JUNÍN (ANDSUR) - Una insólita situación se vivió el último lunes en el Hospital Interzonal General de Agudos de Junín “Dr. Abraham F. Piñeyro”. Los protagonistas, un cirujano y un anestesista, discutieron durante una operación y lo resolvieron a los golpes en el vestuario.

Todo empezó en el quirófano, en donde le habían realizado una laparoscopía a un paciente de 16 años. “Tuvieron una serie de cruces verbales muy fuertes durante la cirugía”, confirmó el fiscal del caso, Javier Ochoaizpuro, a TN.

Lejos de terminar ahí, el conflicto empeoró y los profesionales llevaron la disputa al vestuario donde terminaron a los golpes. Uno de ellos quedó internado.

Ochoaizpuro sostuvo que, en un principio, el cirujano declaró que el anestesista lo había amenazado, golpeado y dañado el teléfono celular, pero después se comprobó que había sido este último en realidad la víctima de una brutal golpiza. Tanto es así, aclaró el fiscal, que tuvieron que someterlo a una intervención quirúrgica en la que debieron extirparle el bazo por la fractura de una costilla y pasó algunos días en la unidad de cuidados intensivos.

La Justicia intenta ahora entender cómo sucedieron los hechos y en base a los primeros testimonios la demora del anestesista para presentarse en el quirófano habría sido lo que originó la pelea. Al parecer, hubo un reclamo por su tardanza y cuando finalmente llegó insultó al residente en plena operación. “Le habría dicho, qué tenés parkinson...”, relató el director del hospital, Sebastián Meneses, a los medios locales.

De los protagonistas, por ahora, el expediente solo cuenta con la versión del médico ya que el otro involucrado permanece internado. “No es aconsejable en su condición que declare”, manifestó Ochoaizpuro, aunque señaló que será indagado en cuanto su recuperación lo permita para así determinar si el cirujano actuó en defensa propia o si fue el agresor.

Ninguno de los dos profesionales está actualmente cumpliendo funciones en el establecimiento sanitario, ya que fueron suspendidos preventivamente hasta que la cartera sanitaria bonaerense tome una resolución, en paralelo al avance de la causa penal. La causa en principio fue caratulada como “lesiones graves”, un delito que prevé una pena de entre seis meses y un año de prisión.