Este lunes, en un fallo por unanimidad de la Justicia de Tucumán, fue absuelta del delito de “homicidio agravado por el vínculo” por el que fue acusada. El 21 de septiembre del 2020, Jessica Vanesa Osores, mató a su expareja para defender su vida después de haber sufrido por violencia de género nueve años consecutivos.

Unas horas más tarde, Osores recibió a la prensa en la vereda de su casa, aún con la tobillera puesta y anheló “empezar de cero”.

Detrás de ella, se veía a Camila, la mujer policía que realizó su custodia para que no se fugue y que, finalmente se convirtió en una gran amiga y después del viernes también como parte de su familia. Jessica, madre de tres chicos y a punto de dar a luz a su cuarto hijo, contó con una sonrisa permanente en su rostro por primera vez en mucho tiempo, como se formó ese vínculo entre las dos pese al motivo inusual que las unió.

“Cuando la pusieron (a Camila) de consigna tenía miedo de entrar a mi casa”, recordó Vanesa mirando a su compañera, y agregó: “Ella creía que yo era una criminal, una asesina, una adicta”. Sin embargo, con el paso del tiempo, la oficial vio desdibujarse uno a uno sus temores al empezar a conocer a esa mujer que le estaba encomendado vigilar. “Se encontró con una buena persona, me decía que era injusto lo que estaba viviendo”, destacó.

“Nos hicimos amigas, ella me cuida, me ayuda”, expresó sobre el cambio de rol que tuvo la mujer policía en su vida. Pero el gesto que terminó de sellar la relación de las dos surgió días atrás, cuando Camila le preguntó si ya había elegido una madrina para su bebé, que nacerá por cesárea al término de esta semana.

En medio del juicio y sin saber todavía cuál iba a ser el veredicto, Vanesa le respondió que aún no había pensado en eso. Entonces la oficial se puso seria y volvió a interrogarla. “¿Puedo ser yo?”, preguntó Camila. La respuesta no se hizo esperar y fue afirmativa: ella será la madrina de Isaías, su cuarto hijo en camino.

De manera virtual, Vanesa desde su domicilio escuchó ayer la decisión de los jueces. Al finalizar exclamó a la prense, “mis hijos son mi tesoro más grande, por ellos lucho, para darles una mejor vida”, subrayó.

Las palabras de Jessiva Vanesa Osores previo a escuchar el fallo judicial

Le pido perdón sinceramente porque soy madre y sé el sufrimiento como madre. Yo entiendo el dolor que ellos llevan. Yo entiendo porque yo también vivo día a día el dolor y solamente oro y le pido a Dios que Dios perdone sus pecados y esté en un mejor lugar. Pero sí, yo me aguanté miles de golpes, de humillaciones, nadie sabe lo que uno pasa entre cuatro paredes ”, declaró la mujer ante el tribunal y los padres de su expareja, Javier Hernán Gómez, el hombre que mató tras nueve años de convivir en un infierno.

“Sufrí nueve años de violencia de género”, había declarado Vanesa, en diálogo con el periodista José Inesta, mientras aguardaba la decisión de la Justicia. Es que la noche del 20 de septiembre de 2020, cuando mató a su pareja con el mismo cuchillo con el que la había amenazado fue “maldita”.

Según relató, todo comenzó cuando su pareja llegó "borracho" y, tras amenazarla y golpearla, la forzó a tener relaciones sexuales mientras su hijo más pequeño lloraba en la cama junto a ellos.

Una mujer mató a su marido para defenderse, la Justicia la absolvió y ahora la policía que la custodiaba será la madrina de su bebé

A partir de aquel momento, la mujer quedó detenida con prisión domiciliaria por tener un hijo menor de edad con Síndrome de Down. "Nunca fue mi intención terminar con la vida de él, pero en ese momento era él o yo", aseguró Osores y remarcó que durante casi una década buscó rescatarlo de sus adicciones porque "él tenía la necesidad de salir a drogarse ya tomar"

“Me dijo que antes de irse me iba a matar”, afirmó la mujer y añadió, “no me iba a dejar libre para que yo pudiera estar con otro hombre. Me agarró del pelo y se me abalanzó con un cuchillo”.

Sin embargo, en el forcejeo fue Gómez quien terminó con una herida fatal. Según relató Vanesa, al notar que se desangraba, primero intentó cubrir la herida con un toallón ya medida que el hombre se desvanecía, le hizo respiración boca a boca. “Yo solamente me defendí, pero estoy muy arrepentida. No soy una mala persona. No soy una asesina ”, concluyó.