Mediante un artículo sobre la sostenibilidad de la deuda de Chubut publicado en ADNSUR, además de mencionar que hoy somos la provincia más endeudada se señalaba que, bajo las condiciones actuales, la economía local debería tener un crecimiento importante (un evento poco probable observando la historia reciente) o un fuerte ajuste fiscal para evitar un crecimiento de la deuda.

Por lo mencionado, es de esperar que los políticos locales traten de buscar diferentes salidas al problema fiscal, reclamando a la Nación un mayor porcentaje de los recursos tributarios que se reparten entre las diferentes provincias. Con el fin de interiorizar al lector en uno de los debates futuros, la presente nota tratará de explicar algunos conceptos y responder algunas preguntas en lo que respecta a la distribución de la Coparticipación Federal y los montos asignados a Chubut.

En principio, es importante entender el sistema de Coparticipación Federal de Impuestos se creó con la finalidad de delegar en el gobierno nacional una parte importante de la recaudación tributaria, solventando con dichos ingresos parte de sus gastos y repartiendo los fondos restantes de forma equitativa (según fondos recaudados y cantidad de habitantes) y solidaria (según grado de desarrollo y calidad de vida) entre las distintas provincias, tal que se resuelvan ciertos desequilibrios entre las diferentes capacidades para recaudar fondos y las necesidades de gastos.

Es de imaginar que tanto las condiciones de equidad como las de solidaridad entre las provincias no permanezcan constantes en el tiempo (algunas provincias crecen o se desarrollarán más que otras), por lo que los porcentajes a percibir por cada jurisdicción deberían ser revisados y consensuados en el Congreso de la Nación con cierta periodicidad. Sin ir más lejos, Chubut inicialmente tenía asignado un 1,87% del total de los fondos de coparticipación netos (los que se distribuyen entre las provincias), porcentaje que se redujo a 1,57% en 1973 y posteriormente a 1,53% en 1988.

Luego de 33 años sin modificaciones, con una intención de reabrir el debate por parte del oficialismo político chubutense, es interesante saber cuánto recibe actualmente la provincia en términos relativos con las demás jurisdicciones.

Comenzando por los términos de equidad, como se puede observar en el primer gráfico, Chubut hace años que pertenece al grupo selecto de provincias que recaudan más impuestos de los que reciben en conceptos de coparticipación. Durante 2019 la provincia recaudó prácticamente el doble de lo que recibió en concepto de coparticipación, mientras que otras 18 provincias recibieron más de lo recaudado, lo cual indica que gran parte de los impuestos pagados en Chubut tienen como destino una compensación solidaria a otras provincias.

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Ministerio de Economía y AFIP
Fuente: Elaboración propia en base a datos del Ministerio de Economía y AFIP

Si bien la coparticipación en cierta forma debería estar relacionada en cierta forma con la recaudación (a fin de que los aportantes reciban una contraprestación relacionada con la cantidad de aportes que realizan), su principal naturaleza radica en que todos los habitantes de Argentina adquieran una cantidad similar de servicios públicos. En dicho sentido, una forma de medir la equidad en el reparto de fondos es observando cuánto recibe de Coparticipación cada provincia según su cantidad de habitantes.

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Ministerio de Economía e INDEC
Fuente: Elaboración propia en base a datos del Ministerio de Economía e INDEC

Con el segundo gráfico se puede observar que Chubut recibe un monto de Coparticipación por habitante inferior al de la mayoría de las provincias. Santa Cruz, provincia de similares características, recibe prácticamente el doble de fondos por persona, mientras que Tierra del Fuego recibe más del triple.

A partir de lo mencionado se puede concluir que, en términos equitativos, Chubut es una de las provincias más perjudicadas en lo que respecta al reparto de los impuestos con destinos provinciales. Por lo tanto, habría que analizar si al menos el subsidio que los chubutenses realizan a otras provincias son distribuidos de manera solidaria, generando transferencias a las zonas con mayor cantidad de Necesidades Básicas Insatisfechas.

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Ministerio de Economía e INDEC
Fuente: Elaboración propia en base a datos del Ministerio de Economía e INDEC

Desafortunadamente la pandemia demoró el censo nacional, el cual nos permitiría determinar el grado de pobreza estructural que existe en las diferentes provincias en la actualidad. No obstante, relacionando la coparticipación por habitante (2019) con el porcentaje de la población con necesidades básicas insatisfechas (último dato 2010), no se puede observar una correlación clara entre las dos variables. Provincias con un alto grado de pobreza estructural como Salta, Misiones y Chaco reciben montos de coparticipación considerablemente menores que Tierra del Fuego, Santa Cruz y La Pampa (que tienen un porcentaje de necesidades básicas insatisfechas igual o menor al promedio).

Sintetizando los párrafos anteriores, pese a que Chubut es una de las provincias que más impuestos recauda, es de las más perjudicadas a la hora de repartir los fondos de Coparticipación Federal, cuya distribución parece no guiarse ni por asuntos de equidad o solidaridad. Observando el gráfico adjunto a continuación, la línea roja indica que en los últimos años Chubut recibió fondos coparticipables por un equivalente al 25% de sus gastos corrientes, siendo dicho porcentaje inferior a la mitad del promedio nacional (las líneas grises representan las demás provincias mientras que la negra al promedio general).

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Ministerio de Economía.
Fuente: Elaboración propia en base a datos del Ministerio de Economía.

Al recibir menor porcentaje de coparticipación en relación con sus gastos, Chubut estuvo obligada a sostener una presión impositiva considerablemente alta (lo cual desincentiva a las inversiones) y sobre todo, financiar sus erogaciones habituales con regalías petroleras. Tener atado los gastos habituales a las regalías implicó que la economía provincial fuese extremadamente vulnerable a shocks externos como el precio del petróleo que, ante eventos negativos, tuviésemos que tomar deuda para poder solventar los sueldos de los empleados estatales entre otros gastos como por ejemplo los regímenes de jubilaciones provinciales.

Sostener dicho desequilibrio por varios años llevó a un crecimiento constante de la deuda, al punto que durante el 2020 aproximadamente el 92% de las regalías recaudadas por Chubut tuvieron como destino el pago de intereses y amortizaciones de la deuda, señalando así el motivo por el cual oficialismo se muestra especialmente interesado en poder aumentar la coparticipación a recibir. Adicionalmente, las elecciones de PASO. legislativas señalaron un posible cambio de color en los futuros representantes de la provincia, por lo que sería interesante conocer su opinión respecto de la propuesta de la diputada Muñoz.

Por último, uno de los principales puntos del plan de reactivación de la economía según los informes del Ministerio de Desarrollo Productivo corresponde a la promoción de inversiones mineras, ubicando 6 proyectos en la provincia de Chubut. A diferencia del petróleo, en donde gran parte de la renta es transferida de forma directa a los gobiernos provinciales, casi la totalidad de la recaudación es apropiada por el gobierno nacional y coparticipada con las demás provincias. Si desde Nación pretenden que la provincia autorice la actividad minera en su territorio, ¿se opondría a una ley que mejore el reparto de sus impuestos a favor de Chubut?