COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Este sábado se cumplieron 30 años de uno de los hechos más tristes para la política de Chubut: el día que renunció Néstor Perl, uno de los gobernadores provinciales que no terminó su mandato. Los otros son Mario Das Neves, quien falleció en el ejercicio del cargo, casualmente el 31 de octubre; Roque González, el primer comodorense en llegar a Rawson que fue suspendido por juicio político; y Benito Fernández, quien fue desplazado por el golpe militar de marzo de 1976. Pero vamos a la historia.

Perl fue el primer gobernador peronista luego del regreso a la democracia. Nacido en Esquel y con antecedentes como diputado provincial y nacional, sucedió en el cargo al radical Atilio Viglione, luego de haber obtenido una buenas victoria en las elecciones de 1987 impulsado por una alianza peronista que juntó al Movimiento Justicialista de Chubut (MOJUCh), el Frente Peronista y el Movimiento de Unidad Justicialista (MUJ).

Esas tres líneas políticas conformaron el Frente de Integración Justicialista, y el 6 de septiembre de 1987, Perl se convirtió en el nuevo gobernador con más del 45% de los votos, contra 38% que obtuvo la UCR.

Eran tiempos de conflictos en la provincia, y a pocos días de asumir el nuevo gobernador anunció que su subsecretario de Educación sería el dirigente de la Atech (Asociación de Trabajadores del Estado), Sergio España. Se trataba de una maniobra estratégica en tiempos turbulentos. 

Es que desde 1985 Chubut atravesaba una dura crisis que se profundizó en 1987 con  problemas en el pago de salarios estatales, la imposibilidad de garantizar aumentos salariales acordes al costo de vida, y las pocas estrategias para desarrollar una alternativa económica.

Perl ganó con el 45% de los votos y se convirtió en el primer gobernador peronista tras el retorno de la democracia.
Perl ganó con el 45% de los votos y se convirtió en el primer gobernador peronista tras el retorno de la democracia.

UN COMPLEJO PANORAMA PREVIO

El 87, un año antes de la asunción de Perl, Chubut estaba explotada con grandes huelgas de trabajadores del estado y un escenario nacional que no ayudaba, por los conflictos latentes en todo el país. 

Frente a un duro escenario, el gobierno de Atilio Viglione decidió posponer el comienzo de clases hasta el 30 de marzo y el día de inicio del ciclo lectivo se lanzó un paro docente que tuvo un acatamiento masivo, recuerdan las crónicas de la época. 

El gobierno radical profundizó aún más el conflicto cuando otorgó un aumento que los docentes habían rechazado. Luego, tuvo un acercamiento con el gremio para terminar la medida de fuerza. Sin embargo, las asambleas, el 10 de abril, ratificaron el plan de lucha. Mientras tanto, otros gremios, como ATE, realizaban sus propios reclamos, solicitando un aumento salarial.

A finales de abril las marchan aumentaron y se suspendieron las clases en muchas escuelas. En mayo se hacían escuchar los rumores de intervención y pocos días después el propio Viglione ratificó la imposibilidad de brindar un aumento salarial “irreal”, mucho menos a poco tiempo de las elecciones.

Finalmente, el gobierno aprobó el aumento para la administración central y los docentes de Chubut, y los trabajadores levantaron la huelga estatal pese a que no estaban conforme con lo logrado.

UNA CORTA Y TURBULENTA GESTIÓN

En ese marco, se dio la victoria de Perl, con el apoyo de una parte de la dirigencia sindical. Por eso no sorprendió el nombramiento de España.

Sin embargo, el 88 no fue bueno para Chubut. Ese año la provincia comenzó a recibir menos dinero por coparticipación y Nación congeló el precio de las regalías petroleras.

Y mientras el gobierno sostenía un discurso que hacía eje en el reconocimiento de los derechos laborales, en la práctica buscaba achicar el déficit económico provincial. 

Ese mismo año comenzó el conflicto con los gremios cuando ATECh y ATE rechazaron la propuesta de aumento salarial. En marzo tuvieron lugar las primeras marchas, pero el conflicto continuó durante todo el año con internas dentro de los propios gremios.

En el verano de 1989, a poco de iniciar las clases los reclamos se renovaron. El panorama no era mejor en el país y a fines de mayo se declaró el estado de sitio por los saqueos a comercios, en el marco de una hiperinflación. El saldo fue descomunal: más de 12 muertos y cientos de enfrentamientos en todo el país. 

