TRELEW (ADNSUR) - Luego de una etapa de definiciones en relación a la definitiva designación de los defensores que tendrán a su cargo la representación legal de los diferentes acusados en este caso, el juicio oral y público por abuso y tortura, hechos presuntamente ocurridos en dependencias de la seccional segunda de policía en Trelew, parece haber entrado en un trámite normal, aunque los jueces decidieron imprimirle una mayor intensidad, a partir de las incidencias que se fueron presentando hasta el momento.

Es que recién el jueves quedaron zanjadas las dificultades surgidas del momento en que uno de los abogados defensores resolvió renunciar a su trabajo, presentando un certificado médico que le impediría desarrollar con normalidad la labor. Descartada la presencia de Guillermo Hervida, los policías Sergio Castillo y Carlos Treuquil pasaron en pocas horas a buscar reemplazante, designando en primer lugar a Francisco Romero, pero a la reanudación del debate llegó el defensor público Javier Allende, quien comunicó haber sido informado para asumir el rol, aunque instantes antes fue anoticiado por los propios imputados que finalmente se decidieron por los doctores Gustavo Castro y Carlos Del Mármol.

Así las cosas, finalmente cuatro de los acusados: Héctor Ortiz, Sergio Castillo, Carlos Treuquil y Aníbal Muñoz quedaron bajo la defensa de Castro y Del Mármol, mientras Carlos Pato seguirá siendo defendido por Lisandro Benítez. Posteriormente los integrantes del tribunal comunicaron que la idea es hacer lugar a jornadas durante los días sábado y domingo, aunque en este tema también los defensores presentaron sus dificultades en tal sentido.

Finalmente, cerca del mediodía se reanudó el juicio, siendo la primera testigo convocada la madre de la víctima, quien depuso ante las partes por espacio de casi tres horas, prolongándose la jornada con el llamado de nuevos testigos, concluyéndose cerca de las 20.

LA MADRE

El testimonio dado por Estela Alvarado, madre de Maximiliano, se destacó en el desarrollo del juicio oral y público por el que se ventila el hecho ocurrido el 18 de enero de 2012 en la seccional segunda. La mujer se expresó con seguridad y fue contando diversos aspectos de la vida familiar, resaltando los valores de su hijo menor, quien trabajaba, estudiaba y practicaba deportes, principalmente boxeo. Nunca había tenido problemas con la policía y la enseñanza en la casa fue de respeto y cuidado hacia quien portaba uniforme.

Contó lo que habían hecho aquella noche del 17 de enero y la madrugada del 18, coincidiendo con los dichos expresados por la víctima en su declaración. Detalló los movimientos efectuados por Maximiliano, su novia y sus amigos y puso énfasis en la aparición de la trafic blanca, que generó el altercado casi frente a su propia casa, llegando luego de esto los patrulleros con los efectivos que procedieron a detener al menor. Ella dejó constancia que dormía, y entre las 6,30 y 7 fue llamada por un vecino que golpeaba sus puertas y ventanas, cuando su esposo ya se había ido a trabajar.

Ese vecino le contó todo lo sucedido: “a pochi lo llevó la policía, lo cagaron a palos y lo llevaron…”, le habría dicho esta persona, movilizando luego al hijo que vivía en un detrás de su casa para dirigirse a la seccional segunda tratando de sacarlo de allí. Por espacio de una hora, según explicó, debió esperar encontrarse con su hijo, recibiendo explicaciones, como la del oficial a cargo de la guardia Carballo, que le había manifestado: “su hijo no está detenido, sino demorado y estamos esperando que lo revise un médico”. También pudo ver a Treuquil, reconociéndolo por su habitual concurrencia a la iglesia, espacio que compartían.

El relato de la madre se caracterizó por los detalles expuestos, recordando cada momento, a veces en medio del llanto. Así pudo hablar sobre como lo entregaron, para sentir la necesidad de llevarlo al hospital, observando las condiciones en que se encontraba, a pesar de la negativa del propio perjudicado. Mas adelante, indicó que en ningún momento les había contado lo que sucedió, hasta que aquella tarde del 18 de enero la llaman desde la vivienda perteneciente a la familia de la novia, acudiendo en forma inmediata, donde el joven le cuenta: “me violaron mamá, fue la policía”

Alvarado agregó que le contó su hijo: “cuando lo llevaron a la comisaría y en el patio lo golpearon dos policías y le levantaron los brazos, uno le tapó los ojos y así lo llevaron caminando, sintiendo el ruido de puertas hasta que lo pusieron en un lugar, le bajaron los pantalones y esposado le introdujeron algo en el ano, mientras le decían: ahora vas a gritar mamá con razón, putito. Sintió tanto dolor que se shockeó”, afirmó la testigo. Reconoció que él no quería hacer la denuncia y que junto a su padre debieron convencerlo, acercándole unos pastores para ayudarlo espiritualmente.

Aseguró que en la actualidad siguen recibiendo agresiones a través de distintos medios, y aseveró que ella nunca quiso perjudicar a la policía, jamás tuvo problemas, hasta señalar que tiene familiares policías: “lo que le hicieron a mi hijo quiero que lo paguen, que se haga justicia” finalizó.

Continuidad

Los integrantes del tribunal, Marcelo De Biase, Fabio Monti y Ana Laura Servent, comunicaron que el juicio continuaba al día siguiente a las 10, una vez que el defensor Castro culmine algunas audiencias programadas en Puerto Madryn. Por el Ministerio Público Fiscal se encuentra la fiscal general María Tolomei, acompañada por el funcionario de fiscalía Enrique Katermeier y la querella particular representada por el defensor Germán Kexel.