María es el nombre con que se identifica a una mujer para preservar su identidad. Recibió días atrás su documento nacional de identidad y así, por primera vez, tuvo un nombre y apellido.

Hasta hace cuatro meses prácticamente vivía en cautiverio “sufriendo daños psicológicos y físicos, y hasta torturada por uno de sus familiares, para poder retenerla y privarla de su libertad”,  relataron las autoridades.

La joven logró escapar y pedir ayuda. “Llegó descalza escapando de sus victimarios, prácticamente sin ropa y muy descuidada, pidiendo ayuda y narrando hechos puntuales, como violencia doméstica y de género”, recordó la titular de la Comisaría de la Familia, Gabriela Campillay. 

Por lo que inmediatamente se la asistió con ropa y tras varias conversiones, logró contar lo que  vivió en su "entorno familiar". Su testimonio permitió establecer que se trataba de un caso de trata de personas, por lo que se dio intervención al Juzgado Federal.

El estado de indefensión de María era extremo. “Era indocumentada y pudimos determinar además que es una persona de entre 18 y 21 años, ya que ella misma ignoraba su filiación. Sólo recordaba que su cumpleaños era en una fecha patria del mes de junio, así que a partir de ahora lo podrá festejar. Desde muy chica tuvo que salir de su ámbito familiar primario”, señaló la funcionaria a Jornada.

Si bien el caso tuvo lugar meses atrás, trascendió recientemente con el fin de preservar su identidad. La justicia definió que sea resguardada y tenga una identidad protegida “para que sus victimarios no vayan a buscarla. Ya no está viviendo en esta ciudad, no sabemos en qué punto del territorio se encuentra”.

Sus captores, quienes la trasladaron en varias ocasiones fuera de Río Negro, están “identificados e imputados en el correspondiente expediente judicial”. No obstante, hasta el presente no hay detenidos por los vejámenes. E incluso se analiza que haya sido explotada sexualmente.

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