COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR)- La noche del jueves 4 de febrero de 1993, Samantha Paola Gómez (5) se encontraba al cuidado de su tía de 16 años en la casa de su familia paterna en barrio San Isidro Labrador y cerca de las 23 horas desapareció repentinamente en momentos en que ésta charlaba con una vecina.

Ante ello, inmediatamente se informó a Seccional Cuarta de Policía lo sucedido mientras vecinos encabezaron la búsqueda en la barriada y zonas aledañas.

El padre de la menor residía en Caleta Olivia mientras que su madre se encontraba trabajando en el Bingo Oficial, por lo que tuvo que dejar a la niña al cuidado de familiares, lo que no imaginó es que antes de partir a su lugar de trabajo no vería nuevamente a su pequeña hija.

Recién cuatro días después la búsqueda se transformó en uno de los peores casos policiales de la ciudad, luego de que la madre de una joven identificada como Sandra Mariela Uribe (18) se hiciera presente alrededor de las 5 de la mañana en la comisaría para informar que su hija había asesinado a Samantha y había encontrado el cuerpo escondido en el sillón del domicilio.

Al concurrir al lugar, la policía se encontró con la terrible escena, la menor estaba en el domicilio ubicado en inmediaciones de las calles Nueva Provincia y El Patagónico sin vida.

Sandra Mariela Uribe tenía 18 años cuando cometió el crimen.

Según se pudo conocer posteriormente, Uribe había sido pareja del tío de Samantha y luego de finalizar la relación que duró cerca de 3 años,  la mujer decidió vengarse de la peor manera de su expareja, asesinando a la pequeña niña quien le tenía mucho afecto al punto de llamarla tía.

El asesinato se habría producido entre la noche del 4 de febrero y la madrugada del 5, justamente Uribe había interceptado en la calle a la menor y la había llevado a su casa bajo engaños y en un momento dado la sumergió por la fuerza en una bañadera llena de agua, de acuerdo a lo que la autopsia reveló, dado que solamente contaba con marcas en el cuello producto de la inmersión que terminó causándole la muerte, tras ello escondió el cuerpo en un placard y luego de ello en el interior de un sillón del domicilio, luego de envolverlo en nylon. Asimismo, al olvidarse los zapatos Uribe los escondió en una funda de la almohada en la que durmió al menos durante dos noches seguidas.

Uribe fue una de las personas que encabezó paradójicamente la búsqueda de la niña, pero sus intenciones no eran buenas y solo lo había hecho para despistar a los investigadores y a los mismos vecinos.

No obstante, el 8 de febrero el olor se hizo insoportable y desde el sillón empezó a salir un líquido producto de la descomposición del cuerpo de la menor, lo que obligó a Uribe a sacar a Samantha en un intento por descartar el cuerpo, pero al momento en que se encontraba limpiando la sangre fue cuando su mamá descubrió crimen.

El 19 de mayo de 1994, el tribunal penal condenó a Uribe a cadena perpetua pero tras una apelación la condena se definió que fuera de 18 años de prisión, permaneciendo parte de su condena en la Alcaidía policial de Comodoro y luego en la Unidad 4 de La Pampa. Luego de cumplida la pena, regresó a la ciudad.