En junio la situación empeoró en Argentina y todo terminó en la entrega anticipada del gobierno por parte de Raúl Alfonsín a Carlos Menem. Mientras tanto, en Chubut el gobierno tenía problemas para poder pagar los sueldos y se encontraba con una dura situación, al anunciar la suspensión de toda la promoción industrial por 180 días y la reducción de las regalías por hidrocarburos.

La ecuación no cerraba por ningún lado y a eso se sumaba la poca simpatía que el Gobierno nacional tenía con Perl, uno de los gobernadores junto a Ramón Saadi de Catamarca que no fueron no invitados a un encuentro con el ministro de economía, Miguel Roig. 

El gobierno buscaba la forma de salir del pozo y apeló a un proyecto de reestructuración del estado provincial. El mismo fue rechazado por los gremios  que denunciaron que “precarizaba el empleo público, limitaba el derecho a huelga y recortaba gastos sociales”.

Perl pidió ayuda al gobierno nacional de Carlos Menem, pero auxilio nunca llegó.
Perl pidió ayuda al gobierno nacional de Carlos Menem, pero auxilio nunca llegó.

UN AÑO QUE COMENZÓ MAL

Ese 1989 cerró con una gran marcha y paro de estatales y el cuestionamiento a la gestión de Perl, lo que operó durante todo el año. Sin embargo, en julio comenzó el principio del fin.

El 12 de ese mes, ante el no pago de los sueldos, ATE, ATECh y Judiciales iniciaron un pago de actividades. La UCR, quizás recordando lo sucedido previo a las elecciones, publicó un duro comunicado titulado “Les queda una semana menos”. Mientras que la Federación Empresaria del Chubut (FECH), manifestó su preocupación por la situación de la provincia y el quiebre del gobierno. 

Los meses siguientes no fueron los mejores entre idas y vueltas, y en septiembre una marcha terminó con serios incidentes que culminaron con un incendio en el interior de la gobernación y 40 detenidos. 

En ese marco, Fernando Cosentino, su propio vicegobernador pidió la renuncia de Perl y fue un quiebre para la gestión. Así comenzaron las movilizaciones, con miles de personas en diferentes ciudades y convocadas por diferentes protagonistas sociales: desde padres de alumnos hasta la Multisectorial que habían formado los gremios. Asistían desde comerciantes hasta padres.

A 30 años de la renuncia de Néstor Perl, el gobernador de Chubut que se fue en medio de una turbulenta crisis

Perl intentó sacar una última carta de bajo de la manga y en medio de una masiva movilización de más de 8 mil personas, salió a la calle y planteó el reclamo “de todo el pueblo de la provincia contra la indiferencia de la Nación”. Ese día fue abucheado y no pudo terminar su discurso. 

Con el pueblo y su partido en contra, el gobernador pidió una reunión al presidente Carlos Menem, pero no se la dio. 

Todos los indicios mostraban un claro deterioro institucional, y luego que un diputado del Partido Acción Chubutense presentó un proyecto de juicio político, acusándolo de supuesta malversación de caudales públicos, Perl presentó su renuncia, siendo sucedido por Cosentino.

Su salida trajo algo de aire al gobierno que decidió mirar a las próximas elecciones, donde la UCR volvió a ser gobierno, a través de Carlos Maestro. Perl, en tanto, tiempo después fue nombrado agregado para asuntos científicos, tecnológicos y culturales de la Embajada Argentina en Roma, donde años más tarde sería embajador.

Su último cargo político fue durante la presidencia de Eduardo Duhalde fue secretario de Coordinación del Ministerio del Interior. Mientras que en las últimas elecciones militó para Alternativa Federal, el frente político que fundaron Sergio Massa, Juan Schiaretti, Juan Manuel Urtubey y Miguel Pichetto, y tuvo como candidato a presidente a Roberto Lavagna.

Una de las últimas veces que se lo vio en forma pública fue en 2017 cuando Arcioni a poco de asumir en el cargo se reunión con cuatro ex gobernadores: Fernando Cosentino, Carlos Maestro, Néstor Perl y José Luis Lizurume. También asistió a su asunción.
Una de las últimas veces que se lo vio en forma pública fue en 2017 cuando Arcioni a poco de asumir en el cargo se reunión con cuatro ex gobernadores: Fernando Cosentino, Carlos Maestro, Néstor Perl y José Luis Lizurume. También asistió a su asunción.