COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Los hechos del último fin de semana, que parecen marcar una ruptura política entre el gobierno nacional y provincial a raíz del ataque sufrido por el vehículo que trasladaba al presidente Alberto Fernández en Lago Puelo, podrían tener también una seria implicancia económica. Y es que si bien en lo político el vínculo hasta aquí era sólo formal, no escapa a nadie que al menos esas vías institucionales impidieron que los problemas financieros en Chubut hayan terminado de explotar. ¿Qué pasaría con las cuentas provinciales si, a partir de una decisión política, el gobierno nacional cierra definitivamente ‘el grifo’?

La expresión del ministro del Interior de la Nación, Wado de Pedro, a través de Twitter no dejó dudas sobre el enojo indisimulado ya en el gobierno nacional con el gobernador Mariano Arcioni: “Sabíamos que su presencia iba a generar malestar y enojo, debido la gran cantidad de problemas sin solución que acumula la provincia”, expresó uno de los hombres fuertes del kirchnerismo en el gobierno. Los posteos fueron sobre las 2 de la tarde, horas después de la volcánica conferencia de prensa del ministro Massoni.


En un gabinete nacional cada vez más “cristinizado”, como se verifica en la incorporación del nuevo ministro de Justicia, Martín Soria, el mensaje de De Pedro no pasó inadvertido, al atribuir directamente a Arcioni los cuestionamientos de Massoni contra Santiago Igón y Augusto Sánchez. ¿Implicará esto un corte en las asistencias económico financieras que hasta aquí, impidieron que las cuentas públicas de Chubut terminen de quebrar?

Las asistencias de Nación

Los hechos reflejan que el gobierno nacional no ha brindado una asistencia extraordinaria a Chubut, como podría ocurrir con otros gobiernos más cercanos, para resolver en profundidad las crisis de los sectores educativos, de salud o de justicia, a través de aportes no reintegrables del Tesoro. Sin embargo, es innegable también que ha habido asistencias financieras, en forma de préstamos o anticipos de coparticipación federal, que dependen de decisiones políticas. Cierto es que esos fondos deben devolverse y continúan engrosando la deuda provincial; pero no es menos cierto que sin esas líneas de ayuda, la provincia hubiera estallado hace ya tiempo.


El caso más reciente es el de la asistencia para colocar letras y poder achicar la deuda salarial con los docentes, que posibilitó un compromiso del gremio provincial para reiniciar las clases. Si la ANSES no hubiera tomado las letras colocadas por el Estado provincial, por 4.100 millones de pesos, ese acuerdo hubiera sido imposible. Otra discusión es cómo hará la provincia para responder a esos “pagarés” en septiembre próximo, cuando opere el plazo de vencimiento.


La cadena de favores financieros tiene otros fuertes eslabones. En el segundo semestre del año pasado, Nación desembolsó un total de 10.000 millones de pesos,  en préstamos que comenzaron a devolverse desde enero de este año, a través de cuotas del orden de los 370 millones de pesos. Además, se suman otros 3.000 millones de pesos que estaban pendientes desde 2019, a través de anticipos de coparticipación de impuestos. Este mecanismo también se siguió aplicando durante buena parte del año pasado, por lo que la deuda de Chubut con Nación hoy puede superar ampliamente los 17.000 millones de pesos.


Además, la provincia contó con el aval del Ministerio de Economía de la Nación para la refinanciación de su deuda externa, aun cuando en sectores políticos más duros del gobierno miraban con recelo a la provincia, por su capacidad de pago a través de regalías petroleras, a diferencia de otras grandes provincias que hoy están al borde del default.


¿Qué pasaría en la provincia, si a partir de los hechos recientes, se cierra el grifo de las asistencias? A Chubut sólo le queda la expectativa de que el precio del petróleo continúe en valores altos, por encima de 60 dólares por barril, pero esa mejora de ingresos (que sólo será notable al cabo de un año por lo menos) por sí sola no alcanza para resolver todos sus problemas en el corto plazo.


Con un déficit mensual que todavía se ubicaba en los 800 millones de pesos en el mes de enero, es probable que la provincia requiera nuevas asistencias financieras, sobre todo en una situación de pandemia que no ha terminado y cuyos efectos podrían volver a recrudecer. Y no sería de extrañar que, a la próxima vez que funcionarios chubutenses vayan a buscar ayuda en la Casa Rosada, las puertas estén cerradas.