Sali Hafiz es oriunda de El Líbano, y la semana pasada asaltó a un banco a punta de pistola para recuperar los ahorros que no querían entregarle, con la desesperación de que el destino de ese dinero era para pagar un tratamiento oncológico para su hermana.

La joven de 28 años asaltó una sucursal del banco BLOM en Beirut con un arma de juguete y se llevó por la fuerza cerca de 13.000 dólares en ahorros de la cuenta de su hermana, que estaban frenados por los controles de capital que se impusieron repentinamente a los bancos comerciales en 2019, pero que nunca se legalizaron a través de la legislación.

“Estamos en el país de las mafias. Si no eres un lobo, los lobos te comerán”, dijo a la agencia de noticias Reuters, de pie en un camino de tierra en algún lugar del escarpado valle de la Bekaa oriental del Líbano, donde ha estado escondida desde entonces.

Personas utilizan cajeros automáticos en una sucursal cerrada del Blom Bank en Beirut, Líbano, el 20 de septiembre de 2022. REUTERS/Mohamed Azakir
Personas utilizan cajeros automáticos en una sucursal cerrada del Blom Bank en Beirut, Líbano, el 20 de septiembre de 2022. REUTERS/Mohamed Azakir

Hafiz fue la primera de los al menos siete ahorradores que asaltaron bancos la semana pasada, lo que llevó a los bancos a cerrar sus puertas por motivos de seguridad, y a pedir apoyo de seguridad al gobierno.

Cuando su hermana empezó a perder la esperanza de poder acceder a un costoso tratamiento para recuperar la movilidad y el habla deteriorados por el cáncer cerebral, y el banco se negó a proporcionarle los ahorros, la joven libanesa decidió actuar.

George Haj, del sindicato de empleados de banca, dijo que los atracos son una bronca equivocada que debería dirigirse al Estado libanés, que es el culpable de la crisis, y señaló que unos 6.000 empleados bancarios habían perdido sus puestos de trabajo desde que comenzó.

La seguidilla de asaltos recibió un fuerte apoyo, incluso por parte de multitudes que se reúnen fuera de los bancos cuando se enteran de que se está produciendo un asalto para aclamarlos.

Sali Hafiz con un arma en el asalto a una sucursal del Banco Blom en Beirut, en esta captura de pantalla tomada de las imágenes de Al Jadeed, Líbano 14 de septiembre de 2022. AL JADEED/Handout via REUTERS
Sali Hafiz con un arma en el asalto a una sucursal del Banco Blom en Beirut, en esta captura de pantalla tomada de las imágenes de Al Jadeed, Líbano 14 de septiembre de 2022. AL JADEED/Handout via REUTERS

Fingió estar embarazada para escapar

Para facilitar su huida, Hafiz publicó en Facebook que ya estaba en el aeropuerto y de camino a Estambul. Corrió a su casa y se disfrazó con una bata y un pañuelo en la cabeza y se colocó un bulto de ropa en el vientre para parecer embarazada.

Un agente de policía que llamó a su puerta “debió de tener miedo de que diera a luz delante de él. Bajé las escaleras delante de todos, como 60 o 70 personas... me deseaban suerte con el parto. Fue... como en las películas”, dijo, después de que no la reconocieran.

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