otros 4.000 millones de pesos para iniciar el pago de la masa salarial correspondiente a diciembre.

No hubo magia

Como era previsible, el recambio de gobierno nacional, más allá de las expectativas positivas que despierta el inicio de un nuevo ciclo y la necesidad de reformular políticas económicas basadas en el endeudamiento del país y desmantelamiento del aparato productivo, no habría auxilios inmediatos para las provincias. El Estado nacional tiene su propia crisis y una serie de urgencias que, a partir de la decisión de no emitir moneda para tratar de reducir el déficit, le impide contar con instrumentos de asistencia directa a las provincias. De hecho, la suspensión de demandas de las provincias hacia la Nación, por pedido expreso del presidente Alberto Fernández, sigue siendo una ayuda en sentido inverso, que se complementa en el caso de Chubut con los aportes extraordinarios que generan para el fisco nacional las retenciones a la exportación de productos primarios, con el petróleo como estandarte. Los más de 100 millones de dólares que exportará la venta externa de crudo de esta provincia para el Estado nacional, más la merma de ingresos por regalías que impone como sacrificio a las cuentas provinciales, bien valen una moneda de negociación a la hora de requerir algún tipo de asistencia o coparticipación de esos recursos adicionales. De lo contrario, resulta difícil imaginar una salida para la provincia.