BUENOS AIRES (ADNSUR) - Pese a que uno de sus integrantes propuso absolverlo, el Tribunal de Casación Penal Bonaerense ratificó la pena a un militar condenado a prisión perpetua por haber contratado a un sicario para que en 2015 matara a su ex esposa, una peluquera que fue asesinada de cuatro balazos en la localidad bonaerense de San Miguel.

Si bien contó con los votos mayoritarios de los jueces Ricardo Borinsky y Ricardo Maidana, el fallo de la sala III de ese tribunal de alzada tuvo la disidencia de Víctor Violini, quien se pronunció por absolver a Rodolfo Maguna (52) y reducirle a 11 años la pena a Lucas Palacios (22), un soldado que según se dio por probado en el juicio oral fue contratado para ejecutar el femicidio por encargo.

Violini se vio envuelto en una polémica en abril último cuando firmó un habeas corpus para liberar a detenidos debido a la pandemia de coronavirus, medida luego parcialmente revocada por la Suprema Corte de Justicia, aunque por ejemplo fue elogiado al detectar todas las irregularidades en la causa por el crimen de María Marta García Belsunce y absolver al viudo Carlos Carrascosa.

En este caso, se analizó el femicidio por encargo de la peluquera Liliana Gotardo (51), ocurrido a las 19.15 del 22 de octubre de 2015 en Paunero al 1700 de San Miguel, cuando la mujer cerró su peluquería "Carily" y junto a una empleada cruzó la calle para ir a buscar su camioneta.

Mientras Gotardo se hallaba de espaldas, un joven armado bajó de una moto tripulada por un cómplice y a cara descubierta las miró a ambas, le gritó "Lili" y cuando la comerciante se dio vuelta, le disparó en el pecho cuatro tiros. Así lo detalló la agencia Télam.

El asesino escapó en una moto en la que lo esperaba su cómplice, que llevaba puesto un casco, mientras que la víctima fue trasladada al hospital Larcade, pero murió poco después.

Tras el crimen, se determinó que Gotardo se había separado hacía dos meses de su marido y que semanas antes había hecho una exposición civil para dejar constancia de esto y de que recibía malos tratos.

Por su parte, familiares y amigos de la víctima declararon en el juicio oral que ésta presuntamente sufría abuso sexual, reiteradas agresiones físicas y amenazas del exesposo, quien pese a que ya tenía otra pareja la controlaba de manera permanente, incluso con un GPS que le había colocado en la camioneta y le permitía escuchar sus conversaciones cuando ella manejaba.

Durante el juicio realizado por el Tribunal Oral en lo Criminal 5 de San Martín, tras la acusación del fiscal Ricardo Romero, que además instruyó la causa, Maguna fue condenado a prisión perpetua por "homicidio cuádruplemente agravado, por el vínculo, por promesa remuneratoria, por resultar la víctima mujer en el marco de un contexto de violencia de género, y por el uso de arma de fuego, en calidad de instigador".

Palacios recibió la misma pena, mientras que otro soldado que había llegado a juicio acusado de ser quien manejaba la moto y de haber realizado tareas de inteligencias previas al femicidio fue absuelto por falta de pruebas.