TRELEW (ADNSUR) - La vida de Juan Pérez  cambió para siempre luego de que su ex pareja lo denunciará por violación. “Mi vida se destruyó, perdí todo, lo material y el trabajo, también tengo deudas”, dijo el hombre de 37 años en una entrevista con Diario Jornada tras ser absuelto el pasado 10 de febrero.  Su expareja lo denunció por violación. Estuvo un año, seis meses y una semana en la cárcel a la espera del juicio que finalmente lo dejó en libertad.

“Nunca esperé que haga algo así. Habíamos discutido. Pero jamás le pegué y ella no había llegado a un extremo así”, dijo y señaló que no esta sorprendido por el fallo que lo absolvió porque “siempre supe que soy inocente. Lo dije siempre”.

Reconoció que fueron tiempos difíciles porque “todos saben que era mentira. Desde el primer momento. Todos mis amigos y familia me creyó que no soy capaz de pegarle a una mujer o abusarla. En la justicia nadie me creía, solo mi gente”. 

“Tengo que reconstruir mi vida, empezar mi vida. Perdí mucho tiempo y dinero. Ahora estoy en rojo, con deudas y tengo que empezar a trabajar como pueda”, lamentó Juan.

Sus abogados defensores, Martín Castro, quien junto a su colega Rodrigo Miquelarena , plantearon desde un primer momento que su defendido había relatado que había tenido relaciones consentidas, sin embargo, su ex pareja lo acusó de violación, y violencia física.

Durante el juicio quedó demostrado “que había sido un despecho de ella. Él no quería continuar con la relación y el preservativo habría sido voluntariamente colocado. Había pericia genética pero no había ADN dentro del preservativo, sí en el cuerpo porque las relaciones existieron y en ese marco pudimos demostrar la inocencia. Él siempre dijo que era inocente”, dijo Castro. 

“Ella decía que luego no tuvo más contacto, que él quería seguir teniendo vínculo y ella no, cuando en realidad los mensajes no señalaban lo mismo. Fuimos al debate y luego de 5 días pudimos demostrar que Juan Pablo es inocente. Que la denuncia que había realizado la expareja era inconsistente y se contradecía en varias oportunidades, ella hizo la denuncia en la Comisaría, declaró en una audiencia y posteriormente en debate oral. Esas tres etapas fueron contradictorias con elementos probatorios”, puntualizó.

Uno de los defensores relató que “ella decía que él se reía y la había quemado con un cigarrillo, que le había pegado. Tenía lesiones visibles pero no se pudieron constatar que hayan sido del lugar del hecho. Declaró como testigo un vecino de Juan Pablo que había tenido ya situaciones de violencia con esta persona. Ella padecía problemas psiquiátricos, tomaba medicamentos y lo mezclaba con alcohol. Al vecino también lo insultaba. En el debate lo negó. Todo esto se pudo probar”, manifestó.

"La absolución la basaron en la duda razonable. Lo que se peleaba era si hubo consentimiento o no. Ambas partes reconocieron que habían estado esa noche. Él siempre mantuvo su inocencia. La primera vez que lo vi me dijo: `Soy inocente´. Esas cosas son importantes, hay que escuchar al imputado. Con Rodrigo Miquelarena decimos lo mismo: más allá de las cuestiones técnicas y el análisis de causa es importante la colaboración del imputado y la familia para lograr un éxito jurídico. Para nosotros mintió desde un comienzo. Hay varios casos con la misma situación que están en trámite”.