RÍO GALLEGOS (ADNSUR) - Sabrina V, contó el calvario que vivió durante varios años por los reiterados abusos sexuales por parte de su hermano mayor, quien fue denunciado en el año 2018 y aún reclama justicia. 

La adolescente declaró en Cámara Gesell cuando tenía 14 años, siete años antes, su hermano la había violado por primera vez. En diciembre, ella va a cumplir 17 y tiene dos hermanas más, de 18 y 14 años.  En junio de 2018, Claudia, la mamá de Sabrina, se presentó en la Fiscalía de Instrucción N° 2 de Río Gallegos y denunció a propio hijo, Nicolás, de 21 años.

La madre contó que un día volvía de trabajar y vio a dos de sus hijas abrazadas y mirando la puerta de la habitación de su hijo. Al abrirla, encontró a Nicolás atacando a Sabrina.

Pasó la Cámara Gesell y la causa, pese a la denuncia, nunca más avanzó. En enero de 2019, el juez Antonio Andrade solicitó la orden de restricción de acercamiento y eso fue lo último que ocurrió.  “A mí me duele porque ellos te ven como un caso más. Y yo toda mi vida quise ejercer psicología para ayudar, no somos un caso más. Somos una persona, todas somos diferentes y nos duele diferente”, relata la joven. 

La denuncia descansa en algún cajón y Sabrina quiere que el tema avance. La orden de restricción venció, pero pedirá una actualización. “Esta semana con mi mamá vamos a retomar el caso. Ahora estamos fuertes y voy a declarar”, aseguró a La Opinión Austral. 

Lo último que supo de su hermano es que se fue a Chile y ahora está de nuevo en Río Gallegos, pero intentó comunicarse por teléfono con ella hace un tiempo: “Cuando me contactó, sufrí un ataque de nervios, estaba en pleno almuerzo y comencé a tener un ataque, no podía dejar de llorar y ahí es cuando empieza esa ansiedad de m”, describió. Sabrina bloqueó el número y no quiere recibir más mensajes ni ser hostigada. 

La adolescente recordó que cuando le dijo al psicólogo que su hermano la obligaba a tener relaciones sexuales, le pedían detalles. “Sólo dije eso. Yo lloraba y él me presionó, me preguntó reiteradas veces qué eran las relaciones sexuales para mí. Yo le decía que entendía lo que todos entienden”, argumentó. 

“Yo sentía asco. Jamás tuve mente de niña. Esto me chocó desde los siete años. Jamás supe lo que era ser una niña y yo no entendía por qué me preguntaba eso. El sólo quería que le dijera me violaron y yo jamás había dicho eso en voz alta”, manifestó.